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radar Segunda Vuelta Presidencial

Bachelet y Matthei: Dos mujeres se enfrentan por el poder en Chile

sábado 14 de diciembre de 2013 La segura ganadora de esta segunda vuelta presidencial será la Abstención, y Michelle Bachelet, en segundo lugar, lo cual la dejará de vuelta en La Moneda, dado que se escoge sobre la base de los votos válidamente emitidos. La ex-futura Presidenta tendrá que enfrentar los fantasmas de sus pendientes y a una ciudadanía más proclive a manifestar el descontento. Evelyn Matthei, casi no tiene posibilidad.

Michelle Bachelet obtuvo el 46% de los votos en la primera vuelta, y Evelyn Matthei el 25%. La carrera está casi corrida, y la ganadora será la primera, a menos que algo extraordinario sucediera.

Por César Baeza Hidalgo

Este domingo 15 es la segunda vuelta electoral que elegirá a la nueva Presidenta de Chile. Las contendoras, Evelyn Matthei, representante del continuismo de la derechista Alianza por Chile; y la casi segura ganadora, Michelle Bachelet Jeria, ex mandataria 2006-2010, por el pacto Nueva Mayoría, que suma al Partido Comunista a la extinta Concertación de Partidos por la Democracia -alianza que gobernó los primeros 20 años luego de la dictadura de Augusto Pinochet-.

Desde hace varias elecciones presidenciales se han producido hitos históricos en el país austral. En 2006, frente al ahora Presidente Sebastián Piñera, asumió la primera mujer como mandataria, Michelle Bachelet. En la siguiente elección de 2010, el ex Presidente Eduardo Frei, perdió con Piñera, quien ha gobernado los últimos años, siendo el primer representante de la derecha que sube al poder por las urnas en 52 años -aunque se puede sumar el paréntesis de los 17 años de dictadura-.

En esta elección, de 2013, por primera vez en la historia republicana chilena se enfrentan dos mujeres por el sillón de La Moneda (palacio de Gobierno). Todas obligaron a una segunda vuelta. Un hito adicional es que, de salir elegida, Bachelet será la primera en repetir en el cargo desde el fin de la dictadura militar.

Pero ninguna de estas novedades ha logrado satisfacer las crecientes demandas por cambios estructurales en Chile, ni conquistar un electorado que ha optado por la abstención mayoritariamente. La ciudadanía ha comenzado a reclamar que se termine de una vez por todas la llamada “transición a la democracia”, que para muchos sectores no se ha producido en estos casi 24 años desde que el dictador Pinochet le cedió la banda presidencial al primero de los gobernantes dela Concertación, el demócrata cristiano Patricio Aylwin Azócar.

A menos que algo extraordinario pase en 24 horas, la nueva mandataria será Michelle Bachelet, la ex-futura Presidenta se enfrenta a una ciudadanía más posicionada en la exigibilidad de sus derechos, con un movimiento estudintil que le es adverso en las simpatías, y el mundo social y del trabajo expectante respecto de si efectivamente la nueva alianza para gobernar responderá con las demandas de mejor distribución de la riqueza, justicia social y bienestar, que se ha hecho esperar en todos los gobiernos después de la dictadura.

Las deudas de Bachelet

Las elecciones de la primera vuelta electoral, que también sirvieron para las parlamentarias, dejaron en una inmejorable posición a la ex-futura mandataria frente a los proyectos de ley que deberían modificar algunas de las leyes de amarre que dejó la dictadura. Michelle Bachelet, habría regresado a Chile para resucitar un muerto, su alianza.

Si bien es cierto que ella -quien estuvo al frente de ONU Mujer en Nueva York luego de su mandato- goza de las simpatías de la masa votante (obtuvo el 46% de las preferencias en la primera vuelta, el 17 de noviembre), también lo es que en las encuestas, que en casi todo el periodo de Senastián Piñera le fueron esquivas al Gobierno, la oposición oficialista (la Concertación) no lo pasaba mejor, con alrededor de un 20% de las simpatías, y ni decir de las antipatías.

En definitiva, el creciente descontento, que reventó una vez más de la mano de los estudiantes en 2011, quienes en un comienzo aparecieron con reivindicaciones muy sectoriales, han dado el paso a demandas estructurales relacionadas con los derechos que se han vuelto mercancía en Chile desde que el sector privado se ha involucrado en la Educación, Salud, o Vivienda, por mencionar algunos.

La Revolución Pingüina de 2006 -que recoge su nombre del color del uniforme que usan los secundarios en Chile-, paró el país en el primer año de Gobierno de Bachelet, y fue en esa época cuando ella marcó los índices de popularidad más bajos de la historia. Y la salida a ese conflicto, para algunos de los nuevos representantes, fue una "movida" que maquilló las soluciones, y que en definitiva no resolvió ninguno de los problemas de fondo.

Los/as pingüinos/as de 2006 llegaron a la Universidad y condujeron otro proceso, que puso al Gobierno post Bachelet del derechista Sebastián Piñera en jaque nuevamente, y lograron la cabeza del ministro Joaquín Lavín -histórico de la Unión Demócrata Independiente (UDI), el partido más conservador-, quien salió rumbo a la cartera de Desarrollo Social para luego salir del Ejecutivo para encabezar la campaña de su alianza, y ha ido perdiendo protagonismo y peso político en los últimos meses y años, luego de ser una de las cartas presidenciales de su tienda política en la primera década de la era post dictadura.

