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Crónicas Wayuu

Carbón sin límites: comunidades en resistencia en el corredor minero

martes 28 de mayo de 2013 El Cerrejón es una aplanadora de la autonomía indígena en La Guajira colombiana. El Gobierno prefiere enmarcarla dentro de la llamada "locomotora minera". Muchas comunidades del pueblo Wayuu resisten a este gigante de la megaminería en una región abandonada a su suerte. La lucha se hace con fuerza y con propuestas.

Por Blanca Diego

En 2012, unas pocas comunidades (menos de 10 de un total de más de 100) tomaron la determinación de prohibir a Carbones de El Cerrejón Ltd. el desvío del río Ranchería, el único que tienen, aunque ya no les da ni para pescar de tan contaminado como está.

El Cerrejón se ha visto obligado a frenar el proyecto de desviar 26 km del cauce original para extraer 500 millones de Tn. de carbón que, estima la empresa, hay bajo las aguas del Ranchería. Pero no desiste de ampliar la producción para 2013: “Cerrejón continuará con su proyecto de expansión P40, que tiene como objetivo elevar la producción de 32 a 40 millones de toneladas anuales a partir de 2015. Para llevar a cabo este crecimiento se contemplan inversiones de US$1.300 millones y la generación de más de 5.000 trabajos durante todo el ciclo de vida del proyecto” (publicado en el sitio web de la empresa).

Cerrejón, Minería responsable es el lema que recorre las carreteras de La Guajira colombiana. El tren es la máquina que une la extracción con la exportación, 150km de vía desde La Mina, en el sur hasta Puerto Bolívar sobre el mar Caribe. En el corredor minero, se asientan las poblaciones guajiras y los resguardos indígenas wayuu. ¿Cómo es vivir bajo la influencia de este corredor negro? ¿Quiénes son y cómo viven las comunidades?

 

En el terreno

Sobre la carretera principal, a un par de kilómetros del municipio Barrancas, una señal indica: Resguardo Provincial, declarado en 1988. Cerrejón, minería responsable. Se entra en el desvío y se sube por una carretera polvorienta, tierra pedregosa, de la que salen brazos igual de secos que conducen a los sectores que forman el Resguardo Provincial (Resguardo es la figura legal para denominar el territorio donde vive un pueblo indígena y tiene una jurisdicción especial, propia). En cada sector viven varias familias que pertenecen al mismo clan. La extensión total de Provincial es 460 hectáreas, donde viven 140 familias, 542 personas.

Por aire, la distancia media entre la boca de La Mina y Provincial es cinco kilómetros, por eso el boquete se puede ver perfectamente desde los sectores que están un poco más altos. Los vientos alisios soplan y ventean la península de La Guajira prácticamente todo el año, es inevitable que el ruido y el polvo de La Mina lleguen a Provincial. Los efectos negativos de los que habla la población son: cáncer, tuberculosis, muerte de personas...que “sin ser científicos sabemos que son causadas por la contaminación del polvillo negro”; muerte de plantas y animales del río Ranchería, “donde se botan las aguas residuales”; fuerte dolor de cabeza, vómitos y diarreas por la combustión y el consumo de agua contaminada.

 

"Los cardones ya no dan sombra, la mina los deterioró.

Jugábamos en el Río Ranchería

cuando éramos pequeños

el agua limpia y abundante.

La naturaleza ha muerto.

Ya no se puede sembrar

la tierra está contaminada

la carne está contaminada.

Vienen presencias no conocidas,

hay mucha inseguridad. 

Aunque los estudios dicen que aquí no hay contaminación." 

 

Hace 34 años que La Mina funciona. Olga María Guariyú tiene 65. Su lengua materna es el wayuunaiki y es autoridad tradicional de Cardonalito, sector del Resguardo Provincial. Olga no inventa poemas pero cada recuerdo suyo es uno. Por estos lados nació, mucho antes de que llegara la mina y los encerraran en el Resguardo.

