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Patagonia amenazada (actualizado)

martes 24 de mayo de 2011 ¿Qué ha provocado a los chilenos?, ¿qué esta vez? No ha sido la educación, sino un megaproyecto eléctrico que prevé la construcción de cinco represas en la Patagonia ha puesto en pie de guerra a los chilenos. De nuevo la disculpa del crecimiento económico para justificar el proyecto. ¿Quieres saber qué se cocina con este megaproyecto? Pasa y entérate.

Movilizaciones en contra de Hidroaysén

Movilizaciones en contra de Hidroaysén

Se inundarán seis mil hectáreas, de las que 18,8 pertenecen al Parque Nacional Laguna San Rafael. Las líneas de alta tensión fragmentarían 6 parques nacionales, 11 reservas nacionales, 26 sitios prioritarios de conservación, 16 humedales y 32 áreas protegidas privadas. Se deforestarán totalmente 23.000 hectáreas.

Por Redaccion Otramérica

“La mirada del Gobierno y de los chilenos son paradigmas diferentes: El Gobierno quiere poner represas por todos los lados y privatizar la Patagonia, mientras la gran parte de los chilenos no quieren ponerla en venta, y quieren el beneficio de la gente que vive en  Chile”. No es una dicotomía nueva, ni extraña en América Latina. La diferencia es que esta vez no son voces aisladas, ni pequeños grupos indígenas o campesinos los que se oponen, esta vez tiene el tono de una polémica nacional y las protestas se suceden y se multiplican. Sin embargo, la pelea es una vieja conocida en Latinoamérica: de nuevo la amenaza de megaproyectos energéticos. En esta ocasión es el proyecto de HidroAysen, que lidera la multinacional española Endesa y que contempla la construcción de cinco represas en la Patagonia con las que, según el Gobierno, se van a mantener altos índices de crecimiento en el país.

En la otra cara de la moneda el hecho de que las centrales, en los ríos Baker y Pascua, en la región de Aysén, que inundaran seis mil hectáreas, de las que 18,8 pertenecen al Parque Nacional Laguna San Rafael. Las líneas de alta tensión  fragmentarían 6 parques nacionales, 11 reservas nacionales, 26 sitios prioritarios de conservación, 16 humedales y 32 áreas protegidas privadas. Se deforestarían totalmente 23.000 hectáreas. Detrás del proyecto la empresa chilena Colbún y la española Endesa-Chile (esta última con el 51% de las acciones de Hidroaysén), y sobre todo, una apuesta personal del presidente Sebastían Piñera que apuesta por un crecimiento del país que rondará el 6% y teme que sus actuales recursos energéticos no sirvan para sustentarlo. "Tenemos que duplicar nuestra capacidad de generación en diez años si queremos crecer al 6%”.

Sin embargo, el proyecto ha recibido un amplio rechazo social desde el principio, de grupos ecologistas locales y foráneos, de los habitantes de la zona y de muchos puntos de Chile, que advierten sobre los riesgos para el ecosistema y para el propio turismo que atrae la remota y virgen Patagonia. El Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) ha emitido un comunicado en contra del proyecto en el que, además advierte, que es  la débil legislación ambiental vigente y la voluntad política del gobierno la que posibilita este tipo de megaproyectos.

Según las encuestas, un 61% de los chilenos se muestran contrarios al proyecto, un rechazo que se ha plasmado en las calles de las principales ciudades chilenas, que durante los primeros días de mayo han sido escenario de protestas y manifestaciones que terminaron con decenas de detenidos. Valparaíso, Temuco, Chillán, Los Angeles y Valdivia han sido algunos de estos escenarios, y resaltan las 30.000 personas que de forma espontánea, convocadas a través de las redes sociales, se manifestaron en Santiago de Chile, donde fueron duramente reprimidas por la policía.

El proyecto Hidroaysén se aprobó el lunes 9 mayo por 11 votos a favor y una abstención de los integrantes de la Comisión de Evaluación Ambiental (CEA) de la región de Coyhaique; pese a las 11 mil observaciones ciudadanas presentadas. En la puerta, 300 personas mostraban su oposición al proyecto.

Las cinco centrales producirán 2.750 megavatios en total (con una inversión de 3.200 millones de dólares), lo que convierte a este proyecto hidroeléctrico en el de mayor envergadura en Chile. Ahora, la empresa espera este año someter a la evaluación ambiental el proyecto para poder construir la extensa línea de transmisión que llevará la energía desde las centrales, en la Patagonia chilena, hasta la zona central del país. En 2014, la compañía evaluará si tiene viabilidad económica el proyecto y si incluye nuevos socios. De mantenerse el cronograma, la primera de las centrales entraría en operación en 2019 y para el 2025 ya estaría funcionando todo el complejo. Sin embargo, ya hay trabajos en la zona. Las compañías eléctricas afirman que son simples prospecciones geológicas, pero la Coalición Ciudadana por Aysén Reserva de Vida asegura que se trata de verdaderos túneles que carecen de informes de impacto ambiental. Al mismo tiempo, advierten que no saben qué otros trabajos están llevando adelante en sectores más aislados.

Los opositores al proyecto todavía pueden intentar bloquear su desarrollo en instancias administrativas, como el pronunciamiento del Consejo de Ministros, o a nivel judicial, con una demanda en el máximo tribunal chileno. Además de las cuestiones medioambientales, denuncian que la aprobación del proyecto no ha sido democrática ni consensuada, y que no puede salir adelante sin un consenso social amplio.

Como en todos los debates actuales sobre crecimiento económico, la discusión de fondo encierra dos discursos opuestos: ¿Es necesario un crecimiento económico continuo y por tanto cualquier medio vale para mantenerlo, o hay otras alternativas y otras formas de sustentabilidad?

Piñera afirma que Chile necesita “una energía más segura, para no enfrentar riesgos de apagones, y más económica, porque hoy tenemos una energía muy cara, con la que sufren las familias y también el sector productor cuando tiene que competir”, y su ministro de Energía y Minería, Laurence Golborne advierte que el país necesita unos 100 mil mega wattios para 2050.  O sea que Chile tiene que sextuplicar su capacidad energética hasta esa fecha. Frente a estas cifras, Luis Mariano Rendón, de Acción Ecológica, responde que que actualmente el país tiene 20 mil megawatios de capacidad, solamente 5 o 6.000 megas más se necesitaran para 2050. De hecho la mitad ya está aprobada, cifra que equivale a unos 3 mil megawatios. El resto, el plan del Gobierno, sólo significa aumentar el monopolio de Endesa y Colbún. Acción Ecológica alude a otro tipo de energías menos agresivas y cree que se está desaprovechando el potencial de la eólica en Chile, donde solo sale de este sistema el 1%, mientras en España supera ya el 17%.

El pulso por el megaproyecto de HidroAysén, tiene, además, ahora, otras connotaciones, ya que podría tener consecuencias políticas. Golborne, es uno de los políticos más populares hasta el momento en Chile y considerado el delfín de Piñera, su nombre está en las quinielas para las elecciones de 2013. Las protestas y el desarrollo hidroeléctrico pueden pasarle factura a su imagen

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