Donar

Otramérica es posible gracias a tu aporte solidario

personajes HOMENAJE

Siembra comunal junto a Raúl Leis (actualizada)

jueves 05 de mayo de 2011 La muerte de Raúl Leis ha conmocionado al movimiento social en Panamá y a muchos de los que conocían su praxis incansable en la construcción de un mundo más amable. Este texto es una suma de textos, es una siembra colectiva de palabras y silencios. Incorporamos los últimos envíos hoy 6 de mayo.

La foto (1974 ó 75) es en el Centro de Comunicación Popular (CECOP). Allí, junto a Raúl y Herasto Reyes, di mis primeros pasos en el arte de la comunicación popular, libre, comprometida y sin censura. Valores que he llevado conmigo desde siempre.

La foto (1974 ó 75) es en el Centro de Comunicación Popular (CECOP). Allí, junto a Raúl y Herasto Reyes, di mis primeros pasos en el arte de la comunicación popular, libre, comprometida y sin censura. Valores que he llevado conmigo desde siempre. Héctor Endara Hill

"Leis es un ejemplo de ciudadano, no de habitante, porque fue un intelectual que enseñó con el trabajo y el ejemplo" / "Hombres como él, en días de locura como hoy, son imprescindibles"

Por Creación colectiva

Soñemos que “la gente ha sembrado flores alrededor de la Bomba y que los niños y niñas pintan dibujos sobre el cascote, y que todos cantan. Hoy existe una leyenda. La gente cuenta que la bomba es como una de esas caracolas, en las cuales se escuchan las olas del mar.

Solo que cuando se pega el oído al frío acero del casco, lo que se escucha no es el mar, ni tampoco sonidos de guerras sino canciones y mas canciones de paz. Algunos dicen que los sábados en las mañanas la bomba sonríe”.

Mariela Arce es la compañera de Raúl Leis y eligió este sueño final del cuento El Niño y la Bomba para despedir al sociólogo, ensayista y activista de Derechos Humanos en la ecauristía. En ese acto, se contó como Raúl Leis estaba feliz porque podía ver el sol, “verlo bien”, después de la operación en los ojos que se acaba de realizar. Estaba ya tan cerca del sol que es difícil pensar que ya, tan pronto, haya sido sembrado en la tierra para devolverlo a la Madre (¡fecunda siembra! An Ai Diglenai!, le gritaba en la distancia estos días el escritor kuna Cebaldo Inawinapi).

Olotilakiler, como lo rebautizaron los indígenas kunas, ha sido despedido en Panamá con el cariño que solo despiertan los humanos de una pieza. Acá, en este pequeño texto urgente, recogemos solo algunos de los testimonios de compromiso y de vida con Raúl Leis.

Escribía Arce en el texto que adjuntamos íntegramente a esta nota, que Raúl Leis “nunca dudó en que era posible reforestar éticamente el mundo de la política y que los gobiernos gobernaran pensando en la felicidad y dignidad de todos y todas. Era el Principito que peleó contra el Príncipe y ganó mil veces a la perversidad y engaños, pues nunca lograron manchar su integridad”.

Será la nuestra una siembra colectiva para reforestar esta sociedad de iniciativas de construcción, de educación popular, de derechos más humanos que nunca, de cuentos, de flores, de ilan ilan… En estos días son muchas las cartas, los artículos, las lágrimas inenarrables que se han vertido con el nombre de Leis, poemas como los de Valeria Varas o Carlos Castillo, correos casi en blanco reflejando impotencia. Este aluvión hay que sembrarlo también y eso queremos desde Otramérica. Esta siembra irá creciendo según llegan las semillas:

 

Lucy Chao (poeta)

  • Llanto, como si de despedidas se tratase. 
    Palabras, como si pudiera entregarle un equipaje
    para andar por los terrenos lejanos de lo que nombro muerte. 

    Pero venas, porque nos recorre aún
    la misma sangre
    como carreteras infinitas
    de pasión por esta humanidad. 

