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Voces

Un poco de oxigeno para los gay

jueves 25 de agosto de 2011 El Caribe no es un lugar amable para los homosexuales. Legislaciones restrictivas, prejuicio, agresiones, estigmatización... En Paramaribo, la capital de Surinam, la situación es un poco mejor. Escucha a Kenneth van Emden, de Suriname Men United, contarnos cómo están las cosas.

Kenneth van Emden

Kenneth van Emden

Por Paco Gómez Nadal

(Recuerde que para el ver el video debe ir a la pestaña sobre la imagen o haz click aqui)

 

Es extraño y reparador. Durante años he tenido que escuchar el drama de gays, lesbianas, transgénero o bisexuales en América Latina. Sociedades en extremo patriarcales, machistas y practicantes de la doble moral por herencia del catolicismo o del puritanismo y, sin embargo... en Paramaribo, la capital de Surinam, tienen un poco de oxígeno.

"Se trata de la infuencia holandesa", me explica Kenneth van Emden, el director de Suriname Men United (SMU), la principal organización de hombres gay de Suriname.

No es el paraíso, hay especiales problemas de rechazo entre los cimarrones o los indios, pero, en general, dice Kenneth, no es un problema ser abiertamente gay en la capital. Insisto en la ciudad, porque hay dos Surinam: el de la capital, más urbano y conectado con el mundo contemporáneo occidental; y el del "interior", habitado por cimarrones e indígenas, más rural y con concepciones menos 'flexibles' respecto a la homosexualidad.

A diferencia de varios países de la región, no hay legislación explícitamente homofóbica, aunque hay claras evidencias de que no es una opción normalizada. De hecho, en julio, el diputado Ronny Asabina aseguró que "la homosexualidad es una enfermedad y debe ser erradicada". Para Sabina, que horas después tuvo que pedir disculpas: "el reconocimiento de los matrimonios entre personas del mismo sexo es una epidemia europea".

Para Suriname Men United fue un éxito haber obligado al parlamentario a dar marcha atrás pero sus palabras también prueban que queda mucho trabajo por hacer. SMU ha podido trabajar hasta ahora con el apoyo de la Organización LGBT de Holanda, que ha financiado sus actividades estos últimos cuatro años. Ahora toca buscar nuevos donantes.

Mientras, los miembros de SMU van cada viernes al único club que tiene una noche gay en la ciudad a distribuir condones, lubricantes e información, dan apoyo psicosocial permanente a los hombres que lo necesitan y siguen trabajando en red con los otros países del Caribe, donde la situación de los homosexuales es mucho más complicada que en Surinam. "Aquí, de alguna manera, somos privilegiados porque no nos golpean, ni nos matan, aunque queda aún estigma". 

La gravedad de las crisis de Derechos Humanos que vive Suramérica y que afectan, de forma dramática, a comunidades indígenas, afrodescendientes o campesinas, hace olvidar que en todas esas comunidades hay hombres y mujeres homosexuales y que sus derechos humanos pasan a un segundo plano ante el peso de las amenazas para toda una comunidad. Pero sus derechos no son menos humanos que los del resto. 

Confieso, en todo caso, que este oxígeno para la comunidad gay es aire fresco para quienes miramos las amenazas a los derechos humanos en esta parte del planeta.

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