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Tradición

¿Dónde dice usted que queda África?

domingo 28 de agosto de 2011 Las autoridades son africanas, las ropas, el lenguaje y la música, también. ¿Dónde es que estoy? En Suriname. Visita con nosotros una comunidad maroon y conoce algo más de este pueblo fuera de lugar.

Por Paco Gómez Nadal

(ver galería de imágenes)

Los maroons, cimarrones, no son una excepción en la historia de América Latina. Hay palenques, hay quilombos, ciudades de esclavos liberados por su propia voluntad, fugados y acantonados. Pero en Surinam esto sucedió de forma masiva y muy pronto.

Son 300 años los que los maroons de Surinam llevan a cuestas. He hablado con algunos de sus líderes y he escuchado sus quejas o sus esperanzas pero no ha sido hasta llegar a Marchallkreek cuando me he topado de frente con África en Suramérica.

Hoy celebraban el final de una importante reunión de kabtanis (capitanes o jefes de las comunidades) y basias (sus oficiales). El kaseko (la música maroon que suena a África por donde se la quiera agarrar) suena a todo volumen, en directo, con toda la distorsión que este precario equipo de sonido puede resistir. La orquesta (Bigi Pokoe) está debajo de una choza grande donde decenas de personas bailan estos ritmos africanos que llevan a cierta catarsis. Unos son más festivos, los cuerpos de alinean en filas, los pies se arrastran… pero cuando las caderas se rompen es cuando llega el turno del banamba (un baile que deja a la lambada como un juego infantil).

Las mujeres visten faldas hechas por ellas en colores vivos y los hombres se cruzan una tela africana en el torso. Los capitanes muestran su poder de dos formas: o con elegantes bastones y sombreros o vestidos de militares (una herencia del tiempo colonial en que los holandeses, tras negociar una relativa paz con los maroons reconocían con ropa militar el rango de poder).

Wilco Tersteling está feliz hoy. Es uno de los basias de Marchallkreek que participó en la ceremonia del “vestido” de la mañana. Las autoridades le han vuelto a confirmar en su linaje y él le ha hablado a la comunidad para contarle el origen de una hermosa canción que  la Bigi Pokoe ha entonado y que, en realidad habla de Wilco. “Basia ufa we: none nono”, repite el coro en Taki-Taki (la engua común de los cimarrones de Surinam. Algo así como “Y el Basia les decía: no, no”, recordando como Wilco evitó una masacre en la comunidad cuando, durante la guerra civil (que enfrentó al Ejército y a los maroons), frenó a los militares.

Marchallkreek es una de las comunidades obligadas a migrar cuando se construyó la represa de Brokopondo, que dejó un impresionante lago, miles de víctimas y que genera energía para las empresas mineras. Aquí son de la tribu maroon Aluku, una de las seis existentes y, como el resto de sus hermanos, tienen graves problemas con el reconocimiento de la propiedad comunal y, por tanto, con las explotaciones mineras que los rodean.

Hoy ha sido una gran fiesta. Desde Paramaribo, la capital, han venido muchos originarios de Marchallkreek que emigraron en busca de trabajo pero que no olvidan sus ancestros. Nos vamos y el baile sigue. Las botellas de Parbo (la imprescindible cerveza nacional) parecen sembradas por las polvorientas calles de la comunidad, pero es casi imposible detectar una sola actitud violenta o agresiva a pesar de la cantidad de alcohol que ha circulado en las últimas horas.

Tocará hablar más de los maroons y les aseguro que les contaré de sus procesos de resistencia, pero hoy me tocaba presentárselos, acercarlos un poco más a este pueblo. ¡Ah! Y si quieren ver lo que les he contado, no duden en hacer click en el vídeo.

 

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