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Columnas de opinión Polémica

Vaginas y abstenciones en Argentina

lunes 01 de diciembre de 2014 La autora analiza -escandalizada- la polémica campaña sobre el VIH puesta en marcha por el partido PRO en Córdoba (Argentina). La llamada a la abstención sexual como método de protección desconoce una historia de lucha y de derechos conquistados.

Imagen de la polémica campaña

Imagen de la polémica campaña

Por Alexandra Vega Rivera

Hace pocos días en la Provincia de Córdoba el PRO (emergente partido opositor dentro de la escena política del país en los últimos años que lidera Mauricio Macri) lanzó una campaña en la se propusieron según las  palabras de sus militantes ‘concientizar sobre el tema’ [VIH] y fue así que distribuyeron un flyer en el que aparece la imagen de una vagina que está siendo cerrada  con un cierre que termina con la conocida cinta roja emblemática de campañas de divulgación sobre el virus, a la pertinente altura del ombligo dice: ‘PROtegete’ y ya en uno de sus muslos reza: ‘Sumate, sé parte del cambio’. El mensaje difundido por el PRO –o uno de ellos- claramente remite a la abstención como herramienta de prevención ante el riesgo de contagio de VIH.

La abstención. Sí, la misma que a las mujeres se nos ordenó culturalmente y por milenios. La misma que desde la institución católica han recomendado como pasaje al destino final que es el altar. Abstenerse, contenerse, refrenar, apartarse de algo, no acceder. Tantas maneras de nombrar las ideas naturalizadas de la misoginia. Décadas de trabajo desde un sin número de colectivos a lo largo y ancho del globo para desestigmatizar la portación del virus y a su vez prevenir el contagio. Décadas de trabajo de una incontable cantidad de mujeres que desde las calles y las casas han bregado para que en este mundo no nos impongan cerrar las piernas y el no  placer, porque de ese modo y ‘si Dios quiere’ no nos pasa algo ‘malo’; como por ejemplo embarazarnos para luego querer abortar o no contagiarnos de las enfermedades que la ciencia, la iglesia y la sociedad hipócrita han reservado para los que ese sustrato social considera que son las putas y los maricas. Palabras más palabras menos, estamos hablando de la estúpida pero peligrosa idea medieval de la abstención, esa misma que nos salva del pecado y la tentación.

Es un escándalo. Hay que ver qué era lo que los jóvenes militantes del PRO pretendían transmitir. Pensar que es lo que se entiende sobre las enfermedades de transmisión sexual. Habría que pensar en esto de que la militante juventud ande proponiendo alternativas jurásicas, gran contradicción. Hay qué ver que es lo que habita dentro del universo de la responsabilidad sobre el propio cuerpo y hay ver qué se entiende por el derecho al libre ejercicio de la sexualidad. Como era de esperarse, la mediatización polémica y aprovechamiento de la situación no se hizo esperar por parte de los partidos opuestos al PRO, sería interesante también que desde aquellos sectores políticos contrarios se llevara a cabo la veeduría del cumplimiento de la Ley de Educación Sexual en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (donde el mandato lo ejerce el PRO) y no se quedaran únicamente en la viralización de la desafortunada imagen, los memes y la militancia vía web. Lo único que quedóclaro fue que debate no hubo, y que la estupenda y joven propuesta política terminó en unas míseras disculpas vía twitter.

Por otro lado y siendo evidente el vacío conceptual de las campañas del PRO, la propuesta es bajar ése cierre y sacar el moñito. Por un lado es clarísimo el peso ideológico de la responsabilidad que siempre hacen recaer sobre el cuerpo de la mujer, como si masturbándonos contagiáramos el virus a toda la humanidad, ante tremenda vagina la falta de participación anatómica genital del hombre brilla por su ausencia, el contenido de la imagen y su simbolismo grita misoginia escandalosamente. Y por otro lado es pertinente remitirnos al nombradísimo pero tan mal y nulamente analizado tema que versa sobre las representaciones del cuerpo de la mujer. Más allá del mensaje político hay un trasfondo de mensaje simbólico que de lo naturalizado que está ya no hace ruido. Me pregunto ¿y si ésa vagina fuera la de una mujer negra, o gorda, o indígena? ¿y si fuera una vagina llena de pelos, sin depilar? ¿y que tal si tuviera la cicatriz de una cesárea o estuviera sangrando su menstruación? ¿y si estuviera acompañada de un tatuaje o con un piercing en el clítoris? de ser cualquiera de las anteriores sería entonces, una vagina de verdad.

Es una imagen que pareciera que deja todo al descubierto, esa vagina tan despojada de todo en realidad lo que hace es ocultar lo que verdaderamente es. La del flyer  es como debería ser la vagina que no tiene una Barbie, blanca, depilada –cavado profundo y tira de cola-  y con ése halo de solemnidad. Ahora no tengo mayor duda sobre el imaginario de las vaginas que deberían tener las vírgenes de las iglesias que no tienen vagina, no me queda duda de que alguna de esas caras angelicales que nunca tuvo sexo pero parió un hombre, debe portar la vagina inmaculada y destellante del estúpido y peligroso flyer del PRO.

De la abstención podemos decir muchas cosas pero según la RAE: “Abstención. (Del lat. abstentĭo, -ōnis).1. f. Acción y efecto de abstenerse.” “Abstener. (Del lat. abstinēre). 1. tr. desus. Contener o refrenar, apartar. 2. prnl. Privarse de algo. Abstenerse DE tomar carne 3. prnl. No participar en algo a que se tiene derecho, p. ej. en una votación. Algunos ciudadanos se abstienen DE votar”

Está claro que con la propuesta política el ejemplo de la tercera acepción sea el mejor logrado, si, el de abstenerse de votar(los). Y respecto a la inmaculada y anémica vagina de mujer difundida en papelitos haciéndose responsable de una enfermedad de transmisión sexual, me pregunto ¿qué tendrán en mente hacer con la pija del Ken?

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