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personajes Premio Reina Sofía de Poesía

Ernesto Cardenal, una vida puede contener varias vidas

jueves 03 de mayo de 2012 ¿Se puede ser todo? No. Siempre se puede ser más. Y Ernesto Cardenal es prueba de ello. El siglo XX y sus sueños lo han contenido y, ahora, con 87 años, el siglo XXI sigue reconociéndoselo. Hoy se ha sabido que suyo es el premio de poesía Reina Sofía. Poco se puede añadir a la historia interminable del sacerdote, poeta y revolucionario. Esto es sólo un intento.

Imagen del poeta tomada en 1983

Imagen del poeta tomada en 1983 Marcelo Montecino

"La poesía de la Utopía es la que me ha inspirado". Ernesto Cardenal

Por Paco Gómez Nadal

No hay temblor en las palabras de Cardenal. Sí, ternura y fuerza. Desde que naciera en Granada (Nicaragua) en 1925, la vida de Ernesto Cardenal contiene varias vidas, aunque todas ellas se cruzan.

Cardenal es poeta de formación y de vocación (Universidad de México y Universidad de Columbia en Nueva York); sacerdote de vocación y de formación (Kentucky, Ernesto Cardenal, Ernesto Cardenal en Antioquia Colombia); revolucionario de práctica, utópico por necesidad. Hace apenas dos años declaraba en el diario Público: “Chesterton dijo que el cristianismo no había fracasado porque no se intentó aplicar nunca. Es cierto. Eso mismo es aplicable al marxismo. Todo lo contrario podemos decir del capitalismo, cuyo fracaso emana de su aplicación. El socialismo democrático y humanista es la única solución que yo encuentro para solucionar los problemas esenciales del hombre”.

Sacerdote desde 1965, Cardenal fundó junto a dos colombianos que conoció en el seminario de La Ceja (Antioquia) –William Agudelo y Carlos Alberto Restrepo, quien cedió en seguida- una mítica comunidad artística y religiosa en el archipiélago de Solentiname (Lago Cocibolca) donde, según cuenta el poeta, “algunos campesinos se incorporaran después a esa comunidad. Y estuvimos también teniendo siempre huéspedes, algunos poco tiempo, otros con estadías más prolongadas, formando también ellos parte de nuestra pequeña comunidad o nuestra ‘comuna’ más bien” . Pero Solentiname no fue un proyecto romántico ni contemplativo al principio. Tal y como lo describe Ignacio Dueñas en la Historia Oral de la Resistencia al Somocismo, "la intención inicial de Ernesto Cardenal era llevar a cabo una vida monástica, aunque sin regla alguna. Desde el principio, según William Agudelo, se vivía con una gran felicidad, aunque todo resultó muy difícil a causa de los mosquitos, la soledad, el calor, la ausencia de instalaciones y la dureza del trabajo cotidiano, a menudo con el hacha y el machete. Así, la jornada diaria de los comienzos fue semejante a la de la vida contemplativa: se levantaban a las 5 de la mañana para meditar una hora en silencio, y a continuación llevaban a cabo una lectura religiosa de alguno de los grandes místicos, después Ernesto Cardenal oficiaba la misa, y tras un frugal desayuno se iba cada cual a realizar su trabajo. Fue fundamental para la superación de estos esquemas monacales el hecho de que Agudelo se trajese a vivir a la comunidad a su novia, Teresita, con gran esfuerzo por parte de ella. Y es que el colombiano la añoraba, tal y como se desprende de sus escritos de entonces: ‘pienso en Tere. Más de un año sin verla. Y sus cartas… ¡sus cartas no son ella y yo la quiero a ella! No quiero estar apegado a ella. Quiero amarla mucho más sin estar apegado a ella. La amo y no lo amo. La amo sin amarla. La amo como si no la amara. Pero la amo más de lo que cualquier otro pudiera amarla’.

Para el poeta Cardenal el asunto del amor no es baladí. Ha rondado sus poemas y sus reflexiones. En un hermoso texto del propio Ernesto Cardenal rememorando los años en La Ceja y los diálogos con William Agudelo, se plantea: “En esos momentos el alma está desnuda. La siento sin ropa, como la esposa delante de su marido. Mi corazón está vacío, pero nada le falta, porque en ese vacío está Dios que es el todo que se siente como nada. Así que Él es el vacío, pero es el vacío que me llena. Pero en lo sexual, soy pobre, un mendigo bajo un puente. Soy alguien a quien también se le aplica: Bienaventurados los pobres. Un poeta obsesionado por el amor: sin una mirada, un beso, un pecho de mujer donde reclinar la cabeza. Mi corazón es un gran vacío para que lo llenés Vos”.

