Donar

Otramérica es posible gracias a tu aporte solidario

Movimientos de emancipación

Rasta power

jueves 08 de septiembre de 2011 En la ruta me he encontrado rastafaris acá y allá. Se puede caer en la tentación de identificar a los rastas con la marihuana, el reggae y cierto pasotismo ante la vida. Yo he querido rascar y he encontrado una historia de lucha y de resistencia plagada de rasgos peculiares y de política pan-africana.

Por Paco Gómez Nadal

Cuando Marcus Garvey aseguró que el rey de Etiopía, Haile Selassie, era el rey de reyes y que liberaría a los negros esclavizados y a África entera del poder colonial y racista blanco, muchos lo tomaron a broma, a escapismo religioso. Pero Garvey era algo más que eso, un destacado líder del movimiento Pan-Africano que a principio del siglo XX llamó a los afrodescendientes de América (de sur a norte) a rebelarse contra la opresión blanca y a recuperar el contacto con sus ancestros africanos.

Estamos hablando de los años veinte del siglo pasado y sólo hizo falta que Estados Unidos deportara a Garvey a su natal Jamaica para que su trabajo como fundador de la Asociación Universal por la Mejora del Hombre Negro (UNIA, por sus siglas en inglés) para que naciera el Garveyismo, una mezcla entre espiritualidad y política emancipadora que creó las bases para el surgimiento del movimiento Rastafari.

Los Rasta tomaron el nombre del rey Selassie antes de ser coronado: Ras-Tafari (Ras es un prefijo que denotaba el título de noble en Etiopía). Y saltando de la anécdota religiosa (el considerar al monarca etíope como el ‘enviado’), el movimiento Rastafari se convirtió enseguida en un canalizador de las ansias de liberación de la población negra del Caribe.

Pan-africanistas, insumisos frente al poder colonial británico en Jamaica, identificados con Patricio Lumumba, Kwame Nkrumah y otros líderes de la descolonización en África, los Rastafari idealizaron el continente del que fueron arrancados sus antepasados y utilizaron los símbolos necesarios para ‘africanizarse’ en el Caribe.

El pelo rasta (los dreadlocks) es tomado de los Luchadores por la Libertad que peleaban en Kenia; el uso de la marihuana (ganjah) como planta ritual es retomado de las naciones del África Occidental que así la consideraban antes de la irrupción esclavista europea; el aislamiento en comunidades tenía que ver con la vida en comunidad frente al trabajo en las plantaciones británicas; y, posteriormente, la música reggae surgió como vehículo de propagación popular de sus ideas (paz, amor y liberación de los opresores blancos o negros) ante la brutal represión que sufrieron los Rastafaris por parte de los británicos.

Hay conexiones que obviamos y que quizá expliquen mejor algunos sucesos. Ya en los años treinta, los Rastas y otros pan-africanistas sembraron los sentimientos de emancipación en los barrios negros de Estados Unidos (Harlem incluido) y en los arrabales de Londres o de Amsterdam. Fueron pioneros los rastas en la petición de la ‘repatriación’ de los afrodescendientes de América a África (incluso fundaron algunas comunidades en Etiopía) y protagonistas del rearme identitario en Jamaica, en Trinidad o en otros territorios del castigado Caribe.

Cierto es que el poder ha conseguido, desde hace sesenta años, criminalizar la imagen de los Rastafaris. A través de los medios de comunicación masivos (en manos siempre de blancos o de negros que habían interiorizado el lenguaje y las técnicas de los colonizadores), los Rastas han sido ‘vendidos’ como delincuentes, relacionados con el tráfico de drogas, falsos promotores del “paz y amor” con estrategias encubiertas de violencia.

Pero sólo hay que conocer un poco al movimiento para darse cuenta de que eso, como casi todo, es sólo contaminación.

El movimiento Rasta sigue multiplicándose y, como mínimo, resistiendo a la colonialidad porque tiene profundas raíces culturales y, como escribió Amilcar Cabral, el líder de la revuelta independentista de Guinea-Bissau y Cabo Verde contra los portugueses: “El valor de la cultura como un elemento de resistencia a la dominación externa reside en el hecho de que la cultura es la manifestación vigorosa del plano ideológico de la realidad física e histórica de la sociedad que está dominada o que puede ser dominada”.

 

 PD. Sin quieren algunas recomendaciones de lecturas…. Ahí van:

  • Black , Youth and Rastafarianism, de Len Garrison (ACER, Londres 1979)
  • The Rastaman, Ernest Cashmore (Londres, 1979)
  • Rasta and Resistance, Horace Campbell (HANSIB, Londres 2007)
Ir arriba

¿Qué puedes hacer en Otramérica?

×