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Mauricio Funes, la revolución aplazada

miércoles 02 de febrero de 2011 El FMLN luchó a sangre y fuego durante 12 años contra los regímenes violentos de derecha en El Salvador. Ahora, con la presidencia de la República en las manos de su candidato, Mauricio Funes, debe lidiar con este político inexperto y moderado.

Por Equipo Otramérica

En marzo de 2009, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), antigua guerrilla y hoy partido político, llegó a la presidencia de El Salvador tras 20 años de gobiernos de la derecha. Y lo hizo poniendo a su cabeza a Mauricio Funes (San Salvador, 1959), un periodista de éxito que fraguó su prestigio en un ejercicio de la profesión combativo y crítico con el poder y la corrupción. Un izquierdista moderado y pragmático, que se define humanista y profundamente creyente, ajeno al FMLN hasta unos meses antes de las elecciones (se afilio en agosto de 2008), que se hizo cargo de un país pequeño, acosado por una pobreza y subdesarrollo estructurales, una enconada violencia social y fuertemente tocado por la crisis financiera y económica global. Un país que heredó la violenciasitémica de los gobiernos de la derecha defendidos por el Ejército y las fuerzas paramilitares.

A esta realidad, Funes se enfrentó con promesas de profundas reformas sociales, económicas, medioambientales y políticas que en el primer año de Gobierno parecen diluidas. De él dicen que ha dado pasos muy cortos con más deudas que resultados, y mientras la oposición le aplaude, arrecian las dudas sobre la fortaleza de su matrimonio con el FMLN. Se habla de distanciamiento ante la descafeinada portura de Funes y las peticiones más a la izquierda del ala dura del FMLN, guerrilla que combatió entre 1980 y 1992.

La victoria de Funes y el FMLN fue recibida con grandes esperanzas dentro de una serie de victorias de la izquierda en Latinoamérica, si bien el periodista-candidato se esforzó en dejar patentes sus tendencias más hacia la izquierda moderada de Bachelet o Lula da Silva que al socialismo bolivariano de Hugo Chávez o Evo Morales. De hecho, apostó por una diplomacia independiente y no alineada, que no cerrase la puerta a tratos con ningún país, si bien los vínculos con Estados Unidos eran, aunque desposeídos del 'servilismo' de los gobiernos precedentes de la derecha, una prioridad. Antes de ser elegido, Funes mostró su respeto hacia las estrechas relaciones del FMLN con Chávez, pero dejó sin concretar la posible incorporación de El Salvador al ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas). Más tarde se distanciaría de esta posibilidad al afirmar que no suscribiría "nada que contradiga los acuerdos económicos ya firmados por El Salvador ni que ponga en peligro la estabilidad económica y política del país". El Salvador hoy por hoy no pertenece a ese eje, y los analistas leen las palabras de Funes previendo que el alcance de las relaciones con Venezuela estará sujeto a lo que dicte la prioridad comercial estadounidense.

Tras el primer año de gestión, en su discurso ante la Asamblea, por primera vez en dos décadas no había manifestaciones a la puerta ni hubo gritos de los partidos de oposición. Partidos como ARENA, GANA, PDC y PCN reconocen en Funes un estadista, pero ven en el FMLN todos los peros a su administración. 

A Funes se le achaca la falta de un plan de acción que marque el camino a seguir, que la transparencia no está garantizada en su gobierno, que no acaba de cuajar la comprometida reforma fiscal integral. Y sobre todo, que la pobreza y la inseguridad ciudadana siguen disparadas. La tasa de homicidios por cada cien mil habitantes pasó de ser 51.9 en 2008 a 70.6 en 2009 y durante el primer trimestre de 2010 se registraron 1,073 homicidios. Un aumento del 1.32% con respecto al mismo periodo del 2009.

Mauricio Funes y su equipo sólo han brindado respuestas parciales a los problemas del país. Unos le llaman una nueva forma de hacer política; otros la muestra de la incapacidad de la izquierda para resolver los problemas de la población.

