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La Llegada

Cayena, petanca cimarrón a precio de París

lunes 15 de agosto de 2011 Aunque Guayana francesa intenta ser francesa, hay mucho de trópico, de cimarronaje, de Asia, de Africa... conienza la ruta en el único territorio francés en suramérica. Una noche de petanca y de reencuentro con el calor, el olor, y los sonidos.

Noche de petanca. Cuando cae el sol se aprovecha.

Noche de petanca. Cuando cae el sol se aprovecha.

Por Paco Gómez Nadal

La noche del lunes no parace la más animada de Cayena. Al acercarse a la ciudad desde el aeropuerto (un largo y costoso recorrido) la vegetación delata que estamos en suramérica, en un país cubierto en un 91% por bosque y selva. El verde comienza a conjugarse de forma plural pero es evidente que estamos en una provincia francesa por los suburbios comerciales, el Carrefour y los grandes almacenes e bricolaje.

Sin embargo, las pruebas del trópico van salpicando el recorrido hasta que la llegada a la capital sumerge al viajero en una ciudad pensada por la colonia y habitada por un crisol de razas.

Guyana francesa es, en ese sentido, una colonia extraña porque los franceses nunca han querido habitarla. Esclavos africanos, cimarrones liberados después, brasileños, chinos, laosianos... Guayana es todo eso y los franceses durante siglos sólo eran de dos tipos: funcionarios coloniales amargados o los deportados a las Isla Del Diablo (vuelve Papillón) a los que después no se les permitía regresar a Francia.

Cayene es eso. Una cuadrícula salpiacada de casas con patina del trópico impresa o pequeños templos chinos. Todo en esa penumbra del Sur, que acá es rota, de vez en cuando, en los puntos principales, especialmente en la inmensa Place des Palmistes (plaza de las Palmeras).

En esta primera noche, decido andar con cautela porque no se ve mucho ambiente callejero pero sí comparto un buen rato en la Plaza Auguste Horth con los jugadores de petanca, unas cuantas decenas de profesionales que ponen el sonido a la noche con el chasquido de las bolas, mientras que en el hermoso quiosco lateral los más mayores juegan al dominó de forma sonora (como no puede ser de otra forma).

Aunque estaba avisado, me ha sorprendido lo costoso que es todo aquí. Desde una botella del agua, hasta el alojamiento, pasando por una cerveza, los precios son de la Europa más cara... tendré que llevar mucho cuidado con el presupuesto.

A descansar un poco y a madrugar un mucho para jugar con el calor.

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