Ana Benjamín (periodista)

  • Cuando me preguntaron el sábado en la noche si sabía algo de la muerte de Raúl Leis, lo primero que pensé era que se trataba de esos rumores crueles de periodistas. Ya estaba dormida y le comenté a mi editor: “Él me dijo que se iba a hacer una operación de cataratas, pero no creo que eso mate a nadie”.
    De todas formas, comencé a hacer llamadas. Fue el profesor Juan Jované quien me lo confirmó: “Bueno, sí, efectivamente, Raúl Leis falleció”.
    Estoy triste, señores. No voy a mentir y decir que el profesor Leis y yo éramos amigos; nuestra relación era profesional: yo soy periodista y él era “mi” fuente. Y lo entrecomillo porque Leis era “fuente” de todos quienes quisieran preguntarle, de todos quienes quisiera conversar con él. Si quería una hablar sobre violencia o discriminación, Leis decía: “Claro, cómo no”. Si necesitaba una alguna opinión sobre equidad de género o educación sexual y reproductiva: “Claro, venga a Ceaspa”. Si el tema era educación, su pasión era desbordante y lograba contagiarla. Leis era un maestro en todo el sentido profundo de la palabra, y entrevistarlo era un placer, no trabajo.
    Así que cuando Jované me confirmó que ya Leis no existía físicamente, suspiré hondo y lloré. Lloré toda la noche y todo ese fin de semana largo del 1 de mayo. Yo decía: ¿cómo es que se murió Leis? ¿Cómo es que Leis ya no existe? ¿Cómo es que se va a morir él mientras Pérez Balladares sonríe arrogante porque ha sido sobreseido?
    Mariela Arce dijo en su funeral que Leis nunca perdió la esperanza en la política honesta; no en esta cosa que acá vivimos. Yo quiero aferrarme a ese optimismo. Quiero aferrarme además a las ¿utopías? del profesor de una sociedad justa en el que se respeten los derechos humanos, en la que los principios valgan más que un buen sueldo, en que la cordura y la sensatez primen sobren los prejuicios y los tabúes. El miércoles 27 de abril lo llamé para pedirle una (otra) entrevista y él me dijo: “Claro que sí. Pero llámeme el martes o miércoles de la próxima semana para ponernos de acuerdo, porque mire que me voy a hacer una operación por cataratas, y aunque el doctor me dijo que era algo sencillo, sí me dijo que debía estar en reposo”.
    Pues bien, en mi agenda escribí, en el espacio del martes 3 de mayo: “Llamar al profesor Leis. 6676-XXX”. Y el miércoles 4 de mayo, en vez de estar reunida con él para conversar y aprender, estaba en su funeral.
    Leis ya no está. Y duele. Y sé que las muchas personas que fueron a despedirlo también lo resienten. Es demasiada pérdida. Es una muerte que no debió ser. Lo bueno es que, así como en vida estuvo abierto a ayudar a todos, a la hora de su muerte todos estaban allí: artistas, profesionales, trabajadores, estudiantes, grupos afrodescendientes e indígenas, ambientalistas. También los políticos, vaya.
    El miércoles 4 de mayo cayó un aguacero rabioso, sí, y no había lugar para estacionar en el Casco Viejo, pero aún así la iglesia Catedral estuvo repleta.

Lina Vega (Periodista)