"No consultaron con uno, no sabíamos nada, y todos comenzamos a colaborar con ellos (la empresa), wayuu y guajiros. ¡Vamos a buscar trabajo pa’ la mina!".

"Hoy me siento preocupada. Las detonaciones no me dejan dormir bien. Nos preocupa y nos hemos unido y estamos haciendo pie de fuerza. Ya hemos despertado de este sueño tan profundo, pensamos que era un beneficio y vemos que es un  perjuicio. No vamos a bajar la guardia, estamos dispuestos para que se respeten nuestros derechos. Ahora en mis artesanías pongo un color blanco y de la noche a la mañana está lleno de carbonilla. En tiempos de lluvia más se siente y se respira ese aire de contaminación, esa cosa tan horrible que no soporto. Siento mucho dolor, hemos perdido seres queridos. Quiero transmitir mi sentimiento de tristeza y de agradecimiento a los que difunden nuestra lucha y los peligros de la contaminación. Quiero ver mi resguardo como era antes".

La mujer que guía el recorrido por La Mina para un grupo de turistas, da esta información:

"Los taladros perforan entre 10 y 15 metros y luego viene la explosión. Se hacen casi todos los días entre las 12:30 y las 13:30, se evacua a todo el personal por seguridad. El Cerrejón utiliza 61.800 tn. de explosivos de nitrato para remover 230 millones de metros cúbicos de tierra al año".

Jaqueline Romero Epiayú, de Fuerza de Mujeres Wayuu, vive en Barrancas.

"Mira, el wayuu es muy noble, para evitarse un problema decidía hacer retirada y decía ‘yo hago mi enramada en otra parte’. En medio de esa nobleza, de no querer generar un conflicto innecesario, se desplazó a la gente y se hizo una titulación muy fácil, como esta es una región desértica... Y, no conformes con ello, viene el tema de imponer estructuras en un pueblo que tiene muy clara y definida su organización, porque en el pueblo Wayuu tenemos muy claro cómo están conformadas nuestras familias, clanes y el papel que cada uno cumple en las familias".  

- ¿Entonces, el modelo de Resguardo indígena no es una garantía de respeto de derechos?

"No. Fue una imposición del Estado, una política para imponer un modelo de organización social que no obedecía a nuestras tradiciones. ¿Con qué intención se vinieron creando en el territorio guajiro resguardos? Si todo el territorio debería ser de los wayuu. Cuando deciden titular tierras para entregarlas a los indígenas, el hecho sospechoso es que sacan franjas [se refiere a las reservas mineras que quedan fuera del perímetro de los resguardos]".

 

Y está lo negro

En un vídeo informativo, un técnico de El Cerrejón explica el trayecto que hace el carbón desde La Mina hasta el tren:

"En unos silos gigantes se almacena el carbón y por bandas móviles se carga al tren, sin parar. Al carbón, ya cargado en los vagones, se le rocía con agua con supresión de polvo de tal forma que el carbón viaja a Puerto Bolívar sin generar polución durante el viaje".

Otro resguardo Wayuu en el corredor minero, a cinco kilómetros en línea de vista de la boca de La Mina. Resguardo Indígena del Cerro Hatonuevo, con aproximadamente 500 habitantes. En todos los sectores del Resguardo hay energía eléctrica desde hace unos doce años. Una turbina bombea el agua potable desde la ciudad de Barrancas y una alberca la almacena para todos los sectores. También hay un colegio. A este colegio va el hijo mayor de Luz Marina Ramírez. Su familia, y otras seis del clan Uriana, viven en Cerro Hatonuevo.

Luz Marina Ramírez entrega su tarjeta de presentación: representante comercial de Wei Nain, Nuestro tejido, un taller de artesanías con fines comerciales. Con la mediación de Luz Marina, las mujeres obtienen precios justos, es decir, no ofrecen sus artesanías demasiado baratas porque sistemáticamente se abusa de las mujeres que no saben.

