Donar

Otramérica es posible gracias a tu aporte solidario

México

La jaula de la libertad

miércoles 21 de marzo de 2012 La sensación es la de una profunda nostalgia periférica (como sostendría el Pereira de Tabucchi). ¿Nostalgia de alguien desconocido o de un tiempo en que había seres dispuestos a cambiar el mundo? Palabras desde la fortaleza medieval en Coyoacán en la que vivió los últimos meses León Trostky. La jaula de la libertad.

La mesa de trabajo de Trostky, en su estudio personal.

La mesa de trabajo de Trostky, en su estudio personal.

Por Paco Gómez Nadal

Después del fallido intento de Siqueiros y sus 20 pistoleros amateurs y alcoholizados, León decidió mejorar las condiciones de seguridad de la casa donde habitaba en Coyoacán (pueblito absorbido hace ya mucho tiempo por Ciudad de México). Los muros subieron, las puertas se redujeron, ventanas y hojas blindadas, la vida se cerró, se construyó una fortaleza, una jaula para proteger a un hombre que había luchado por la libertad (la suya y la de la humanidad).

Da igual si se coincide o no con el pensamiento (o la vida) de Trostky. En verdad, eso me parece anecdótico. La sensación al pisar su casa y ver sus espacios casi sin alterar es de vacío: ¿en qué momento el plantea se vació de los sueños revolucionarios? ¿en qué momento los seres humanos dejaron de creer en su poder infinito para modificar la realidad?

No hay súper hombres ni súper mujeres, pero sí hay seres dotados de una fuerza especial, de una capacidad de movilizar por encima de sus intereses individuales. Siguen existiendo (Otramérica está llena de ellos), pero parece que nos arruinaron la poderosa fuerza cósmica de transformar la civiliación.

Un reconocimiento para México, que mantiene abiertos los espacios de la memoria, un giño para los cientos de visitantes de la Casa Museo de Trostky en Ciudad de México: sus deseos, esos que escriben en el libro de visitas, son alimento para el cambio. "No pudieron matar las ideas de la revolución"; "a trabajar por la revolución"; "por la memoria, a construir otro mundo"... son algunas de las frases que robo. Con una peleo: "Bonito museo sobre el pasado". No. Creo que este es un museo sobre el futuro. O volvemos a creernos capaces de construir un mundo más justo, o retomamos la incesante y heróica tarea de ser humanos o no habrá futuro para nadie.

Ramón Mercader hundió el piolet en el cerebro del revolucionario cumpliendo su "misión" y Trostky, el trostkismo y sus seguidores quedaron "estigmatizados" para la posteridad. Este pequeño homenaje no es a las ideas (que también) sino a la persona, a la determinación terca de la revolución.

Cuando Trostky y su esposa, Natalia Sedova, vivían acá, la casa estaba rodeada de campo. Hoy, la aún magnífica colonia de Coyoacán está rodeada del caos urbano, del tráfico, de centros comerciales y de comercios informales... el capitalismo arrasó todo. Quizá es hora de empezar a construir sobre sus rescoldos (esos que parecen tan vivos aún). 

Ir arriba

¿Qué puedes hacer en Otramérica?

×