  • Abril terminó con la muerte de dos seres humanos imprescindibles. Para dolor de la humanidad toda, Ernesto Sábato dejó de ser el “vecino cascarrabias, pero buena gente” de Santos Lugares –la comunidad cercana a Buenos Aires donde vivía–; mientras que Panamá perdía a Raúl Leis, ese hombre entrañable, profundo, comprometido y siempre risueño, que dedicó la vida a la construcción de un mundo más justo y solidario.
    En 2002, durante la entrega de los premios de periodismo Ortega y Gasset del diario español El País, Sábato describía el oficio como “una labor trascendente de la cual dependen los lazos entre los hombres y los pueblos”. Sábato añadía que, a pesar de la contradicción que podría significar que una persona habituada al silencio y a la demora que requiere la literatura haga periodismo, se trataba de un “deber ético con las sociedades”.
    “Ante determinados acontecimientos, todo intelectual auténtico debe postergar su obra personal en favor de la obra común... para construir una nueva fe, una débil, pero genuina esperanza”, añadió el escritor argentino. ¿Y Raúl? Por más que lo intento no recuerdo cuándo ni en qué lucha lo conocí. Y es que Raúl Leis siempre estuvo allí, en la construcción de una sociedad más justa y democrática. Se trata, sin duda, de la figura más importante de esa sociedad civil tan vapuleada por quienes llegaron al poder prometiendo un cambio, pero que se han dedicado sin pausa a atropellar, destruir, despreciar. ¡Nunca serán ejemplos!

Celia Moreno, activista, parte de la Alianza Ciudadana

  • Me ha dolido tan profundamente despedirme de este gran amigo, Raúl, porque compartíamos tantas cosas: su amor por la naturaleza, por las artes, sus luchas incansables por los que menos tienen, por los más vulnerables, su visión de un mejor mañana y un Panamá democrático, equitativo y justo.  Admiraba su prodigiosa pluma, esa facilidad que tenía en convertir su pensamiento en palabras, cuentos, novelas o teatro.  Aunque lo conocí ya hace más de 30 años, nuestros intercambios intelectuales y académicos, se volvieron en estos últimos años tertulias y remembranzas de nuestras experiencias pasadas. El último compartir en pareja fue este último febrero, en Carnavales, cuando los cuatro, Mariela, Serge, Raúl y yo, viajamos a Bocas, para participar en el Congreso Tradicional Ngäbe, y nos compartió tantas anécdotas de su querido y apreciado Colón y de sus inicios como sociólogo.
    No he parado de llorar, sin querer las lágrimas corren sobre mis mejillas, sin que yo las pueda detener.  Tomará un tiempo el evocarlo sin sentir este hueco que tengo en el pecho y este nudo que tengo en la garganta. Hoy te digo adiós compañero, pero siempre estarás conmigo, en mi pensamiento, seguirás vivo en nuestras luchas y ¡en cada una de nuestras conquistas! porque hiciste y haces partes de nuestras vidas.

Abner Benaim (Cineasta)

  • Conocí muy poco a Raúl. Pero me bastó para saber que era alguien que creía en lo que hacía y sabía lo que hacía. Me impresionó con su inteligencia, con su conciencia y con su personalidad de buena gente. Era eso. Un buena gente, en todo sentido... Suena fácil ser buena gente y me imagino que para Raúl era fácil, porque simplemente era así. Yo me quedé con las ganas de conocerlo más a fondo. Lo tenía en mi lista de cosas por hacer: "Sentarme a hablar un rato con Raúl Leis". Quería quizás aprender un poco de él o simplemente compartir un rato ameno, a ver si se me pegaba algo bueno. Me quede con las ganas de ser su amigo.

Nelva Reyes (Espacio Encuentro de Mujeres)

