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Columnas de opinión Análisis

El triunfo Ngäbe Buglé y la figura de la Cacica

miércoles 08 de febrero de 2012 El liderazgo de Silvia Carrera entre los Ngäbe y los Buglé de Panamá es la continuidad de la presencia poderosa de las mujeres en la lucha de estos pueblos originarios por su autonomía territorial y el respeto a su cultura y cosmovisión.

Por Maritza Mosquera de Sumich

El surgimiento de un liderazgo femenino a cargo de la Cacica General de la Comarca Ngäbe Buglé, Silvia Carrera, es una prueba más que en la historia de los pueblos surgen personajes que con una firme determinación y voluntad deciden el destino de una lucha.

No es nada nuevo, y es que en los pueblos Ngäbe y Buglé existen antecedentes de mujeres que han marcado el devenir de la comunidad. Tal es el caso de Mama Chi (mama pequeña), llamada Delia Bejerano (Besikó), quien en 1961 liderizó la lucha de este grupo indígena. El movimiento Mama Chí es considerado como una consigna de lucha de la población para resolver su situación socio-económico, territorial, y de rechazo cultural a lo no indígena.

Si bien es cierto que el movimiento Mama Chi se sustentó en el sincretismo religioso en el cual se mezclan el culto a Jesús de Nazaret y a la Virgen María, con danzas, cantos y ritos ancestrales de la cosmovisión indígena, también es cierto que tuvo un fuerte componente cultural y reivindicativo en materia social y económica.

Si aplicamos la metodología histórica comparativa de Arnold Toynbee entre ambas lideresas, resulta interesante escuchar a la Cacica Silvia y ver cómo ha logrado ser una mujer que convoca y orienta a la comunidad Ngäbe para juntos mejorar la situación social de su pueblo a través del derecho al territorio y los derechos económicos ante el Gobierno.

Según Toynbee, cada una de estas entidades históricas, a través de su ambiente físico e histórico y con su desarrollo interno, hace frente a los problemas de los cuales debe estar preparada para responder a ellos y así decidir su destino. Veamos a Silvia, si me permite llamarla así, como un ser humano que en su discurso manifestó toda la difícil situación por la que ha atravesado su pueblo en estos 500 años y su llamado a la solidaridad del pueblo panameño.

Porque si  algo debemos destacar, es la solidaridad de muchos panameños y panameñas y de la comunidad internacional que es lo que “alimenta el alma Ngäbe-Buglé”, al decir de Orgun Waga, cineasta Kuna, sensibilizado por esta lucha.

Es por eso que con la firma del Acuerdo San Lorenzo I, el imperio de la misericordia y la sabiduría nos atrevemos a afirmar que ha sido el triunfo de la mujer ngabe-bugle, el triunfo de la comarca, y un triunfo de Panamá.

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