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Columnas de opinión Perspectiva

Sexo, persecución política y Assange

jueves 30 de agosto de 2012 Estados Unidos quiere atrapar a Assange y acusarlo de ser un combatiente ilegal, similar a los detenidos que tienen en Guantánamo. Pero la estrategia, basada en un juicio por acoso sexual en Suecia, no parece estar dándole resultado. La concesión del asilo político a Assange en Ecuador ha reavivado el caso del fundador de Wikileaks.

Por Marcos A. Gandásegui Jr.

Los círculos políticos norteamericanos, asociados al poder (establishment), pensaron que podían convertir a Julian Assange en objeto de un escándalo sexual. Creían que podían destruirlo moralmente sometiéndolo a un juicio con ribetes sexuales en Suecia. Posteriormente sería extraditado a EEUU y convertido en prisionero de guerra, según la legislación terrorista de ese país. Una reciente experiencia vio caer en desgracia al presidente del FMI tras un encuentro con una mucama en un hotel de Manhattan.

La conspiración dirigida desde Washington se dio vuelta y desde su refugio en la Embajada de Ecuador en Londres, Assange se ha convertido en el defensor más reconocido de los derechos humanos y, además, de la libertad de expresión. La persecución al fundador de Wikileaks ha despertado una ola de indignación en todo el mundo. En la vorágine que desató el caso, también emergió Ecuador como un baluarte de la libertad de expresión y defensor de los derechos humanos. Lo que en un principio EEUU supuso que sería un caso sencillo, se le convirtió en un desastre político - mediático.

Los cables de Wikileaks presentaron las evidencias de las violaciones sistemáticas por parte de Washington de la legislación internacional, de las leyes de los países donde tienen sus embajadas e, incluso, de sus propias leyes. El establishment en Washington montó un operativo sofisticado en el cual participa Suecia, Gran Bretaña y EEUU. Este último país quiere atrapar a Assange y acusarlo de ser un combatiente ilegal, similar a los detenidos que tienen en Guantánamo. El gobierno del reino de Suecia amañó una denuncia sexual presentado por dos mujeres residentes en ese país nórdico. Sobre la base de una manipulación de los hechos y, según algunos, con la asesoría de Karl Rove (cerebro político de Gorge Bush hijo) la fiscalía sueca giró una orden de arresto contra Assange.

Frente a esta situación, Assange logró asilo en la Embajada de Ecuador en Londres. La decisión desató una tormenta política en los más altos niveles de los gobiernos de Gran Bretaña y EEUU. El gobierno de la reina Isabel inmediatamente amenazó con violentar a la Embajada de Ecuador y secuestrar a Assange. El gobierno de Quito, a su vez, recibió la solidaridad de Unasur, Mercosur y Alba. Incluso, la OEA – a pesar de la oposición de EEUU y Canadá – también apoyó a Ecuador.

Quedó claro que lo que distingue el caso de Assange es una persecución política de EEUU, que está usando a Gran Bretaña y Suecia. También se derrumbó la supuesta acusación de la fiscalía sueca contra Assange por delitos sexuales. Sin embargo, EEUU sigue echando leña al fuego para lograr sus fines.

La activista femenista, Naomi Wolf, se interesó por conocer mejor la acusación contra Assange en Suecia. Llegó a la conclusión que era una aberración del gobierno sueco. Wolf es una estudiosa con 23 años de experiencia trabajando en casos de violación alrededor del mundo. Hace cinco años que trabaja en centros especializados en la defensa de mujeres abusadas. Asegura que el caso de Assange “no se está tratando como un delito sexual normal”.

Para comenzar, se pregunta porqué el político norteamericano Karl Rove se ha convertido en asesor del gobierno sueco en el caso de Assange. Además, señala que Rove está trabajando con un ex ministro de Justicia sueco quien aprobó el programa que le permite a EEUU llevar asilados a terceros países para ser interrogados y torturados.

Naomi Wolf apunta a 8 irregularidades en el caso de la fiscalía sueca por “delitos sexuales” contra Assange. En primer lugar, la Policía sueca nunca persigue a personas que tuvieron relaciones sexuales por consentimiento mutuo. Assange es el primer caso de este tipo en la historia de Suecia.  Una segunda irregularidad consiste en que las dos mujeres acusadoras presentaron su denuncia juntas. Este procedimiento es ilegal y sin precedentes en Suecia.

Una tercera irregularidad de la fiscalía sueca, fue aceptar testimonios de los novios de las acusadoras que aseguran que las mujeres siempre usaban condones durante sus relaciones sexuales. Los testimonios de novios no se aceptan (a favor o en contra) por razones obvias.  Una cuarta ilegalidad sueca, consiste en que le permitieron a las mujeres acusadoras compartir un abogado. En el caso de Assange, se trata de un abogado corporativista de alto perfil con vínculos internacionales.

En quinto lugar, la defensora de los derechos femeninos señala que un abogado jamás toma dos clientes en un caso que involucra delitos sexuales. En sexto lugar, Wolf asegura que una mujer busca un abogado especializado en delitos sexuales y no un abogado corporativista. Un abogado corporativista cobra 500 dólares la hora. ¿Quién paga estos servicios profesionales?

En séptimo lugar, la Policía le pidió a Assange un examen de SIDA. Este procedimiento no tiene fundamento. En último lugar, la Fiscalía no puede dar a conocer los expedientes de un caso bajo investigación. Sin embargo, toda la documentación ha sido filtrada a los medios de EEUU. Según Wolf, estas son pruebas que existe una conspiración al más alto nivel entre los gobiernos de EEUU, Suecia y Gran Bretaña, para destruir la credibilidad de Assange utilizando el sexo como arma.

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