  • Gracias Raúl:
    Por permitirnos estar entre la gran cantidad de panameñas y panameños que de una manera u otra te conocimos, compartimos experiencias, aprendizajes, valores, amistad que ha perdurado, pero, sobre todo, ese don de gente que decía mi papá tú tenías.
    Pareciese que fue ayer, cuando te conocimos allá por 1969, en La Tiza en Las Tablas, en la búsqueda de contactar a Herasto   para  llevar adelante  con un grupo de jóvenes que de manera independiente organizarían el Servicio Nacional de Voluntarios.
    Gracias por promover e impulsar COSTEPO, el Centro de Comunicación Popular, y llevar a las  diferentes huelgas de trabajadores, en las comunidades y barrios  de una manera sencilla  el mensaje, crítico y análitico,  la alegría, la reflexión  a través de la radio popular llamada Radio Ecuménica.
    Raúl, Gracias, por todo el aporte literario (cuentos, poesías, teatro) que nos legaste. Gracias por los aportes  en los análisis del quehacer nacional compartimos. Gracias por los años dados a la revista Diálogo Social, que tanto contribuyó en la difusión de diversidad de temas que por más de dos décadas de manera mensual nos mantenía informados y en la espera del que traerá.
    Gracias Raúl por la solidaridad, la humanidad, por la defensa humana de de indígenas, de campesinos, de  trabajadores y trabajadoras, por la defensa de las mujeres. Gracias por haber tenido un compromiso con este país que hoy tanto requiere de  personas que como tú han dejado bien arraigado como en un roble la necesidad de ser más humano, más justo, más solidario, donde la riqueza no esté en manos tan reducidas sino que sea distribuida de manera equitativa y justa. Hoy nuestro compromiso tiene que ser por Este país que tú soñabas  y tantos otros queremos. Se que dónde estés encontrarás a Herasto y Pilar, y cantarán nuevamente: Caminante No Hay Camino, Se Hace Camino al Andar. Gracias Raúl.

Magaly Castillo, Alianza Ciudadana por Justicia

  • Estuvimos presentes en la Catedral Metropolitana: familiares, amigos, activistas del movimiento social, la sociedad civil organizada, la Asamblea Ciudadana y  Alianza Ciudadana pro Justicia, organizaciones en las que Raúl Leis creyó y apoyó en estos últimos meses de su vida. Igualmente estuvieron presentes su amigos de luchas sueños e ideales de toda la vida.
    Raúl se nos ha ido en momentos muy difíciles para la sociedad civil y la democracia panameña. Diríamos que en el momento que más lo necesitábamos.  Precisamente en este momento de la historia de  nuestro país,  fuimos a la catedral a  manifestarle,  de diversas maneras, que  seguiremos en la tarea de  promover  la paz, los derechos humanos, la democracia y seguiremos fortaleciendo a la sociedad civil como él lo  hizo toda su vida. Gracias damos a Dios por haberle conocido y por todo lo que aprendimos de ti. Has dejado una huella imborrable no solo en la historia del las letras panameñas, la educación, los derechos humanos, sino en el corazón de cada uno de nosotros. Hasta luego amigo. Que Dios te reciba con los brazos abiertos.

James E. Bernard V. (Abogado)

  •  (...) A Raúl Leis, lo conocí hace ya 25 años, para ese entonces él ya era uno de los intelectuales del país, vinculado a los movimientos sociales, campesinos, obreros, indígenas, comunidades de base, mujeres y estudiantes, de más prestigio e influencia, no sólo por su trabajo teórico, sino por la praxis, que trascendía nuestra tierra y al igual que en las montañas de Coclé y Costa Abajo de Colón, construía puentes de solidaridad en toda nuestra América, siempre incondicional, de lado de los más pobres, incluso allí en donde las balas intentaban matar las ideas.
    Para muchos de nosotros, ha significado esa categoría de hombres que la sociología política de Gramsci llamaba intelectuales orgánicos. En las graves encrucijadas que compartimos en los finales de los 80 y ante la cruenta invasión de diciembre de 1989, luego en el camino de retorno a la democracia, era uno de los ejemplos que determinan nuestra forma de pensar y actuar, como diría Él de manera coherente.
    
Raúl echó su suerte con los pobres de esta tierra. Nunca comprometió su pluma de poeta o dramaturgo, tantas veces laureada, cortante ante la injusticia, afilada contra la ignorancia que encarcela y empobrece. Su lucha lo llevó a los terrenos en que la educación universitaria o de adultos en América Latina, es un escenario en el que entendía había que gastar todos los esfuerzos posibles y más, hasta vencer.
    
Una vez escribió, siendo colonense, que "por Colón no se podía pasar impune", yo siempre lo recordaré, porque su calidad humana, de amigo, maestro y compañero, no permitiría que pasáramos impunes, sin ser marcados por su amor a la justicia social, a su gente y a su tierra, que no conoció fronteras. 
Nunca claudicó como defensor y promotor de los derechos humanos, tolerante hasta con los más enconados adversarios ante sus principios, con la sencillez y el respeto que invitan al dialogo y a la discusión, enseñó sobre los sueños posibles de igualdad y dignidad.
    Hombres como él, en días de locura como hoy, son indispensables.

