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Tierras Bajas

Río de vida, tierra de muerte

sábado 20 de octubre de 2012 El río comienza a dibujarse desde dentro. Las sensaciones son de libertad y naturaleza salvaje, pero no ignoramos los problemas de una naturaleza que cada vez es menos salvaje y cada vez es menos naturaleza. Rondonia ostenta uno de los títulos de mayor conflictividad en la Amazonia sur.

Por Pedro González del Campo

Mientras navegamos los primeros meandros del Guaporé/Iténez y disfrutamos de sus habitantes, demos un repaso a la “cara B” del río.

Lo primero que llama la atención al entrar en un río este es la cantidad de vida silvestre que posee y de la que disfrutaremos en todo el viaje. Los primeros días son especiales mientras comenzamos a familiarizarnos con la aparición de ciertos animales únicos de estos ríos, como los bufeos o botos que desde el primer momento del viaje se unen a nuestro ritmo, navegando lentamente, y que se volverán inseparables en los días de navegación, llegándonos a esperar como mansos perros junto a la canoa en nuestras paradas para estirar las piernas.

En ambas orillas una cortina verde de innumerables clases vegetales tapizan nuestra vista, y a sus pies crecen playas donde descansan miles de aves que están en plena reproducción. De todo este barullo vegetal y arenoso salen volando hasta cinco especies de martines pescadores, cormoranes, mbiguas, espátulas rosadas, rayadores, atís, etc… En nuestro descender nunca dejamos de tener esta estampa natural, que de vez en cuando se ve interrumpida en la orilla brasileña por unos carteles del Parque Estadual Corumbiara. Nosotros, que venimos de donde venimos en cuanto a conservación de espacios naturales, sabemos que la necesidad de crearlos viene dada por varios motivos, y se nos ocurren algunos: una amenaza de destrucción y desaparición de ecosistemas antes amplísimos; una situación crítica de conservación de especies animales o vegetales; un sentimiento de culpa y de pérdida, que conlleva la migaja de la conservación de espacios muy reducidos en comparación con la superficie total del estado; una excusa para dar vía libre a la destrucción de otros espacios cercanos; convertirlo en un recurso turístico explotable…

Siempre nos preguntamos mientras disfrutamos de nuestra franja de conservación en el lado brasileño, qué será subir en un avión y mirar para abajo, si estaremos en una linda estampa que del lado brasileño hacia adentro es una aberración o no será para tanto. Pues tristemente parece que si. No lo hemos visto porque el río ha sido respetado en este tramo que estamos haciendo, pero Rondonia tiene una de las historias más cruentas y devastadoras de los estados amazónicos brasileños y un presente algo más que preocupante. No solo a nivel de conservación del medio natural sino en cuanto a violación de los derechos humanos en conflictos agrarios con comunidades originaras, quilombolas y pequeños productores. Leyendo Caminos de Agua, de actualidad en lo que cuenta, y observando el documento acerca de los Conflictos Agrarios en Rondonia en 2011 -de la Comissão Pastoral da Terra de Rondônia- podemos destacar algunos de los grandes problemas, que vistas las alturas del milenio en el que estamos, podemos llamarlos endémicos en la zona desde que Brasil tiene este nombre (véanse los casos de esclavitud en el Siglo XXI) :

Comunidades indígenas y tradicionales siguen sin tener territorios reconocidos.

El trabajo degradante y análogo a la esclavitud continúa en Rondônia – 13 quejas en 2011, con 80 empleados liberados-.

Los conflictos por la tierra ha pasado de 27 (2010) a 55 en 2011.

Hay 30 pequeños agricultores amenazados, 4 intentos de asesinato y 4 asesinados en 2011.

La violencia y la deforestación van de la mano: 28 homicidios por conflictos agrarios-forestales en Rondônia en 12 años.

Multitud de enfrentamientos de matones armados que visitan, amenazan y matan pequeños agricultores.

Y se podría seguir enumerando los problemas de una Rondonia de la que podemos escapar e ignorar viajando por el río, en el que la naturaleza hace que te olvides ni tan siquiera de la posibilidad de que algunas cuantas decenas de kilómetros adentro no sea así, pero de la que no queremos dejar de hablar por amistad con las gentes que en él viven. Muchos viven con preocupación por las amenazas que suponen nuevos asentamientos ganaderos cercanos a comunidades, la construcción de carreteras que llegan hasta ellas, el turismo de pesca depredador que poco a poco se instala en algunos lugares del río, la contaminación de sus aguas por el aumento de la circulación de lanchas motorizadas y el descontrol minero en algún punto aguas arriba… Y Para hacernos una idea de cómo se reparte la tierra en Rondonia aquí va un gráfico aclaratorio:

 

1 – Área de bosque.
2 – Pasto de grandes fazendas: 46.750 km2
3 – Pasto de pequenos agricultores: 8.250 km2
4 – Otras áreas deforestadas: 30.000 km2

(fuente: cptrondonia.blogspot.com.br)

 

Cuaderno de a bordo

No queremos perder la perspectiva del viaje en canoa. Así que iremos extrayendo algunas partes del cuaderno de a bordo que escribimos cada día del viaje en el río, para hacernos una idea de algunas de las sensaciones de viaje más significativas.

Viernes 24 de agosto. Día 2

-Primeros monos en la orilla y primer grupo de bufeos con crías.

-Navegación al atardecer y durante la noche, dejándonos llevar a bubuia por la corriente hasta que amanece de nuevo y montamos pascana en la orilla brasileña.

Domingo 26 de agosto. Día 4

-Escuchamos lo que parece ser el tigre en una bahía del lado boliviano al amanecer. Resulta ser un grupo de monos aulladores según nos dicen en la Ilha das Flores.

-Llegamos antes del atardecer a La Cruz (donde vierte sus aguas el río Corumbiará), donde vive Rosa, una anciana chiquita y vital.

-Dormimos acampados en la playa frente a su casa.

Lunes 27 de agosto. Día 5

-A las 9 llegamos a San Andrés. Chato, el yerno de Rosa, nos recibe y pasamos la noche con él pescando. Rubén saca un surubí para comer mañana.

Martes 28 de agosto. Día 6

-Acordamos con Chato pasar unos días aprendiendo a pescar  a movernos en el río y a cambio le ayudamos con su puesto para recibir a turistas despitados que vienen con ganas de probar comida del río.

-Sacamos madera para los próximos días de cocina y limpiamos la trasera de la cocina.

Miércoles 29 de agosto. Día 7

-Visita a Pacusal a conocer a Pascual, el padre de Chato.

-Visita a La Cruz, Rosa resulta ser Luisa Rivero (nos engañó con su nombre por miedo), que aparece en Caminos de Agua. Leemos el libro y desayunamos juntos.

-De vuelta en San Andrés, desbrozamos los alrededores, limpiamos el embarcadero de hierba y pescamos carnada para la noche.

Jueves 30 de agosto. Día 8

-Vamos al monte a sacar unas tablas de itaúba con Joselino, cuñado de Chato.

-Por la tarde comenzamos a cavar un pozo. Parece que necesitaremos unos 5 metros.

-Limpiamos la ropa y vamos a pescar.

 

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