Educado en los jesuitas, de clase media, Funes quedó marcado en los 80 por la muerte de su hermano mayor tras ser detenido en una protesta estudiantil. Eran los años de los enfrentamientos entre el Ejército y los escuadrones de la muerte con las organizaciones revolucionarias de izquierda. Pero Funes se mantuvo al margen de la militancia política, en estos años y en su época universitaria y como profesor de literatura.

Su acceso a los medios de comunicación llega a finales de los 80 en el Canal 10 de TVE Educativa. En 1987 llega su primer gran éxito de audiencia, ‘Noticiero al día’. Funes aborda un seguimiento analítico y exhaustivo de la realidad nacional y, por primera vez, da voz a la izquierda y los movimientos sociales. Como periodista logra entrevistas con los principales presidente de Lationamérica, incluido Fidel Castro.

En 1991 llegan los acuerdos de paz que se firman el 16 de enero de 1992 (Acuerdos de Chapultepec) y el fin a 11 años de guerra civil.

Funes da el salto a la CNN y cosecha un nuevo éxito con ‘La entrevista al día’, de nuevo el tono crítico con el Gobierno y un papel de fiscalización del ejercicio del poder. France Press le llego a definir como un “fiscal sin tribuna”. En 1994 desde Canal 12 (Noticiario hecho’ y ‘Sin censura’) denuncia un caso de corrupción que le costó el cargo los ministros de Hacienda y al de Agricultura. Llegan las presiones y las amenazas de muerte y en 2003 es eliminado ‘Sin censura’. Dos años después, los nuevos accionistas de Canal 12 le cesan de forma fulminante.

Funes es ya una celebridad nacional, referencia de la oposición al ultraderechista ARENA. Se postula como precandidato con elementos a favor y en contra. Entre los primeros, su conocimiento del país y sus enfoques reformistas y sociales. Entre los últimos, su absoluta inexperiencia en la administración pública. El 11 de noviembre de 2007 es su proclamación oficial como candidato presidencial del FMLN. Aquí arranca una feroz campaña de desprestigio personal y de amedrantamiento lanzada por ARENA. El 27 de agosto de 2008, por imperativo legal, Funes se da de alta como militante del FMLN.

Favorito desde el primer momento, Funes trata de presentarse como un candidato pragmático, post-ideológico e integrador.

El 15 de marzo de 2009, Funes, con el guerrillero Salvador Sánchez como segundo de lista, se adjudicó la victoria con el 51,3% de los votos frente al 48,7% sacado por el candidato oficialista, Rodrigo Ávila, quien se apresuró a reconocer su derrota y a felicitar a su rival. La participación alcanzó el 62% del censo y los equipos de observadores de la OEA y la Unión Europea certificaron la validez del proceso, no sin constatar algunos incidentes menores y anomalías aisladas. El júbilo de los efemelenistas se desbordó en las calles de San Salvador y las demás ciudades del país. Dos años después las filtraciones de Wikileaks revelan que la embajada estadounidense considera "sellado y en malos términos" el divorcio entre Funes y el FMLN.

Aunque ambas partes han tratado de quitar peso a las diferencias (de hecho el FMLN avaló el primer año de Funes), la situación se puede deteriorar de cara a las elecciones legislativas y municipales de marzo 2012. Funes ya ha prohibido a sus ministros particiar en política de cara a esos comicios pero el FMLN tiene que jugar su baza política en una democracia tan frágil en la que, según relataba el diario digital El Faro,solo una séptima parte de los salvadoreños valora la democracia como el sistema de gobierno preferible sobre cualquier otro, mientras que casi la mitad dicen que estarían dispuestos a apoyar un golpe militar si el país siguiera sin resolver sus problemas económicos y de seguridad pública” (Encuesta de Analítika Research & Marketing).

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