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Columnas de opinión Desde el Botxo

Lóng nián o el dragón pintado en Costa Rica

miércoles 25 de enero de 2012 No voy a hablar de la película de "La chica del dragón pintado" , que tanto está en boca en su versión norteamericana cerca de la entrega de los Premios Oscar. Sino del inicio del Año Chino (cuya criatura correspondiente para el 2012 es el dragón) que de manera destacable se conmemoró en Costa Rica.

Por Xótchil Méndez D.

Filas de curiosos, antojados y hambrientos se arremolinaron este lunes cerca de la Iglesia de la Soledad, San José para "pulsear" un plato de arroz cantonés. La preferencia de los ticos por la comida china se demuestra en que en cada barrio que se considere un poco más que rural debe haber un restaurante chino, cuyo nombre siempre está relacionado con la fortuna, la cosecha, la felicidad y cosas similares.

Pienso en mi restaurante chino favorito mientras observo al cúmulo de cocineros chinos y ticos moviendo con firmeza los cucharones gigantescos dentro de una olla de proporciones igualmente grandes, todos los ingredientes del tan ansiado "arrocito chino" para seis mil.

Los comensales se peleaban por su campo en la "fila", otros circulaban con ansiedad por saber si ya lo habían repartido. Desconociendo en gran parte el motivo del reparto gastronómico: el inicio del Año Chino y el inicio de los trabajos para convertir el Paseo de los Estudiantes en el Barrio Chino de Costa Rica. Toda una novedad.

Sin embargo, la historia de un barrio chino inicia para mí más de 5 años antes.  Cuando observé el mapa de las propiedades en el registro del Ayuntamiento de San José y descubrí cómo muchas de las propiedades y locales del Paseo habían sido compradas por personas de origen asiático. Esto era una confirmación a una observación simple a pie de esta calle: restaurantes, tiendas de artículos baratos, supermercados de productos asiáticos, centros de uñas atendidos por chicas orientales. El barrio chino se ha gestado mucho antes de que este lunes desfilara un dragón de tela anunciando la apertura de una nueva sede del Banco Cathay.

No sé cuántos barrios chinos hay en América, sacando de la lista a los conocidos barrios de New York y San Francisco, Estados Unidos. Pero lo cierto es que la influencia china en casi todos los continentes es digna de ser considerada y examinada con detenimiento tal como lo hizo Andrés Oppenheimer en su libro "Cuentos chinos" (que no solo se trataba de la forma económica de China, sino de los gobiernos latinoaméricanos, lo recomiendo).

Costa Rica estableció relaciones diplomáticas con China, a pesar de las protestas de Taiwán quien ofendido se retiró de un trío imposible. Desde entonces el poderío económico de China se demostró con la colaboración de más 420 millones de dólares en el país, con la construcción de un nuevo Estadio Nacional, el más grande y moderno, y la puerta de entrada del tratado de libre comercio con el gigante chino.

Porque China ya no es una sombra lenta y roja que pretende ser emular a Estados Unidos. Es ya considerada como una potencia. Estados Unidos ya lo sabe. Los ejecutivos y estudiosos de finanzas y negocios ya han llenado las aulas para aprender a todo correr mandarín y cantonés, con la ambición de sembrar sus productos, servicios y negocios en medio de esos millones y millones de consumidores de piel amarilla y ojos rasgados.

Pero China ha pensado esto desde antes. Un pensamiento avanzado que ya lo deberíamos de reconocer cada vez que visitamos una tienda de artículos de fabricación china y muy bajo coste, o cuando revisamos la etiqueta de fabricación de cualquier producto, y nos encontramos la frase "Hecho en China", aunque lo hayamos adquirido en un local de amplio prestigio nacional.  Le doy vuelta a mi Iphone y no puedo tener mejor ejemplo: "Designed by Apple in California. Assembled in China".

Los gobernantes de Costa Rica han pensado en las ventajas económicas de tener a China como aliado y a pesar de las contradicciones en valores y principios universales que pueda producir la alianza entre un país sin ejército y insignia de la paz y otro país con gobierno totalitario y cuyo régimen ha sido acusado reiteradamente de violación a los derechos humanos.

No creo que solo Costa Rica esté considerando sus intereses económicos con China. En España ya hemos visto también su parte. Queda por verse cuánto crecimiento traerá a la economía tica. Porque crecimiento es lo que necesitan nuestros países, para no volver a cometer los errores mientras estuvimos bajo la única y prometedora sombra de la bandera de muchas estrellas y barras rojas y blancas.

No probé el arroz. No estaba dispuesta a pelearme por un campo en la fila, ni por saber a qué hora por fin estaría listo. Puede que me sea mejor tomar clases de mandarín o de cómo ser una potencia mundial para el siguiente decenio.

 

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