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Cebrián vende monólogos, Santos los compra

domingo 22 de abril de 2012 Ya es un esquema conocido. El diario El País convoca un “encuentro” que fomenta la inversión extranjera en un país de Latinoamérica, lo patrocinan las multinacionales españolas, se convoca al establishment del país anfitrión y el paquete económico incluye una entrevista ‘gratis’ en el periódico donde Juan Luis Cebrián regala los oídos del cliente. La última, hoy: El monólogo de don Juan Manuel.

A pesar de los elogios internacionales, los colombianos han castigado a Santos que ha perdido 18 puntos de popularidad. Los problemas nacionales no perdonan.

Por Paco Gómez Nadal

Juan Luis Cebrián ya tiene pereza. Es un hombre muy ocupado. Por eso, en esta ocasión, tras el encuentro Invertir en Colombia, le ha dado pereza redactar. Sólo le pidió a Juan Manuel Santos, el presidente de Colombia, que escribiera un monólogo para luego publicarlo en El País con la firma del todopoderoso presidente ejecutivo del diario y hombre fuerte del grupo PRISA.

Otramérica ya realizó una contracrónica de la anterior entrevista ‘vendida’ de Cebrián tras un encuentro de inversores. En aquella ocasión, el 22 de enero de este año, fue con Ollanta Humala y, en ella, Cebrián disimuló un poquito.

Con Santos no. Le ‘vendió’ cara una entrevista tras el Encuentro de Bogotá de esta semana y le salió un publirreportaje sin máscara. El titular ya lo dice todo: El monólogo de don Juan Manuel –así, Don Juan Manuel, como en el gamonal-. Don Juan Manuel, quien, según Cebrián, “es reconocido hoy como uno de los principales líderes de América Latina, quizás el más sobresaliente de todos después de que la enfermedad de Lula apartara a éste de la esfera pública”.

De lo que dice el presidente de Colombia no hay mucho que destacar. Es, efectivamente, un monólogo, en el que Santos se presenta como un ser sensible, afectado por la incomprensión de su antecesor, Álvaro Uribe, orgulloso de la ley de Restitución de Tierras –pero sin nombrar a las decenas de líderes rurales asesinados al albur de esa incompleta legislación, buscador de la paz y mediador entre Estados Unidos y una América Latina con la que negocia, aunque le caiga mal (como reconoce en el caso de Hugo Chávez). Santos ya lanzó su mensaje durante el encuentro de inversores en el que dejó claro que su Gobierno no expropia, en referencia a la deficisión del Gobierno de Argentina de nacionalizar YPF y que ha contrariado a España y a Repsol (Una empresa, que como el grupo PRISA, es controlada por fondos de inversión no españoles).

Parece más interesante lo que NO dice Cebrián en el breve recuadro en el que dibuja un perfil parcial y benevolente del presidente de Colombia. El académico de la Lengua española se olvida de todas las reglas del periodismo y tutea a Santos para mostrar su poder: Cebrián no entrevista, se toma un café con sus amigos. Véase: “Conocí a Juan Manuel hace más de tres décadas, cuando fungía como redactor jefe del diario familiar, y a lo largo de estos años he compartido con él no pocas horas de debate y consenso, en muchas ocasiones junto a Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes, que fue profesor suyo en Harvard”.

Para Cebrián, la procacidad política de Santos -que ha estado en Gobiernos de signos y estilos opuestos con tal de estar en el poder (Gaviria, Pastrana, Uribe)- es muestra de una “irrefrenable vocación política” y de un “espíritu modernizador”. Este ejemplo de virtudes, por supuesto, no tiene desperdicio, tanto que “su aspiración a ocupar la más alta magistratura de su país nunca le cegó en la administración de su activo más evidente: el sentido común”.

Cebrián habla de los éxitos de Santos contra las FARC cuando era ministro de Defensa con Álvaro Uribe, pero no hace referencia al terrible escándalo de los “falsos positivos”, de su relación con la parapolítica o de sus cuestionables acciones militares en países vecinos sin autorización de los mismos. Por si quedaran dudas, el presidente de El País considera que Santos es generoso porque, a pesar de su victoria electoral, “a pesar de su aplastante mayoría, se ha esforzado en practicar una política de consenso y pragmatismo que le ha llevado entre otras cosas a revisar por completo las relaciones con la Venezuela de Chávez”.

El panegírico no es gratis. El Grupo PRISA tiene fuertes intereses empresariales en Colombia, donde es dueño del Grupo Caracol y en donde la editorial Santillana mantiene una fuerte presencia en el mercado del libro escolar. Quizá por ello, en el Encuentro organizado por El País –y patrocinado por BBVA, Endesa, Telefónica, Repsol y Visa- estaba la armada invencible de Caracol (Darío Arizmendi y Diana Calderón), así como la de El País (Javier Moreno, José Manuel Calvo y el propio Cebrián).

El diario El País refuerza así la conexión entre contenidos y negocios que en el caso de Colombia tiene una tradición ya que el diario “socialdemócrata” mantuvo una relación de amistad y respeto, pasando un poco por encima de las violaciones de derechos humanos y calificando la “seguridad democrática” de “democracia”. Ahora, por fin, hay un punto de conexión entre el gobierno del Partido Popular español y el diario El País: Colombia. Si Mariano Rajoy es el encargado de difundir las bondades del país suramericano por parte del Gobierno, en El País Cebrián se une al solitario apostolado de Miguel Ángel Bastenier, que ha pasado de recibir con honores el pasaporte colombiano de mano de Álvaro Uribe y Francisco Santos a ser una de las plumas de apoyo al proyecto de Santos.

Hay muchas colombias. Pero dos de ella destacan sobre el resto. Por un lado, la real, rural, suburbana, violenta, injusta, paramilitar, mayoritaria, sin derechos humanos... Por el otro, la urbana, sofisticada, gourmet, elegante, internacional, ‘postmoderna’ y minoritaria. Adivine cuál promociona El País (¿Y el copatrocinador Repsol?).

 

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