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La voz de una maestra en la resistencia de Oaxaca

martes 26 de julio de 2016 Los maestros y maestras de Oaxaca y Chiapas no bajan los brazos a pesar de la represión. El 19 de junio, agentes del estado acabaron con la vida de 11 manifestantes en la que ya se conoce como la masacre de Nochixtlán. Hoy, queremos escuchar la voz de una de las maestras resistentes, su visión de la batalla, sus anhelos, su compromiso...

Esbeidy Guzmán, maestra en Chalcaltongo de Hidalgo, en la región mixteca alta de Oaxaca.

Esbeidy Guzmán, maestra en Chalcaltongo de Hidalgo, en la región mixteca alta de Oaxaca. Foto: Heriberto Paredes

"Humillan nuestro trabajo, todo lo que tratamos de dar para que la sociedad cambie, para que estas pequeñas personas sean también luchadoras, que no se dejen pisotear, que no estén dentro del cuadro de lo que el Gobierno quiere"

Por Heriberto Paredes Coronel

Poco más de un mes ha pasado desde que el gobierno mexicano, tanto estatal como federal, respondió con balas y sangre a las demandas del magisterio que lleva varios años en lucha contra la reforma educativa[1]. Una reforma que no ha tenido buena aceptación entre la población en general –al igual que la energética, la política, la de comunicación o la judicial–, una reforma que ha sido rechazada desde que se anunció y que consiste más en una serie de vericuetos y cambios en el ámbito laboral de maestras y maestros, más que una nueva propuesta de modelo educativo que combata los graves problemas que existen en este tema en el país. 

Desde mediados de mayo de este 2016, las distintas secciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que se han movilizado en contra de esta reforma educativa arreciaron sus estrategias de protesta ante la falta de diálogo por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y su titular Aurelio Nuño. Primero, más manifestaciones, más volanteos en las calles, más difusión de los riesgos de esta reforma una vez aprobada y, luego, vinieron los campamentos afuera de las dependencias estatales, particularmente en Oaxaca y Chiapas.

La noche entre el 11 y el 12 de junio trajo consigo un desalojo a uno de estos campamentos, el que se encontraba en las afueras del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO). Se desató el enojo de las y los maestros que ahí se encontraban, enojo que aumentaría al enterarse de las detenciones de Rubén Núñez y Francisco Villalobos, dos elementos clave en la estructura sindical de la sección magisterial de ese estado. Ahí es donde comenzaron los bloqueos carreteros.

Para mediados de esa semana ya sumaban varios bloqueos en toda la entidad y en Chiapas. El magisterio se mantenía alerta. Sobre lo que ocurrió a partir de entonces se ha escrito mucho, se ha documentado en páginas y medios tanto mexicanos como internacionales, sin embargo, lo que no se ha abordado con más detalle es precisamente el análisis concreto de cómo es realmente la situación del magisterio, no sólo en Oaxaca sino en la mayor parte de México.

 

La voz de Esbeidy

Conversé con Esbeidy Guzmán, una maestra con 8 años de servicio en la región conocida como la Mixteca, dividida en baja y alta. Ella se ha desempeñado en la parte alta, específicamente en una zona escolar conocida como Chalcaltongo de Hidalgo, estado de Oaxaca, en el sureste mexicano. De palabra sencilla y ávida, la maestra se agarra el sombrero que le cubre del sol de la tarde mientras trata de disimular un pequeño nerviosismo que se esfuma en cuanto comienza su relato. Su testimonio. La palabra no le tiembla y las ideas brotan encadenadas con una seguridad y elocuencia propias de quien conoce su oficio y sobre todo, la defensa de su oficio:

 

- Cuéntanos un poco sobre tu escuela, sobre tu trabajo día a día, sobre las condiciones en las que una mujer maestra se desempeña en el ámbito educativo… 

Hay muchas cosas que a lo mejor nosotros quisiéramos dar a conocer al mundo sobre cuál es la realidad de cómo vivimos nosotros como maestros en las comunidades, de cuál es la realidad administrativa, cuál es la realidad económica familiar, personal, y más ahora, cuando estamos viviendo una realidad jurídica que lo único que ha hecho es denostar nuestra profesión, humillar nuestro trabajo, pisotear todos los años de sacrificio y entrega a las comunidades y a los alumnos.

Yo trabajo con niños de 3 a 5 años de edad, es una responsabilidad. Más allá de creer que es una guardería, nosotros no cuidamos a los niños… nosotros formamos a los niños, creamos mentes críticas, trabajamos bajo un modelo educativo. No es un modelo educativo, porque un modelo educativo es para etiquetar; trabajamos con un plan alternativo educativo que nosotros llamamos PAE. Es una propuesta que engloba muchas características desde lo económico, la infraestructura, la participación social, la colectividad, el rescate y la formación a partir de principios éticos y sociales de las comunidades.

Y en mis años de servicio –yo me considero una maestra responsable– tengo más de una responsabilidad, porque tampoco soy la mejor maestra del mundo, pero sí una responsabilidad social, con convicción, con ideología, porque lo vivimos, soy de la Mixteca, porque vivo en la carencia y vivo la necesidad de los pueblos y de la gente. Muchas personas creen que llegamos a ser maestros por una quincena segura, porque cada 15 días te llega una quincena de 4,600 pesos (unos 240 dólares) y no te va a faltar el pan. Sin embargo muchos de los maestros estamos por una convicción y una responsabilidad social y más allá de esos 4,600 pesos… recibimos más gratificación de los alumnos, de los padres de familia y eso es lo que abona esta causa social.