Desde la vivienda de Luz Marina se divisa perfectamente el enorme hueco de una parte de La Mina. Líderesa desde los 14 años, va para los 30.

"La cuestión de la resistenciaestar en la lucha es algo difícil, yo lo vivo en carne propia como mujer joven. A veces los mayores le hablan a uno por lo que es mujer, que si estar en la casa, que si los hijos… Pero ya están llegando los megaproyectos y uno tiene que querer a la madre tierra. La Lucha interna sobre la cuestión de la consulta previa es… Las autoridades tradicionales son muy sabias pero yo también tengo conocimiento de la consulta".

- ¿Qué están defendiendo?

"Aquí lo principal es el territorio, nosotros estamos cuidando nuestro territorio, nuestros usos y costumbres. Si uno no cuida uno deja de ser lo que es".

- ¿A quién se enfrentan?

"Como nosotros decimos aquí esos alijuna, los blancos, los de las empresas. Mira la mina ¡Mira cómo estamos! A cinco kilómetros del área de influencia, el impacto es en todo".

- Pon ejemplos...

"Aquí, en nuestra casa, a las doce, cuando ellos hacen una explosión, eso tiembla, la tierrrra tiembla y nosotros estamos en nuestra enramada y eso brrrr. Y hemos dicho pero ellos dicen que eso no afecta. Y hasta ahora ellos no reconocen que estamos afectados. En la cuestión con las plantas que consumen los animales, usted agarra una hoja y está lo negro. La lluvia, no podemos arar porque está lo negro. Las artesanías, porque hago parte de las artesanías como buena mujer wayuu, cuando hacemos un telar de chichorro tiene mínimo un mes ahí, y tejemos y está lo negro, el polvillo".

- Y en la salud, ¿cómo se siente?

"Los niños con gripa y con la misión médica anual [se refiere a la Misión Médica de la empresa El Cerrejón] viene un médico y te dan lo básico como te dan en el hospital".

- ¿Se puede sembrar?

"No"

- ¿Dónde van a comprar comida y otras cosas necesarias?

"A Barrancas".

Caminan a la carretera principal un par de kilómetros y paran taxi a Barrancas. Mínimo, ida y vuelta por persona, 4.000 pesos (2 dólares).

- El tema de la seguridad, ¿es tranquilo en el Cerro?

"Ve, en dos ocasiones el año pasado vimos bajar dos helicópteros y la gente como no conoce… Nos asustamos. En el propio territorio nuestro y dijimos ‘¿qué pasa?’ Estamos con miedo, lo ven que baja y sube y ruenda, están rondando bastante, dicen que son helicópteros del ejército, dicen que hay grupos armados… No sé, cantidad de cosas. Con el cabildo hicimos una reunión a ver porqué se estaban metiendo sin permiso. Ellos (la empresa) dijeron que es seguridad. Para mí como indígena no es seguridad, ahora los muchachos, nosotros, no podemos salir de noche, ni siquiera visitarnos a los vecinos como es costumbre. Entonces esto está cambiando".

De acuerdo a la jurisdicción especial indígena que rige en los resguardos, ni militares, ni policías pueden entrar sin un permiso del gobernador del Cabildo.

Luz Marina participó en un taller sobre la consulta previa donde conoció las luchas de otros pueblos del país.

- ¿Cómo ves al Wayuu si lo comparas con otros pueblos indígenas?

"Sí falta, porque nosotros tenemos resistencia pero nos falta mucho una unión. Una autoridad tradicional es sabia pero nosotros estamos adquiriendo conocimientos con las capacitaciones y uno les dice ‘esto no se puede, mira que en cinco años tus nietos dónde van a estar’. Porque si cada quien se va por su lado… Y nos hace falta en toda La Guajira como que unirnos porque somos la mayoría de la población".

- ¿Crees que el resto de La Guajira entiende lo que tú estás diciendo?

