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Columnas de opinión Istmo

El regreso de Noriega

sábado 10 de diciembre de 2011 El gobierno panameño anunció que Manuel A. Noriega regresa al país en calidad de prisionero y escoltado en un vuelo transoceánico este domingo, 11 de diciembre de 2011. El general Noriega fue secuestrado en la ciudad de Panamá el 4 de enero de 1990 por tropas norteamericanas que habían invadido el país dos semanas antes (20 de diciembre).

Por Marcos A. Gandásegui Jr.

Noriega era el jefe de las Fuerzas de Defensa (FDP) y "hombre fuerte" del gobierno panameño. Había llegado a ese puesto seis años antes en 1983 con el apoyo de EEUU, después de una carrera militar de aproximadamente dos décadas.
Los militares panameños estaban en el poder desde 1968, cuando un grupo de jóvenes oficiales derrocaron al presidente Arnulfo Arias quien había tomado posesión de su cargo sólo días antes. Noriega era en ese entonces un subteniente en un cuartel de provincia con mucha ambición. A principios de 1970 es promovido a capitan y encargado del G-2 de la Guardia Nacional (servicios de inteligencia). Durante los próximos 11 años acompaña al general Omar Torrijos en sus campañas políticas.
Cuando Torrijos muere en un accidente aereo (con trazas de haber sido provocado) en 1981, Noriega era un mayor con una posición muy sólida dentro de la institución militar y su Estado Mayor. La muerte de Torrijos creó un espacio de maniobra que Noriega supo aprovechar (fue ascendido a teniente coronel). A principios de 1983, el coronel Noriega ya ocupaba el segundo lugar en el escalafón. Cuando el general Paredes decidió retirarse de la Guardia Nacional y lanzar su candidatura a la presidencia de la República, a mediados de 1983, Noriega lo reemplazó en la jefatura.
Sus lazos con EEUU, especialmente con George Bush (padre), ex director de la CIA, vicepresidente y después presidente, eran estrechos. En 1983 transformó la GN en las FDP bajo la supervisión del Comando Sur, seleccionó como presidente a Nicolás Ardito Barletta, banquero protegido por EEUU, y cooperó con Washington (el coronel Oliver North) en el tráfico de drogas, operación que culminó con el escándalo de la "Contra Gate".
Los trabajadores y campesinos que habían apoyado a Torrijos en la década de 1970, no estaban en los planes de Noriega en la siguiente década. Torrijos negoció la evacuación de las bases militares norteamericanas de Panamá, Noriega negociaba con EEUU la consolidación de las FDP. Noriega, incluso, dio la luz verde para dar inicio a las políticas neoliberales de la época.  
La crisis de 1987-1989 en que EEUU exigió la salida de Noriega y saboteó la economía del país, provocó una reacción a nivel de muchos sectores en defensa de las conquistas populares. El país se dividió en dos bandos: Por un lado, las posiciones nacionalistas defendidas por las organizaciones populares y, por el otro, las políticas antinacionales de la oligarquía, cuyo apoyo a Noriega se dividió a principios de 1988. Estos últimos abanicaban la invasión norteamericana. El pueblo rechazaba la solución catastrófica.
En EEUU, Bush veía la crisis creada por su política en Panamá como una oportunidad para generar mayor simpatía popular en su país hacia su persona que gobernaba bajo la sombra de su antecesor, Ronald Reagan. Pensó que la invasión le permitiría enaltecer su persona como un líder mundial capaz de defender los intereses de EEUU en cualquier parte del mundo. La invasión le costó centenares de vidas a Panamá sólo para satisfacer un proyecto político de un hombre calificado en EEUU como un "whimp" (debilucho).
Después de la invasión Noriega fue sitiado por tropas norteamericanas frente a la Nunciatura en la capital panameña. Salió con la condición de que recibiría un trato como militar por parte de EEUU. Cumplió 20 años de prisión en EEUU por crímenes que probablemente le fueron fabricados. En todo caso, salió de Panamá de manera ilegal y sin protocolo alguno. En Panamá fue juzgado en ausencia y condenado por las muertes del médico activista Hugo Spadafora y un grupo de militares insurrectos encabezados por el mayor Giroldi.
El proyecto de Noriega era consolidar las FDP. No tenía proyecto político ni ideario social. Como consecuencia, a su regreso a Panamá en 2011 no parece traer un plan de trabajo para seguidores que no tiene. Durante su cautiverio en EEUU no cultivó una propuesta ni tampoco una imagen. Todo indica que Noriega es un hombre inteligente y podría ser invitado a prestar su figura y antecedentes a cualquiera de los proyectos políticos que manejan los grupos que lo adversaron hace dos décadas.
Sin embargo, hay pocas probabilidades de que algo así ocurra. En Panamá, algunos miembros de la llamada "Cruzada Civilista" que protestó en las calles durante la crisis de 1987-1989 y fue reprimida, han visitado programas de TV y radio pero estas figuras resucitadas no han despertado mayor interés.
Los partidos de la derecha, que monopolizan la política electoral, no tienen problema alguno con el retorno de Noriega. El presidente Martinelli ha dicho que él no se opondría a que le den "casa por cárcel" por las condenas que recibió en juicios realizados en ausencia del viejo militar que tiene 78 años de edad. Algunos cuadros del PRD - actualmente en oposición - han dicho que son amigos de Noriega e irán a recibirlo cuando regrese. En los sectores de la izquierda – partidos no “parlamentarios”, sindicatos, asociaciones, etc. - Noriega no es un tema político. Más bien es un recuerdo amargo de la maquinaria represiva que dirigió durantes varios lustros.
En el pasado histórico de Panamá - al igual que en otros países (el mejor ejemplo es Napoleón), - líderes exiliados han regresado siendo recibidos por grandes multitudes y, sobre todo, grandes proyectos políticos. Todo indica que éste no será el caso de Noriega.

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