 

- Sin embargo y a pesar de todo, han logrado mucho como sindicato…

La lucha magisterial, sí es cierto, en años anteriores se tuvo que formar con las estructuras para conseguir lo que nosotros llamamos logros sindicales, logros políticos, logros económicos y administrativos. Pero también sabemos que ha sido parte del amague del Gobierno, porque el Gobierno con dinero todo lo calma, con denostación e información equivocada, pero el magisterio de hoy vivimos una etapa más crítica. Desde los años 80, 90, la Sección XXII se dio cuenta de cuál era la intención del Estado y mediante reuniones e información con las familias, las autoridades, la sociedad en general, hemos venido dando batalla. La CNTE cobertura muchos de los sectores, desde el campesino, el barrendero, el electricista, el petrolero, la ama de casa, la tamalera, el sector salud… es un punto de reunión de todas aquellas personas víctimas de las violaciones que se están dando.

 

-¿Cómo encuentra el magisterio el respaldo de muchos sectores populares, de muchas familias de sus alumnos?

Hemos tenido la oportunidad de escuchar de viva voz las necesidades de los campesinos, las necesidades de las organizaciones, de nuestros padres de familia que viven con 60 pesos al día (unos 3 dólares). En mi experiencia, que he sido maestra unitaria, he estado en lugares retirados, he sido directora al mismo tiempo –es un solo personal para educación física, educación musical, contenido, danza, psicóloga, PAE, gestora–, siento la necesidad muy visible y doliente con nuestros padres de familia. Muchas escuelas trabajan con 25 pesos de cooperación para un material didáctico de todo el ciclo escolar y nada más nos alcanza para comprar crayolas y lápices de mala calidad, porque no hay para más.

Los padres de familia han sostenido cada una de las escuelitas, chicas o de mayor concentración de alumnos, y ahora ellos han dicho que eso no es justo; ahora  dicen, todo lo que nosotros hicimos, una letrina, un techito, comprar sillas, comprar un nuevo pizarrón, organizarnos para darle de comer a los niños, ha sido con el recurso de la gente y que la Secretaría de Educación Pública, al menos aquí, no ha abarcado las necesidades reales. Nosotros como magisterio creemos que los planes y programas no sirven aquí en Oaxaca y con toda responsabilidad digo, yo no educo, yo no formo a mis estudiantes con los planes y programas del PEP 2004, que es el actual. Nosotros lo hacemos a través de un plan alternativo, a través de un diálogo con las familias y lo digo con responsabilidad porque son necesidades que son al día, hablar de competencias, hablar de calidad cuando tenemos niños que caminan, que no desayunan, que no tienen atención adecuada, no porque sus familias sean peores o sean malas, sino porque son personas campesinas muy humildes, pobres, que tienen que ser jornaleros día tras día para llevar el pan a sus casas y que en la región no hay actividad de profesionistas. La quincena, mi quincena, cuando tenía quincena, se quedaba en la señora de las tortillas, en la señora de la tiendita de la esquina, en la señora que cuida a mi hijo, en la señora que a pagos voy sacando algo de ropa y en las cosas que uno tiene que dar en su casa.

 

-¿Por qué continúan la lucha?

La vida de un maestro es pesada, es agobiante. Nosotros estamos peleando dignamente el derecho al trabajo, el derecho a la dignificación de nuestro trabajo. Porque humillan nuestro trabajo, todo el esfuerzo que se hace, todo lo que tratamos de dar y tratamos de que la sociedad cambie, tratamos de que estas pequeñas personas sean también luchadoras, que no se dejen pisotear, que no estén dentro del cuadro de todo lo que el Gobierno quiere.

  

En Chiapas aún están caldeados los ánimos y el magisterio y las familias de este estado del sureste mexicano se mantienen alerta luego de que el pasado 20 de julio un intento de desalojo se llevara a cabo encabezado por un grupo paramilitar vinculado al Partido Verde Ecologista, partido que preside el gobierno estatal. Y en Oaxaca se desarrolla la famosa fiesta del cerro o Guelaguetza, una fiesta en la que conviven miles de personas de todas las regiones de la entidad y que este año, como otros anteriores desde el movimiento popular de 2006, estuvo dividida en la fiesta popular y magisterial en la que sí participó la delegación mixteca, misma región en la que se encuentra la población de Nochixtlán; y la fiesta convocada por la Secretaría de Turismo del estado, en la que sin más, se trató de olvidar la dura crisis por la que atraviesa el gobierno y sobre todo la fortaleza del magisterio que, ahora en combinación con las familias de los alumnos y los pueblos y comunidades indígenas, tiene para lograr detener la imposición de una reforma educativa mal pensada que no cuenta con legitimidad alguna.

 

 



[1] En este video, grabado en los acontecimientos represivos del 19 de junio de 2016, se puede apreciar la violencia que caracteriza a la respuesta del gobierno mexicano: https://vimeo.com/171665426

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