"No, no, acá hasta a nivel interno dicen ‘¿Por qué pierdes el tiempo? Tú eres mujer no tienes que estar ahí’. Nosotros como mujeres, uno tiene que conservar el territorio, la madre tierra".

- ¿Son muchas mujeres las que dan la pelea?

"Pocas. Si son dos, son muchas. Es tan difícil porque aquí el hombre es demasiado machista y el resto de la gente es demasiado machista. Pero estar en la resistencia es un ejemplo para otras mujeres, para que ellos se pellizquen porque nosotros como mujeres wayuu mandamos en la educación de nuestros hijos. De nosotras depende el futuro de los wayuu, en mi pensamiento es lo que yo tengo claro siempre".

- ¿A ustedes les consta, como dice el gobierno, que aquí está la guerrilla?

"A nosotros no nos consta que ya han llegado, no, no han llegado pero que ni lleguen porque esa zozobra no la queremos vivir, para nada ¡Ojalá se mantengan alejados del territorio nuestro!".

 

Precedente histórico

El Resguardo Provincial tiene una propuesta que puede hacer historia. Si lo logran será un precedente histórico para las luchas por la dignidad y en defensa del territorio de muchos pueblos indígenas y originarios de América.

P500 IIWOYA, en castellano Llegada de la primavera, es el proyecto de El Cerrejón para desviar el Río Ranchería y explotar sus 500 millones de tn. de carbón. Provincial está bañado por el río. Hasta allí, llegaron representantes del Ministerio del Interior y de la empresa multinacional, entre otros, para realizar la consulta previa sobre el P500 IIWOYA, considerar impactos positivos y negativos para, al final, hacer un protocolo de negociación. El proyecto se presentó como una oportunidad de desarrollo sostenible para el país, el departamento y las comunidades. Tras esta reunión, las cosas cambiaron en el resguardo porque la comunidad tomó una decisión trascendental. Lo cuenta el gobernador del cabildo de Provincial, máximo representante del resguardo en el exterior, Luis Emiro Guariyú

"Reunimos una asamblea y analizamos dos cosas internamente: venimos sufriendo 30 años de contaminación del carbón que ellos han extraído y no hemos visto desarrollo en educación, salud, ambiental, territorio; 30 años extrayendo la riqueza y no ha habido una compensación. Si seguimos aprobando la expansión, son 30 años más de engaños y olvido, ya va a haber más muertes humanas, la contaminación no va a ser igual sino doble".

"Yo, como dirigente de la comunidad, dije: ‘antes de abrir la consulta debemos negociar con ellos, que nosotros vamos a pedir una compensación por daños y perjuicios, eso se llama una reparación por los 30 años. ¿Cómo lo vamos a negociar? Hagamos un diagnóstico del Resguardo, habrá cosas que se pueden reparar y otras no, y se cuantifican los daños. Por ejemplo, el territorio, 30 años que usted nos viene castigando… pues sentar al Estado y decirle, un ejemplo, necesitamos 5.000 hras. de tierras productivas para la gente, un convenio con cualquier universidad para que enviemos a muchos jóvenes a educarse’. Muchos dijeron: estamos de acuerdo".

- ¿Esas 5.000 hectáreas estarían lejos del Resguardo?

"Sí, que nos compren tierras que no sean acá porque de igual manera todo está contaminado. Pero nosotros no nos vamos a ir porque este territorio es nuestro, por mucha plata que nos den, es como entregar la vida de uno, aquí están las raíces de nosotros y aquí nos vamos a quedar a vivir".

El propósito de la iniciativa es dejar descansar las tierras mientras se trabajan las 5.000 hectáreas que pedirían como reparación. La cantidad es un ejemplo pues aún no llegaron al punto de cuantificar daños y detallar reparaciones.

"Es lo que exigimos nosotros, así que ya no aceptamos la consulta previa porque si la aceptamos podría caber que nos reubiquen y es fácil caer en esa trampa. Ahora haremos una resistencia, un abuelo mío dice ‘así como llegaron, pueden irse".

