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Columnas de opinión Muerto (de la risa)

Ante la crisis de Europa.... más eurocentrismo para el mundo

lunes 28 de mayo de 2012 El autor albergaba la esperanza de que la profunda crisis económica y democrática de Europa hiciera reaccionar al gastado continente con humildad, reconociendo su responsabilidad en la crisis global y planteando algún cambio. La última iniciativa de un grupo de 'intelectuales' más o menos progresistas da mucho que pensar: ante la fallida Europa.... más de esa Europa...

Por Paco Gómez Nadal

La autocrítica no ha estado de moda en Europa en los últimos seis siglos. Por eso debe ser tan difícil retomar ese espíritu. Está claro que políticos y banqueros no están dispuestos a abandonar la atalaya, el castillo, del eurocentrismo capitalista: injusto y generador de exclusión por naturaleza. Pero la sorpresa es descubrir ahora que algunos académicos, tampoco. Muchos de ellos han firmado un manifiesto, junto a políticos (como el ex secretario general de la OTAN Javier Solana, o el ex ministro de exteriores alemán Joschka Fischer), gente de las artes (como el diector de cine Wim Wenders), periodistas y demás fauna, que se titula "¡Somos Europa! Manifiesto para reconstruir Europa desde la base" en el rezuman la soberbia, la colonialidad y el autoengaño.

Así, gentes como Habermas, Bauman o Giddens hasta sumar unos 100, piden a las autoridades europeas el Año Europeo del Voluntariado para Todos. Voy a pasar por encima de la estupidez de volver a responsabilizar a los ciudadanos y ciudadanas de a pie de los problemas de la Unión Europea y, por tanto, de situarlos en el centro de las soluciones "voluntarias"; lo que no deja de ser un discurso criminalizador e ingenuo al tiempo.

Me quiero centrar, por la relevancia para los países del Sur, en la soberbia que distribuye en dosis este manifiesto redactado y propuesto por el sociólogo alemán Ulrich Beck, junto con Daniel Cohn-Bendit, uno de los líderes en el Mayo francés de 1968.

"No podemos permitirnos dejar que Europa se transforme en el objetivo de un movimiento de ciudadanos indignados contra una Europa sin europeos", reza el documento en un claro gesto de desprecio ante las alternativas planteadas desde la propia Europa. Nada parece haber cambiado desde que esta misma Europa rechazara [¿por subversivas?] las ideas de pensadores alternos como Luciano de Samosata o Nicolás de Cusa, tal y como relata con detalle Boaventura de Sousa Santos en Para Descolonizar Occidente. Dice De Sousa Santos que "los opresores tienden a experimentar el mundo en el que viven como el mejor posible, y lo mismo ocurre con aquellos que, no siendo directamente opresores, se benefician de las prácticas opresivas de éstos".

Por ahí deben ir los tiros porque si no es imposible que estos intelectuales firmen un manifiesto en el que se concluye: "¿Qué tiene de bueno Europa? ¿Cuál es el valor de Europa para nosotros? ¿En qué modelo podría y debería basarse la Europa del siglo XXI? Para nosotros ser europeos es ser capaces de mirarnos a nosotros mismos y de ser autocríticos. Europa es un laboratorio de ideas políticas y sociales que sencillamente no existen en otra parte". Se definen como autocríticos e incluso dicen que los europeos deben "aprender a ver [que no a mirar] con los ojos ajenos", pero al final del camino no hay nada como Europa a la que definen como "la cuna de los derechos humanos, (...) considerada históricamente como un refugio, un lugar en el que quienes huyen de la violencia y la persecución pueden sentirse seguros".

Los opresores tienden a experimentar el mundo en el que viven como el mejor posible, y lo mismo ocurre con aquellos que, no siendo directamente opresores, se benefician de las prácticas opresivas de éstos

Ninguna reflexión crítica sobre ese concepto euroocidental de los derechos humanos impuesto al resto del planeta, ni sobre las miles de víctimas que Europa ha causado y que no pueden refugiarse ni en esa Europa idílica ni en lugar alguno, ni sobre la persecución de los intelectuales de los países colonizados por Europa, ni...

No, de eso nada, más bien un canto al humor y al voluntarismo para salvar "al tan admirado modelo europeo". Las propuestas de este Año Europeo del Voluntariado para Todos son tan vagas como infantiles pero utilizan un lenguaje contra el sistema y contra las élites para lograr que ni el sistema ni las élites se muevan un ápice.

Me temo que la sordera europea es generalizada, que no interesa ni la revisión de la historia -tan necesaria para entender la profundidad de la crisis civilizatoria que vive Europa-, ni la autocrítica -imprescindible para poder entablar una relación diferente con los Otros-, ni la humildad -sin la que es imposible mirar al resto del mundo-, ni el aprendizaje de los otros -si hay laboratorios políticos y conceptuales en este momento histórico es seguro que NO están en Europa-.

 

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