Mariela Sagel, ex ministra

  • Trato de rebuscar en mis recuerdos y estimo que nos conocimos a inicios de los años '70, cuando yo salía del colegio secundario e iniciaba la Universidad y me hice novia de quien fue posteriormente mi marido, Nat Méndez.  Colaboramos, Nat y yo, con la revista Diáologo Social que dirigió Raúl hasta fines de los años noventa.  Recuerdo en una ocasión que Nat publicó un artículo y yo hice las ilustraciones. Nuestras vidas e ideales volvieron a coincidir cuando en 1992 Raúl se inventó en su pequeña cabeza todo el planteamiento político y plan de gobierno del Movimiento Papa Egoró, que liderizaba Rubén Blades.  En la sede de ese partido, en La Cresta, muchas veces nos reunimos.  Siempre lamenté que Raúl no ganara en las elecciones en las que corrió para legislador, estoy segura que le hubiera dado a la figura del legislador un tono totalmente diferente al que conocemos comúnmente y que nuestro común amigo Miguel Antonio Bernal denominó "legisladrones".
    (...) Entrando el siglo XXI, nos volvimos a encontrar felizmente en la isla de Taboga, donde Raúl y Mariela, su fiel compañera, también decidieron que sería su destino de descanso, como lo fue el mío por algunos años.  Su vecino y amigo común, el editor alemán Hans Roeder, ayudó a cimentar más la amistad y el respeto que nos profesábamos.  Se sumó a los esfuerzos de la Asociación Cívica de Taboga y a las luchas que tuvimos que emprender allá.
    Más recientemente, cada vez que nos veíamos en eventos literarios o culturales, intercambiábamos figuritas, por ejemplo le dí unas ideas de un muerto cuyas cenizas no aparecían, las que dijo las iba a tomar para hacer una obra de teatro.  En todas las vigilias y protestas en las que este año he participado, allí estaba Raúl, siempre solidario.  La última vez que lo vi fue en la presentación del libro de Andrés Oppenheimer, el 12 de abril pasado.
    La noche que murió me enteré enseguida.  Me dolió mucho que se fuera tan de prisa, tan pronto.  Nos toca seguir su ejemplo, su postura inclaudicable y hacer honor a sus ideales y sus visiones.  No nos queda de otra, y recordarlo siempre con esa permanente sonrisa y cordialidad que era contagiosa. Hasta pronto Raúl, no te olvidaremos y guardaremos tu memoria.

Kafda Vergara (lingüista y activista cultural)

