Donar

Otramérica es posible gracias a tu aporte solidario

Venezuela

Del dedo morado a las manos rojas

miércoles 10 de octubre de 2012 ¿Qué es una revolución en este siglo XXI? No hay referentes, pero imagino que parte siempre de la emancipación y de la subversión del sistema capitalista. Si es así, una vez superado el escollo electoral, los jóvenes bolivarianos se han puesto manos a la obra.

Por Paco Gómez Nadal

Venezuela contuvo la respiración durante los últimos meses. Primero, cuando supo que su presidente tenía un cáncer y que la cosa era seria. Después, ante la fecha del 7 de octubre, las elecciones presidenciales que marcarían los próximos 6 años del país, si no un poco más.

Aunque la vida sigue sin mayores sobresaltos aparentes, hay un sustrato revolucionario que mueve ficha y un rechazo de parte de la clase media a esos movimientos. A diferencia del sistema representativo en el que los votos cierran la puerta a la política, en Venezuela la sociedad está politizada y la tarea es permanente. Si hoy en cada esquina, en cada panadería, en cada estación de Metro escuchaba hablar aún de la contienda electoral, al recorrer el campus universitario de La Universidad Central de Venezuela (UCV), me topé con uno de esos microconflictos que se me presenta como simbólico.

Los ubico. El campus de la UCV, diseñado por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva en la década de los 40 del siglo pasado, debió ser espectacular porque aún hoy, ya un poco decadente y con huellas más que llamativas de su desgaste, sigue siendo un espacio amable. Es tan interesante que en el año 2000 fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, que vio en el Campus “la utopía moderna construida”. Son 47.000 estudiantes los que acuden a este lugar y la verdad es que los pasillos exteriores cubiertos por unas desgastadas placas onduladas de cemento parecen hormigueros de actividad frenética. Se venden libros y CD, comida, se fotocopian apuntes… en fin una universidad convencional, con el mismo modelo que arrastramos en Occidente desde hace siglos. Es decir, la utopía moderna (de las vanguardias de la Modernidad eurooccidental) se quedó en el cemento y las ideas no parecen haber evolucionado a ritmo de quimera. Claro que las autoridades de la universidad se quejan de que el Gobierno les ha congelado el presupuesto en los últimos 6 años y que sólo cubre el 40% de sus necesidades.

Junto a la pared lateral de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FASES) me topo con algo no tan convencional. Una veintena de jóvenes protegen una inmensa mancha roja horizontal que va de lado a lado mientras varias decenas de compañeros discuten con ellos, alterados, nerviosos. Esta es la historia. El martes 9 de octubre, los jóvenes que forman parte del movimiento bolivariano M-28 decidieron celebrar la victoria electoral del PSUV el domingo pintando un mural con el rostro de Hugo Chávez y El Ché. El lema era: “Vencimos y venceremos hasta el 2.000 siempre”. Los sectores de la derecha estudiantil, mayoría en la UCV, se activaron y comenzaron a mover sus cuentas de Twitter.

En la madrugada, a las 5 a.m. de hoy miércoles, los rostros de El Ché y de Chávez ya eran historia. Los miembros del M-28 decidieron pintar de rojo toda la pared y, a partir de ahí, la bulla. Las manos de estos venezolanos, con un dedo morado como el 80% que fue a votar el domingo, ahora estaban salpicadas de un color más simbólico: el rojo. El trabajo "revolucionario" ha pasado de las urnas a las calles.

Los estudiantes contrarios a la pintada argumentaban, primero, que se estaba dañando el Patrimonio Mundial, después se escuchaba en segunda línea el nombre Capriles y alguna maldición a Chávez y los suyos.Henry me cuenta que él siente que ahora, "alebrestado con el triunfo", sí que Chávez va a tratar de tomarse la UCV. "Ese es un viejo sueño de los chavistas, que no han podido controlar la universidad". Ya alguien me lo había dicho, aunque mucha de la artillería ideológica y/o teórica de la revolución la han puesto graduados de esta Universidad, hay mucha resistencia a dejarse permear del proceso que se vive fuera del país por miedo a perder la autonomía.

La tensa situación frente a la pared "roja, rojita", se fue calentando, porque los jóvenes del M-28 trataron de discutir los problemas de la Universidad y les proponían hacer una Asamblea. Daniela Moreno estudia Letras y es del M-28. En su camiseta se puede leer: “Toda la artillería por el Socialismo”. Habla de forma coherente y tiene muy claro su objetivo político. “Aquí están cerrados todos los espacios de participación, esta universidad no es democrática, así que estas acciones políticas, aunque sean violentas simbólicamente, son la única posibilidad que tenemos de provocar el debate”. Y me va desgranando una historia de represalias, hostigamiento, falta de inversión, inmovilismo académico...

Es cierto que en algunos círculos debatían, pero la mayoría de conversaciones iban escalando hasta hacer saltar chispas. La provocación funcionó pero dudo de que nadie se enterara del transfondo. Demasiados prejuicios, demasiados imaginarios. Los detractores del mural –“los niños llorones, y perdone la expresión”, me dice Daniela- no entran a la discusión de fondo sobre “el modelo colonial de educación” o sobre el “alineamiento” que fomenta la casa de estudios. También es verdad que los miembros del M-28 en las primeras horas de la bronca trataban de hablar con calma, pero poco a poco se iban alterando.

Me perdí el final del microconflicto, pero sé que se suspendieron las clases en la tarde en las facultades de esa zona del campus. En otra zona de Caracas, otro revolucionario de poco más de 20 años, me explica que “esa juventud de clase media es muy reaccionaria”. “Fíjate que ni siquiera chocan tanto en las ideas con nosotros, somos amigos, pero no han podido superar su condición de clase y al final sueñan con un súper trabajo y un salario en dólares”.

En los próximos días trataré de compartirles una mirada compleja, coral, de lo que viene a partir de ahora en Venezuela, de las tensiones, los planes y los retos del “proceso revolucionario”. Pero todo lo que veo y casi todo lo que escucho me hace pensar que los próximos años van a ser decisivos y pueden tensar la cuerda mucho más que hasta ahora.

Ir arriba

¿Qué puedes hacer en Otramérica?

×