- ¿Si la comunidad se sienta con la empresa y el gobierno para realizar la consulta previa significa aceptar automáticamente la expansión de la mina?

"Sí, claro. La consulta previa es un derecho del pueblo pero el gobierno no lo hace cumplir, lo acomodan al interés de ellos y de las empresas. Es un cuchillo de doble filo porque a la larga las comunidades siempre acabamos diciendo que sí (a los planes de las empresas), porque la metodología de la consulta previa no es adecuada para nosotros. Así que mandamos un documento al Presidente de la República y a la empresa y dijimos: ‘entramos a una reflexión con las autoridades tradicionales, no entren más al Resguardo. Cuando decidamos, los podemos convocar e informar porque nosotros somos autónomos".

Junto a Fuerza de Mujeres Wayuu y al Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (CAJAR), entre otros, Provincial lanzó la campaña No al desvío del río Ranchería, informando a otras comunidades y organizaciones de La Guajira y del país. En su plan, el paso crucial es realizar una Consulta Autónoma en asamblea general extraordinaria del Resguardo, con la presencia de observadores internacionales y la Corte Constitucional de Colombia. De ser aprobada, la Consulta Autónoma será un no definitivo del Resguardo a la mega minería.

- ¿Cuándo será la consulta?

"Depende de nosotros, será en septiembre".

- ¿Sería un precedente histórico en el país?

"Sí. Estamos dándola a conocer en todo el país".

- ¿La consulta autónoma sería un no definitivo a los proyectos mineros?

"Exactamente, una ley reglamentada por uno mismo".

- ¿El Cerrejón tendría entonces que cerrar La Mina?

"Todavía no se sabe".

- ¿Por qué buscaron la asesoría de un colectivo de abogados?

"Este es un colectivo que viene colaborando con muchas comunidades nacionales e internacionales en resistencia ante la mega minería, y acudimos a ellos para reclamar una reparación, hay que hacer una demanda. Dicen que no va a ser fácil, podría llegar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En estos momentos, estamos en la cuantificación de daños. El primer paso es la parte jurídica; el segundo, hacer un inventario de lo que se puede reparar y el tercero, reparar en base a ese inventario".

- ¿Hay consenso de la población para llegar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos?

"Hay una sola voz".

- ¿Qué dicen los que trabajan en La Mina?

"Hay unos diez jóvenes que trabajan en El Cerrejón y ellos están de acuerdo, ‘estamos acá por una necesidad, trabajando, pero estamos de acuerdo con el proceso jurídico’, dicen".

- ¿Cuál ha sido la reacción de El Cerrejón?

"El gerente de Responsabilidad Social me llamó. Como soy el líder, tengo que dar la cara y debo decirles las verdades. Él dijo: ‘yo respeto la decisión pero queremos seguir dialogando por el bien de la comunidad y de la empresa’, y yo le dije: ‘soy simplemente un representante legal externo y no es facultad mía decidir’.

Cerrejón miente de decir que es minería responsable ¿dónde está la responsabilidad? Uno ve la situación de la gente, escasez de agua, sin empleo, uno ve una familia, que son las once sin derecho a desayuno. Es grave. Uno quisiera ayudar a todos. Gracias a dios tengo esta oportunidad, este año, de trabajar por ellos y mi mayor anhelo es poder ayudar".

 

[Crónicas Wayuu es un recorrido por el territorio ancestral de uno de los pueblos originarios de América más olvidado y polémico. Crónicas Wayuu es una serie de nueve reportajes sobre el pueblo Wayuu y su territorio, la península de La Guajira, una de las fronteras entre Venezuela y Colombia más violenta y caliente del momento. 

Este trabajo es una producción de LolaMora Producciones con el apoyo de Fundación Friedrich Ebert y su proyecto FES COMUNICACIÓN AMÉRICA LATINA. Los textos y fotografías son de Blanca Diego Vicente. La edición de imágenes es de Carolina Arias y María Inés Armesto.]

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