  • “¿Ustedes van para la misa de Bin Laden?”. No sabía ni qué contestarle al taxista. Preferí que se concentrara en la forma de llegar a la iglesia Catedral antes de que cayera la lluvia y la Avenida A se encontraba completamente bloqueada esa tarde del 4 de mayo. Sólo me di cuenta de la realidad cuando dobló de la Plaza Herrera a La Lotería por sugerencia de mamá: era bajarnos allí donde antes se encontraba el Bazar Latino o llegar más que tarde a la despedida de un gran hombre.
    La misa de Bin Laden… Pensé que era broma pero no. El rostro del taxista sí expresaba una interrogante sobre el personaje que debía estar protagonizando la misa a la que no podíamos llegar sobre ruedas. No sé cómo pasó pero lo que pensé me iba a provocar un gran disgusto de pronto se volvió risas en mi cabeza. Fue la lluvia, sí, seguramente fue ella cuando corría por un par de cuadras hacia la iglesia la que tiró una carcajada y me susurró al oído: “Qué le hubiera dicho Raúl Leis a este ‘man’”. Maestra vida camará…
    Ahora que lo pienso, habría creado una historia delirante de taxis marcianos y de lluvias arcoiris, de esas que no se creen pero que pasan, y pasan porque hay seres humanos que logran ver a esos taxistas y a esas gotas de lluvia mágicas. Y Raúl era una de ellas. No había que realizar grandes esfuerzos para reconocer eso especial que encerraba su presencia donde quiera que Leis estuviera.
    Seguramente la lluvia del cuatro de mayo venía de la universidad al igual que Raúl, porque me empapó de recuerdos que chorrearon mi cuerpo de buenos cafés en el Copy’s, de incontables tertulias en la mesa de Alexander y del poeta Jiménez, de los muchos encuentros y debates abiertos sobre los problemas nacionales, de los homenajes a héroes pasados, de los panfletos a repartir contra el CMA, el TLC o el FMI, de la inolvidable muestra de Caminos del Maíz, de los homenajes a las etnias en el INAC y tantas otras bellezas en las que Leis siempre estaba presente. Era alguien que siempre se sabía que andaba “por allí” y creo que es por eso que me cuesta asumir que se ha ido. 
    Ya en la iglesia la tristeza se tornó de un color distinto. Los matices del dolor se fueron diversificando a medida que me topaba con amigos y acompañantes de toda mi vida, todas y todos juntos allí, en torno al cuerpo ya sin vida de Leis. No hay otra explicación: es el amor, como lo enfatizó su viuda, lo que alejó a este sepelio de un cuadro de lamentos. Despedimos a un defensor de los derechos humanos justamente cuando había que salir directamente hacia la defensa frontal de causas urgentes. En mi caso y en el de los compañeros de El Colectivo, nos esperaba llevar a cabo una conferencia contra la construcción de una abominable torre de Babel construida con plata del pueblo. Y así como nosotros otros amigos salían a preparar sus talleres artísticos, a redactar comunicados contra la minería, a retomar sus trabajos comunales en comarcas y áreas campesinas y si sigo la lista este texto se hace interminable.
    Despedir a Raúl Leis no fue a asistir a un sepelio más. Fue la concretización de un sentido de unidad que muchas veces no alimentamos y que es tan necesario para seguir adelante. Si el hombre es lo que ama, como canta Cabral, yo diría que Leis se fue para hacerse un Todo con lo más amado por él: la gente, aunque algunos de ellos lo confundan con Bin Laden..

 Mauro Zúñiga, activista y miembro de la Alianza Ciudadana

  • Hay gente que viene al mundo a cubrirse con el silencio, otros vienen a luchar. Hay unos que piensan y viven para su interioridad, otro viven para los demás. Hay gente que da lo que le sobra, otros comparten lo que les falta. El licenciado Raúl Leis fue uno de esos que vino a luchar por los demás y a compartir. Actividades muy extrañas en este mundo de competitividad por los estatus materiales, en donde la consiga no escrita es valorar a la gente por lo que tiene y no por lo que es.
    Conocí a Raúl por sus escritos en la revista Diálogo Social y desde entonces me identifiqué con su pensamiento. Posteriormente, lo conocí a través de su esposa y compañera, Mariela, hija de un paciente mío. El término ‘compañera’ puede sonar mal ante oídos susceptibles, pero no encuentro mejor vocablo para describirlo: fueron compañeros dentro y fuera del hogar. Adentro con sus hijos, afuera con los hijos de todos, porque la meta de ambos es vivir en un mundo mejor. Raúl se entregó por entero a esa meta. Nuestros hijos menores compartieron las aulas de la escuela Montessori, y Mariela me decía que, junto a otros tres, formaban una cofradía. Por esa cofradía me enteré en Colón de la muerte de Raúl a los 10 minutos de su anuncio. Los dos matrimonios íbamos a pasar carnavales juntos en su casa de Taboga, pero los Leis prefirieron compartir el congreso de los Ngäbe Buglé. Así era esa pareja.

