Donar

Otramérica es posible gracias a tu aporte solidario

Las contradicciones de Bolivia

La re-presión de Evo

sábado 24 de marzo de 2012 Fuerte represión ejercida por la policía boliviana contra protestantes discapacitados en La Paz da pie a nuevos cuestionamientos a la administración del presidente cocalero Evo Morales. Un conflicto con ribetes extremos entre la precarizada vida de este sector de la sociedad boliviana y el Gobierno.

Por Solange González Henott

Históricamente, los movimientos sociales han estado a la merced de intereses partidarios que logran incorporarse con diferentes artilugios a los centros de confianza del pueblo. No ha sido sólo una la vez, ni seguro será la última, que ciertos sectores de las clases políticas emiten sus juicios y atacan de forma silenciosa utilizando a los movimientos que tanto trabajo cuesta construir.

Eso es uno es los comentarios que ha resonado en los pasillos del Palacio Quemado en La Paz, Bolivia; y también dentro del reducido círculo de intelectuales que se relacionan con Evo Morales y su Gobierno para referirse al conflicto que se ha suscitado con los bolivianos discapacitados que desde hace algunos meses reclaman subsidios al Estado.

Una inmensa caravana logró recorrer en sillas de ruedas y muletas durante más de tres meses cinco regiones de Bolivia exigiendo así un subsidio de 3.000 bolivianos (cerca de 400 dólares) anuales para un sector que denuncia ser desplazado y discriminado.

“Nosotros queremos el bono, un seguro médico, pero este gobierno no quiere. No tenemos nada de ayuda, ahora nos ofrecen 1.000 bolivianos, pero no recibimos más ayuda y eso no nos alcanza", dice  Silvia Cutipa Peralta, una de las manifestantes, proveniente del interior de Bolivia.

"Yo vivo en el Río Yucumo, tengo dos hijos y tengo el apoyo de mi familia, pero eso no me basta, mi calidad de vida no es cómoda, siempre tengo carencias y en esta condición yo no puedo trabajar, los niños siempre tienen que tomar leche, al día contamos con 20 pesos, para cuatro personas, eso es todo lo que tenemos, yo no puedo trabajar estando así, por eso cuando llegaron en la marcha yo me incorporé, yo vivo en El Alto”, explica María Achuta. 

Los manifestantes coinciden: “Me arrepiento de votar por Evo y creo que el resto de los bolivianos también se arrepiente. Pareciera que para él somos un estorbo, así como somos para la sociedad”.

Y ciertamente, hubo una fuerte represión contra los manifestantes que intentaron llegar hasta el Palacio de Gobierno en La Paz y se enfrentaron con la Policía boliviana, hecho que fue impedido por las fuerzas policiales que repletaban la zona y que tenían como objetivo principal frenar a los discapacitados a como fuese.

Esta decisión de ejercer la fuerza contra un grupo limitado como el que se encontraba además acampando en la zona administrativa de La Paz, como medida de presión a Morales, es la presa fácil que ha sido roída por los medios de comunicación opositores al Gobierno.

Pero eso al final es lo de menos. La fuerte represión sufrida por uno de los sectores bolivianos más vulnerables de su sociedad a cargo de la Policía, con golpes, humillaciones y agresiones de todo tipo, supera todos los límites de la dignidad popular o el “vivir bien” que enarbola el presidente Evo Morales.

"Los agentes golpearon a los manifestantes con sus escudos, lanzaron gases lacrimógenos y usaron descargas eléctricas, aplicándolas a los metales de las sillas de ruedas, lo que originó una mayor reacción de los discapacitados y la solidaridad de gente que pasaba por el lugar", relataban los periodistas de un diario local durante una de las jornadas de violencia.

Mientras tanto, para el Gobierno de Morales y su circuito cercano, a la par de legitimar con reparos las demandas socioeconómicas y sanitarias de este grupo, se encargaba de difundir su lectura sobre los hechos: “denunciamos a nivel internacional que hay una campaña mediática de conspiración, de buscar muertos, convulsionar el país y principalmente desprestigiar la imagen de nuestro presidente Evo, esto promovido por algunos políticos de la derecha y resentidos del Movimiento al Socialismo”, sostenía Galo Bonifaz, diputado oficialista, en conferencia de prensa, a su vez que responsabiliza al alcalde opositor de La Paz, acusado también de promover el conflicto del TIPNIS. [Se acerca la IX Marcha indígena para frenar la megacarretera a través del parque natural del TIPNIS. Arranca el 20 de abril y no se espera una reacción amable del Ejecutivo]

Y fue el mismísimo vicepresidente Álvaro García Linera, sociólogo autodidacta y sostén intelectual del Gobierno, quien entregara la visión oficial: “Lamentablemente, algunos dirigentes están encabezando esta movilización y hay que decirlo con nombre y apellido, tienen su partido político y que no le esta interesando el sufrimiento de sus compañeros, hay 40 a 60 de sus compañeros que están en La Paz movilizados, a este señor mas le está importando cuando rédito político le puede sacar a este conflicto. Ya lo hizo en el pasado yo me recuerdo de este señor al lado de Branko Marinkovic en el año 2008, era su chompiras de Branko, andaban juntos, él está movilizando ahora. La mayor parte del sector con discapacidad, el 90% está de acuerdo con el convenio, está de acuerdo con la ley”

Hace un par de semanas, con un acto civil en el Palacio de Gobierno, el presidente Evo Morales en persona y frente a organizaciones de discapacitados oficialistas, anunció el esperado bono anual pero convertido en ayuda pírrica para sólo una parte de los afectados, esto, sin la presencia de los protestantes que han llegado a niveles infrahumanos como cocerse los labios, arrastrarse desnudos para golpear enfrentar a la policía, quemarse a lo bonzo. Todo, acompañado de la represión de Evo.

Ir arriba

¿Qué puedes hacer en Otramérica?

×