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Guatemala

Escoja: ¿Alcohol puro o veneno?

domingo 30 de octubre de 2011 He llegado de noche a la ciudad de Guatemala y ni la penumbra ha ocultado las enormes desigualdades del país. Atravesamos caseríos, casas de barro y fuegos artificiales, y luego una zona de lujo con cafeterías Starbucks, donde se venden Porsches. Todo matizado con una campaña política de dos individuos con rostros de espásmos y la confesión de un mojado que me acompaña en la ruta.

Mi compa de viaje, el 'mojado', en el bus que nos llevaba desde Honduras a la frontera con Guatemala.

Mi compa de viaje, el 'mojado', en el bus que nos llevaba desde Honduras a la frontera con Guatemala. Víctor Alejandro Mojica

Por Víctor Alejandro Mojica Páez

Uno tiene pinta de “Broker” y se vende como el paladín contra la corrupción, aunque su política de chequera y su pasado lo delaten: "Aunque se describe a sí mismo como centro-izquierdista, hay poca sustancia en sus políticas. Muchos observadores creen que (Manuel) Baldizón compró el apoyo de los nueve seguidores que salen de la UNE (de los 37 que aseguraba liderar). Gracias al firme apoyo legislativo a los intereses del magnate mediático Ángel González, ha continuado con una prensa simpática hacia su persona", señala un cable filtrado de Wikileaks, titulado: Siguiendo al líder (por dinero). El LÍDER son las iniciales del partido que se armó con su fortuna y pagó por cada diputado, supuestamente, unas 500 mil lempiras (un poco más de 60 mil dólares)...

El otro: un militar retirado que promete una mano muy dura, que busca la Presidencia por segunda ocasión. Va arriba en las encuestas y su política la conoce muy bien el pueblo guatemalteco porque se le ha vinculado a violaciones y asesinatos durante la guerra civil que dejó muertos por millares en el siglo anterior.  

Ambas campañas son acusadas de recibir fondos del narcotráfico y sus propuestas son tan bárbaras que suenan precisamente a ese siglo arrollador de su guerra.  

Manuel Baldizón: empresario de todo (medios, transporte, cervezas, entre otras industrias), con partido político propio es comparado con Berlusconi y promete que en 20 meses ejecutará -lean bien- más o menos a la misma cantidad de delicuentes con la pena de muerte.  El otro: Otto Pérez Molina, quiere armar un cuerpo de investigación policial civil -que pocos saben de qué trata- y aumentar el brazo armado en casi 2 mil quinientas personas por año. De eso sabe mucho.

En la otra esquina, muy alejado de este panorama político desolador, está el “mojado” que me acompaña en el viaje. El mojado (ciudadanos que migran ilegalmente a Estados Unidos) lleva una gorra del “Che” y un equipaje liviano. De Baldizón y Otto Molina no quiere saber nada; sus promesas le interesan tanto que está planificando un nuevo viaje a Estados Unidos.

Estaba en Honduras buscando trabajo en una finca cafetalera pero no le fue muy bien y se regresó a su natal Guatemala hasta que consiga unos 5 mil dólares, que es, más o menos, lo que le cobrará un coyote por el cruze del río de Arizona. En este momento duerme, pero mucho antes, cuando comprábamos los tiquetes para el viaje se confesó un tanto -con una visión un poco distorsionada del panorama global-, tal vez, por las enormes horas de viajes que nos depararían juntos o quizás para allanar el camino a una relación que no sea tan pasajera: "Estados Unidos es comunista capitalista brother. Te lo digo porque ya he ido varias veces".

- ¿Y que te gustó?
Me gusta Pasadena. Houston no tanto, pero Pasadena sí.  Los gringos se la saben todas. Allá todo es democracia brother.  Dinero, casas bonitas, gente sin problemas. Son cabrones también y uno los analiza desde que estás cruzando la frontera con los coyotes. De un lado están ellos, y del otro nosotros brother, los latinos, los jodidos.
¿Qué te puedo decir?
Nada. Yo los conozco, trabajé allá, tú sabes, en un restaurante como mesero. Todo iba bien hasta que me cogieron y me mandaron de vuelta. Pero sabes brother, los gringos quieren todo para ellos y nada para más nadie.  Son cabrones hermano y aplican eso que te dije de comunismo capitalismo.  Ellos si pueden y nosotros no.
- ¿Y ya no piensas ir más?
Estoy recogiendo unos quetzales [moneda guatemalteca] para irme de nuevo.  No es tan díficil como dicen.  El coyote te agarra y en una semana estás del otro lado. Tienes que caminar mucho y en otras ocasiones te mueves en carro y tienes que comer lo que sea: vacas podridas, cangrejos vivos. Pero me regreso brother. Y ¿sabes algo? ahora que me dices que eres panameño, en Los Angeles hay muchos panameños. Pero no los veo nunca pasando la frontera, ni a los ticos, debe ser que ustedes no tienen problemas como nosotros los chapines, o los catrachos o los nicas.  Pero bueno, así es la vida brother, para algunos todo, y para los otros nada.

No tiene más de 30 años. Es delgado, está quemado del sol y lleva, como la mayoría de las personas en las urbes de Centroamérica, unos audífonos en los oídos. Ha viajado ya 3 veces a Estados Unidos, me relata. Y está en búsqueda de la cuarta. Se va, trabaja muchas horas y se regresa con los dólares para ayudar en casa, a su madre principalmente, una señora de avanzada edad que, según él, tiene el cabello canoso hasta más abajo de la nalga.  Son pobres, “muy pobres” agrega.

- ¿Y por quién vas a votar?
Todos son lo mismo. Es como tener que escoger entre alcohol puro y veneno, algo así. Pero eso no me importa realmente, porque aquí nunca pasa nada. Lo que sí te quiero decir antes de recostarme que estoy cansado, es que ahora sé inglés brother, y ya no soy el mismo catracho de toda la vida.  Ahora sé inglés...

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