José Antonio McGregor (México)

  • Me ha consternado inmensamente la noticia del fallecimiento de Raúl Leis, extraordinario intelectual, educador, pensador, militante comprometido con las mejores causas no sólo de Panamá sino de toda nuestra América Latina. Hombre grande, lleno de calidez y entusiasmo por la vida y la Amistad con mayúscula.
    Freiriano por excelencia, escritor de ideas y constructor de una praxis permanente: reflexionar y actuar para transformar y elevar el nivel de humanidad entre los más pobres.
    Su legado queda en sus escritos, en la memoria de los pueblos con los que trabajó y en el corazón de los amigos que sabremos reconocer que Leis logró lo que muchos humanos quisiéramos lograr en esta vida: dejar este mundo mejor de lo que lo encontramos. Gracias Raúl... tu luz nos ilumina e inspira para continuar

Joao Quiroz Govea (estudiante y activista de Derechos Humanos)

  • Al Profe siempre lo vi en las manifestaciones, en los artículos del Panamá América, en eventos culturales pero no fue hasta el año pasado que pude hablar con él en un taller sobre Análisis de Coyuntura que organizó Manos & Cerebros. Conciso y preciso, el Profesor Leis nos dijo que la clave del análisis de coyuntura era buscar las contradicciones que existen entre actores dentro de la estructura social-cultural, política y económica, y que ningún análisis podía hacerse olvidando la historia de esa estructura, teniendo en cuenta los objetivos (plan de país) de cada uno de los actores. Suena un poco complicado ahora que lo digo yo, pero el Profe nos ponía ejemplos altamente concretos y sobre todo jocosos que hicieron que el tema fuera tan sencillo como 2 y 2 son 4. En aquel tiempo Bosco salía más por la televisión lo que dio pie a reírnos mucho del tenebroso alcalde para entender lo que es el análisis de coyuntura, luego se nos regó el café dejando en el aula Paulo Freire de las oficinas de CEASPA un fuerte olor a grano molido que hizo más interesante la tertulia. No recuerdo en qué momento del taller el Profe dio un consejo que me he tomado muy en serio desde entonces: “Hay que dedicar tiempo a la familia y a la recreación. Muchos compañeros (as)  han perdido la cordura y la salud emocional por dejar eso en segundo plano”.

Alibel Pizarro H. (Estudiante de Sociología de Raúl. Compañera de CEASPA de 1995 al presente)