En Solentiname estuvieron muchos personajes de la época, incluido Cortazar, que escribió Apocalipisis en Solentiname, donde describe un domingo en las islas: “Al otro día era domingo y misa de once, la misa de Solentiname en la que los campesinos y Ernesto y los amigos de visita comentan juntos un capítulo del evangelio que ese día era el arresto de Jesús en el huerto, un tema que la gente de Solentiname trataba como si hablaran de ellos mismos, de la amenaza de que les cayeran en la noche o en pleno día, esa vida en permanente incertidumbre de las islas y de la tierra firme y de toda Nicaragua y no solamente de toda Nicaragua sino de casi toda América Latina, vida rodeada de miedo y de muerte, vida de Guatemala y vida de El Salvador, vida de la Argentina y de Bolivia, vida de Chile y de Santo Domingo, vida del Paraguay, vida de Brasil y de Colombia”.

La revolución

El proceso revolucionario llegó hasta el lejano archipiélago y, de hecho, los campesinos se tomaron el cuartel de la Guardia Nacional en 1977 a lo que el Gobierno reaccionó con la represión y el asesinato de varios de ellos.

Cardenal se comprometió de lleno con el proceso revolucionario y fue ministro de Cultura. Famosos fueron los choques de este cura de la Teología de la Liberación con el máximo dirigente del Estado Vaticano en ese momento, Juan Pablo II; famosos son ahora sus choques con el que era el presidente de la Nicaragua revolucionaria y ahora lo es de la Nicaragua populista y esotérica: Daniel Ortega. En un libro publicado en 2003 –La revolución perdida- ajustó cuentas con los “traidores de la revolución” y eso no le salió gratis. "La derrota electoral [en 1990] había sido una victoria moral para la revolución [1979-1990]. Pero fue la 'piñata' lo que acabó con ella, haciendo que la revolución dejara de ser revolución", escribía Cardenal refiriéndose al reparto de bienes por parte de la cúpula del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FMLN) cuando perdieron las elecciones ante Violeta Chamorro.

En ese mismo año, en noviembre de 2003, el Gobierno de Cuba le había otorgado la medalla José Martí, la máxima condecoración a las personas que han apoyado la revolución de la isla caribeña. Y Cardenal lanzaba estos piropos a los procesos vivos: “Soy un admirador de la revolución cubana. Grandes países han sido sumisos a los EEUU pero la chiquita Cuba aguantó. Ahora han surgido nuevos estados que se han rebelado como Venezuela, Ecuador, Bolivia. EEUU no puede darnos lecciones de democracia con gulags particulares en territorio cubano como Guantánamo, donde se tortura”.

A Ortega eso no le debe importar mucho porque en 2008 comienza una persecución judicial contra el sacerdote y escritor. El poeta español Benjamín Prado, lo describía así: “El comandante Ortega, de quien hoy se declaran enemigos irreconciliables casi todos los dirigentes históricos del FSLN, ha dado su última muestra de despotismo con la cacería a la que somete al poeta Ernesto Cardenal, a quien persigue con la justicia en la mano hasta el punto de haber hecho que se reabriera de forma arbitraria un caso contra él que había sido archivado hacía años y que se congelen sus cuentas bancarias. Todo ello, para vengarse del sacerdote, que desde hace años lo critica sin miedo. Si digo que Ortega lo persigue con la justicia en la mano, no es porque sus actos se ajusten a la ley, sino porque tiene a la mayoría de los magistrados de su país metidos en un puño. Ese control lo usó para que la Corte Suprema declarase prescritos los cargos que su hijastra hizo contra él y lo utiliza ahora para silenciar a sus opositores con la colaboración de los magistrados serviles a los que maneja desde las alturas”. Por supuesto, el ataque del sandinismo oficial provocó la solidaridad con el poeta nica de compañeros como José SaramagoEduardo Galeano, Gioconda Belli, Antonio SkármetaMejía Godoy o Sergio Ramírez.

Hoy mismo, en declaraciones a Radio Nacional de España (RNE), Ernesto Cardenal anunciaba que ayer mismo le llegó una comunicación judicial en la que se le condena a "una cantidad desorbitada de dinero". Cardenal, en una breve entrevista, aseguraba que en Nicaragua -"un país de poetas"- de "la Revolución ya no queda nada, sólo el recuerdo" y que este premio le ha sorprendio.

Las aguas se han calmado y Cardenal recoge los frutos de su historia incontenible que contiene tantas historias. Su poesía, como toda poesía, llega al lector según gustos y momentos; pero su vida es una vida de esas que ya parecen no existir: las de la búsqueda de la completitud.

Para buscar su bibliografía, ya saben: Wikipedia, por ejemplo.

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