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Columnas de opinión Desaparecidos

Esta noche oscura debe terminar

sábado 29 de agosto de 2015 En Colombia hay, al menos, 45.000 personas desaparecidas. Cada 30 de agosto, desde 2011, se celebra el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada y, en este contexto, es imprescindible este texto de Erik Arellana Bautista, hijo de una detenida desparecida colombiana que nunca ha dejado de luchar por la verdad, la justicia y la reparación.

Por Erik Arellana Bautista

Nuestros seres amados han sido raptados y ocultados de nuestra mirada, alejados de nuestros abrazos, distanciados de posibles diálogos e intercambios de ideas y de sueños. Les hemos tenido que llamar "desaparecidos" y así nos vemos obligados a aceptar que nadie responde a nuestras preguntas sobre su paradero. Pero no aceptamos que queden así, suspendidos en la nada, Siendo Nadie: N.N.  No aceptamos que el odio con el que han manchado nuestras vidas siga venciendo a través de la sucia guerra cada rincón de esta tierra, convertida en un enorme cementerio, en una fosa común.

No, no aceptamos quedarnos quietos ante esa condena de la incertidumbre. Esa ignorancia en la que nos mantienen es otra forma de control social en el que nos quieren derrotados, vencidos, silenciados, inactivos. Los seguimos esperando con vida, buscando cada día, incansablemente y lo seguiremos haciendo por dignidad, porque nuestra exigencia de verdad no es un capricho ni una ilusión extinta, es nuestro reclamo justo, ético y necesario.

Exigimos 45 mil respuestas. Han sido más que demasiados, más que muchos, más de miles los que han sido sometidos al silencio absurdo. 40 mil hombres y 5 mil mujeres que "no aparecen", de quienes no hay rastro, huellas, ni justicia. A quienes rendimos homenaje hoy 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. Un homenaje que se extiende a los "desaparecidos" en Latinoamérica, desde Juárez y Ayotzinapa hasta la Patagonia, desde la Guajira hasta la Amazonía, desde el Chocó hasta el Vaupés, desde Bogotá que también tiene en su Plaza de Bolívar los 12 desaparecidos del Palacio de Justicia desde 1985.

Creemos que es posible porque hemos luchado casi tres décadas en este país, denunciando uno a uno los casos que hemos documentado sobre esta tragedia. La exigencia de justicia está hecha, no renunciamos a ella. Estamos aquí para recordarle a la sociedad y al mundo que esta noche oscura debe terminar: Tenemos derecho a la Verdad y a la Justicia. A una Colombia, una América Latina y un mundo "sin desaparecidos ni impunidad".

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