  • Todas y todos han estado presente...  
    Fue un día largo y difícil, pero también hermoso... difícil de creer, pero sí.  Acá un borrador de crónica, que hemos de compartir con quienes no estuvieron:   "Raúl está con sus ancestros" escribió Mariela.  La jornada de despedida y a la vez de celebración de la vida de Raúl fue larga, pero como dijo Mariela, tantos gestos de cariño "han sido un bálsamo" para el alma.   De 11 am a 12:30 pm aproximadamente, se realizó un homenaje en el Paraninfo de la Universidad de Panamá (aula máxima), estaba completamente lleno y con gente de pie. La familia recibió allí alrededor de 25 resoluciones y ...mensajes de duelo. Hicieron uso de la palabra: el profesor Miguel Ángel Candanedo, Secretario General de la U.P., el Prof. Fidel Torres por el Depto. y Escuela de Sociología, una Estudiante de la Escuela de Sociología y el Prof. Gerardo Leis (hermano de Raúl), la Licda. Mariela Arce, su esposa. Y vimos una buena parte del video conducido por Carlos Aguilar que preparó en una de las ediciones de "Gente de Mente", así que Raúl con sus anécdotas (desde Taboga) también estuvo allí.  
    Luego nos trasladamos a la Catedral Metropolitana en Casco Viejo, a la 1 pm ya había mucha gente en la Iglesia. A las 2 pm iniciaría la misa, que se celebró  con la presencia de alrededor de 5 sacerdotes, 5 pastores del Comité Ecuménico y las bancas absolutamente llenas, además de mucha gente de pie.    El coro cantó la Misa Típica panameña del amigo de Raúl, NÉstor Jaén, jesuita ya fallecido. "La PAZ, la PAZ es fruto de la Justicia"... Una guardia de honor estuvo permanente al lado de su cuerpo. Llegó la gente del CEAAL de Latinoamérica ...y como dice una amiga: y de El Caribe. Los abrazos, los recuerdos, las lágrimas y las sonrisas se hicieron presentes. Al final las palabras de Oscar Jara (Perú-C.Rica) de la Red ALFORJA; de Nélida Céspedes Presidenta del CEAAL (Perú), también sus cantos. Palabras de Gerardo su hno. y su sobrina quienes leyeron la lista de entidades que enviaron condolencias y mensajes; hermosas y fuertes palabras de Mariela, quien varias veces fue interrumpida por los aplausos y las consignas. Palabras de sus hijos Yahir y Raúl, Magaly Castillo como maestra de ceremonia, a solicitud de Mariela, Luis Arteaga cantó "Historia de un Amor "y "Rabo de Nube", y Rómulo Castro cantó "El Turno de la Esperanza" con los coros de Luis y Valeria Ovando, y para cerrar, la canción por Raúl y José Carlos de un poema de Miró, con su respectiva anécdota...  
    Me permito contar que el Ministro de la Presidencia había enviado a dos funcionarias muy temprano a guardar sitio y a entregar la Resolución de Duelo de la Presidencia, ellas se retiraron al llegar él, quien permaneció hasta el final de toda la ceremonia, sólo, escuchándolo todo, al principio nadie se le sentaba al lado, pero como escasearon los espacios y no había de otra, alguna señora ocupó el lugar... A la Iglesia llegaron otros 70 mensajes y resoluciones de duelo, fotos, tartejas, diplomas... 
    De allí al Jardín de Paz, debajo de un hermoso y frondoso árbol, con los cantos de las aves, depositaríamos a Raúl. El sacerdote leyó un hermoso texto y dio la bendición a la morada donde yacerá sólo su cuerpo.    Un compañero apareció con la bandera de color naranja y el árbol verde (Partido Papá Egoró, Madre Tierra), Mariela nuevamente nos habló sobre el Raúl sembrador y sus sueños.    Raúl regresó a la tierra, consignas varias se lanzaron, ¡Raúl Leis Presente, ahora y siempre! Viva la Educación Popular!  Viva!! Nicaragua presente, Guatemala..., Honduras... Costa Rica... El Salvador... México... Cuba presente, Colombia presente, Colón presente, Taboga presente, Guadalajara... Nueva Providencia... y así cada país, cada sitio, hasta la Vía Cincuentenario #84!!!  Cantamos Guantanamera... Mi verso es de un verde claro... Cultivo una rosa blanca... para el amigo sincero...     
    Luego del Jardín de Paz, Mariela anunció que estaríamos en CEASPA al salir del Jardín de Paz. Allí llegó la familia extendida, la gente del CEAAL, Fe y Alegría, CEASPA (de los viejos y nuevos tiempos) y nuevamente las y los representantes ...de diferentes países hicieron su homenaje, y entregaron a la familia un hermoso tejido peruano, con el Árbol de la Vida rodeado de aves...
    El ICI -Instituto Cooperativo Interamericano- hospedó a las y los visitantes, Fe y Alegría ayudó a movilizarles, Maribel de la Comisión de Justicia y Paz se encargó de las diligencias de la Iglesia, el coro, hoja de cantos entre otros, además de la gente de CEASPA y CEAAL.... Todas estas organizaciones, también el CEALP cerraron para ir todos y todas a la despedida y celebración por la vida de Raúl.   La sonrisa de Raúl nos acompañó todo el día y también la noche que ya estaba entrada en horas, cuando salíamos de CEASPA; y seguro que nos seguirá acompañando su sonrisa, su energía, su alegría, su particular optimismo y capacidad conciliatoria, de diálogo, y construcción colectiva...  
    Estén seguras y seguros, que sus abrazos y energías llegaron hasta nosotras y nosotros en Panamá.
Ir arriba

Siembra comunal junto a Raúl Leis (actualizada)

×

¿Qué puedes hacer en Otramérica?

×