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personajes Chile / Represión

El 'mensajero' mapuche sigue en la lucha

domingo 20 de noviembre de 2011 El werkén ('mensajero', autoridad tradicional mapuche) Julio Chehuín, de la comunidad Lafkenche de Isla Budi, vive un largo proceso de recuperación tras haber sufrido la amputación de su pierna izquierda y múltiples operaciones en el resto de sus extremidades, a causa de un atropello ocurrido en el marco de las movilizaciones estudiantiles. Sigue luchando. La terquedad de la dignidad es indomable.

El 'mensajero' sigue en la lucha. En la imagen en la emisora Werkén Kvrvuf.

El 'mensajero' sigue en la lucha. En la imagen en la emisora Werkén Kvrvuf. El Ciudadano

“Nosotros no buscamos enriquecernos a costa de la tierra, tenemos una visión totalmente distinta, no estamos a favor de la explotación productiva antojadiza, que mata la naturaleza

Por Vanessa Vargas Rojas / El Ciudadano

Con 44 años y 15 al frente de una comunidad mapuche, Julio Chehuín sabe de luchas. Tal como describe, con sus propios ojos ha visto “la represión y el maltrato de la policía chilena a su pueblo” que hoy pelea por la recuperación de las tierras que el Estado les arrebató.

De padre mapuche y madre chilena, Julio nació en Santiago y decidió viajar al Wallmapu -territorio mapuche- a trabajar una pequeña porción de tierras que su padre heredó. Ahí es donde mantenía su vida junto con su esposa e hija, hasta que los problemas económicos –fiel reflejo de lo que hoy viven miles de familias mapuche- lo obligó a volver a la capital en búsqueda de trabajo.

“Yo viví el drama diario de la escasez de la tierra para poder subsistir”, relata. “Nosotros no buscamos enriquecernos a costa de la tierra, tenemos una visión totalmente distinta, no estamos a favor de la explotación productiva antojadiza, que mata la naturaleza”.

Según cuenta, su labor política en la comunidad de Isla Budi se vio intensificada en los últimos años. “Debido a la contingencia actual que vive el pueblo mapuche teníamos mucho que hacer, estábamos en constantes reuniones, alianzas y en permanente movilización para tratar de mantener el tema vigente. Fue en ese andar de lucha que me eligieron como werkén de la Alianza Territorial Mapuche (ATM)”.

Respecto al silencio de los medios ante la violencia que hoy se vive en el sur, Chehuín declara que “el silencio mediático precisamente es producto de la gran represión que vive el pueblo mapuche. Si con la Concertación estábamos inmersos en la violencia, con este Gobierno estamos viviendo un exterminio. ¿Cómo romper ese cerco? Nos hemos acostumbrado a no salir en las noticias. A estas alturas, cuando el objetivo es tan grande y hermoso, eso no importa”.

4 de agosto: el día del atropello

El pasado 4 de agosto quedó marcado en la historia del movimiento estudiantil y también en la vida del werkén. Durante la mañana, estudiantes secundarios decidieron marchar desde Plaza Italia pese a la negativa de la Intendencia y del propio Gobierno, desatando uno de los capítulos de mayor represión policial desde el inicio de las manifestaciones.

Avanzadas las horas, serían los universitarios quienes se reunirían a iniciar otra protesta tampoco autorizada. Entonces, las calles del centro de Santiago registrarían por segunda vez en el día la invasión de carros lanza aguas y bombas lacrimógenas.

Durante la tarde, la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), Camila Vallejo, llamó a la ciudadanía a iniciar un cacerolazo nacional en repudio a la represión desatada por el Gobierno. Entonces, Julio Chahuín, como tantos otros ciudadanos, saldrían a la calle a responder a la convocatoria.

“Era evidente que estando aquí en Santiago tenía que salir a marchar. Como werkén, pero también como actor social, sentí que había que ayudar en algo. Así surgió la idea de ir hasta Américo Vespucio y, más tarde, de armar una pequeña barricada, con el objetivo de que la gente se enterara de lo que había sucedido ese día”, explica.

Al iniciar la protesta, un auto pasó y se detuvo para preguntarles qué acontecía. Tras la explicación, y a punto de seguir su recorrido, otro vehículo se acercó al grupo de manifestantes y, en lugar de frenar, aceleró ante la masa. “Pasó a llevar al auto que aún no se iba y luego se desvió, aplastándome a mí contra la barra de contención”, detalla Chahuín.

Acontecido el accidente, el hombre se dio a la fuga, mientras que Julio fue socorrido y llevado de urgencia al hospital más cercano. Según detalla el werkén mapuche “el conductor venía borracho, algo que notó la gente que estaba ahí cuando el tipo se bajó y comenzó a gritar disparates. Luego del accidente se fue, ni siquiera me socorrió y dejó su auto ahí tirado. Al otro día, llegó a demandarme por asalto y robo de su auto”.

Esa versión ha sido rebatida por el abogado de Chahuín, Boris Paredes, quien señaló que “esta persona no estaba cometiendo delito, no estaba asaltando a nadie, sencillamente andaba en un acto de apoyo al movimiento estudiantil”.

Una de las tesis manejadas por la defensa es que el protagonista del atropello huyó del lugar para evitar el test de alcoholemia. Según los datos manejados, el involucrado es abogado y defensor público.

"El tema estudiantil afecta también al pueblo mapuche y mucho. Nuestros hijos reciben la peor educación”

Apenas a días del accidente, el diputado independiente Sergio Aguiló señaló que “aquí hay una responsabilidad política del Estado por la represión desatada contra el movimiento estudiantil”. En tanto, Julio, tras haber pasado 12 días en coma inducido y haber sufrido la amputación de su pierna izquierda, señala categórico: “No me arrepiento, aunque ha sido un golpe bastante duro. Mi hija y esposa tuvieron que venirse a vivir a Santiago. Sin embargo, el motivo sigue siendo importante, estaba respondiendo a un llamado nacional. Sentí la necesidad de estar en la calle y no en mi casa ese día”.

Esa visión es compartida por su mujer, Yvonne González, quien se desempeñaba como locutora en la radio Werkén Kvrvuf en la comunidad. “Él es un luchador natural y en ese momento estaba defendiendo una causa justa. El tema estudiantil afecta también al pueblo mapuche y mucho. Nuestros hijos reciben la peor educación”, señala.

Yvonne manifiesta que lo ocurrido “ha sido un cambio muy fuerte para nuestra familia, especialmente dejar nuestro hogar en la comunidad y a nuestros animales. Estaba preparada allá para recibir en cualquier momento un llamado con una mala noticia sobre él, pero no para lo que sucedió acá. No estaba preparada para que un lunático se tirara encima de un grupo de personas. Yo siempre pensaré que esto no fue un accidente”.

La compañera de Julio Chehuín, al igual que su marido, parecen impacientes de salir adelante para poder regresar a la comunidad, a continuar colaborando con la lucha del pueblo mapuche. “Pienso que la gente tiene que creer en la lucha, en el sueño de la libertad, en poder algún día romper estas cadenas de opresión. Lo que le pasó a Julio, al menos, no fue porque él se quedó en la casa mirando la televisión sin hacer nada. Esto que sucedió no es fortuito, pero son los costos de pelear”.

 

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