Sin duda, las manifestaciones más masivas, que recogen apoyo transversal y en sus momentos más álgidos llegaron a porcentajes del 89%, tienen que ver con las demandas por Educación de calidad, gratuita y el fin al lucro. Temas que el primer Gobierno de Bachelet definitivamente no solucionó. Es más, algunos de los personajes políticos de la Alianza entonces gobernante, aparecen en los directorios de muchas de las corporaciones educacionales que cada vez con más frecuencia se han visto señaladas.

Un creciente número de jóvenes que hoy se involucran en movimiento estudiantil se encuentra divorciado de la vía electoral. Y en algunos casos no le perdonan a esos rostros que saltaron a la palestra en 2011 que hayan optado por candidaturas al Parlamento, como es el caso de la mediática ex presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), Camila Vallejo, y el de Giorgio Jackson, su par en ese año en la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC).

O peor, que para alcanzar esos cupos hayan negociado con una de las dos alianzas que se han repartido el poder con un sistema electoral binominal, y que ha privilegiado a las élites políticas y económicas en lo que va corrido desde 1990 -cuando Pinochet salió de La Moneda-.

 

Educación

Bachelet, siendo Presidenta, le deberá responder al nuevo movimiento estudiantil, que en 2014 ubica a dos nuevos rostros en la escena, ambas mujeres también, una de las herederas de las banderas de Jackson en la FEUC, Naschla Aburman, representando a Nueva Acción Universitaria (NAU), y en la FECh, con un perfil histórico más progresista, escogió por primera vez en 84 años a una presidenta de corriente anarquista, Melissa Sepúlveda, de la lista Luchar.

Las demandas estudiantiles, que en este par de años han pasado de lo sectorial a lo estructural y por tanto multisectorial, serán de las primeras dificultades que deberá enfrentar la primera mandataria cuando asuma en marzo, mes en que también comienzan las clases en todos los centros educativos del país, e inicia la actividad en diversos ámbitos. Las alianzas con los sectores de trabajadores/as, medirán de qué manera se materializan en su relación con la nueva conducción del país.

Este grupo de nueva dirigencia estudiantil, es también la heredera de los conflictos de 2006, cuando Bachelet asumía su primer año de Gobierno, y cuando los ahora estudiantes universitarios aún estaban en el colegio. Y los que ahora están a unos años de iniciar su vida universitaria, mantienen una posición más radicalizada de exigibilidad de derechos.

 

Salud

El tema de la salud, es una bomba de tiempo que no le ha explosionado en las manos a los gobiernos en este resurgir de las demandas ciudadanas. Abundan los casos de mala calidad en los centros hospitalarios públicos, y la diferencia entre la atención privada y la que ofrece el Estado es abismal.

Pero hasta ahora no han hecho eco en las masas protestantes, porque cuando los gremios de la salud salen a las calles, lo hacen para demandar mejoras salariales, o condiciones laborales, cosa que en la ciudadanía no hace eco, dado que en la inmensa mayoría de los casos, lo que le aqueja es la calidad del servicio y la calidad del mismo.

Abundan los casos de malos tratos en diversos niveles, dentro de la salud pública, desde negligencia hasta cosas mínimas como la falta de amabilidad o las largas esperas que se deben soportar para atención de niños, niñas, ancianos o público en general. O los precios de los medicamentos, que se regulan por el mercado, y un par de escándalos asociados a la colusión en los precios entre las tres cadenas más grandes de farmacias, laboratorios, y médicos, son parte de la pólvora que se acumula para el siguiente periodo.

 

Trabajo

Frente al mundo de los trabajadores, si bien la presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la multigremial más grande de Chile, es Bárbara Figueroa, militante del  Partido Comunista -ahora miembro de la coalición de Bachelet-, las relaciones de las demandas laborales con el Ejecutivo son por casi definición conflictivas.

En un país con ingreso per-cápita que bordea los USD$20 mil dólares estadounidenses, versus los menos de 7.200 mil que recibe el 65% de la población, da cuenta de las desigualdades, que ubican a Chile como uno de los países con una brecha entre la inmensa minoría de los ricos, con el resto del país.

 

Megaproyectos y Medio Ambiente

La ciudadanía ha crecido en la conciencia de que el derecho por un medioambiente sano y libre de contaminación es un asunto vital. El respeto por los recursos naturales y la relación de la producción con la tierra y las aguas es un ademanda creciente en diversos puntos del país.

La ex-futura mandataria se enfrenta a su pasado, dado que en su anterior Gobierno fue cuando se aprobó más de una decena de termoeléctricas, la forma más contaminante de producción de energía, y las zonas donde se pueden instalar las posibles hidroeléctricas claman por mantener el equilibrio natural.

Del mismo modo los proyectos extractivistas  de la Minería, se riñen con la estabilidad del medio ambiente. Bachelet debe tener claro que algunas de las más grandes protestas durante el Gobierno de Piñera tuvieron que ver con esta área, y la gente ya responde de manera más natural y con menos desidia a las manifestaciones en las calles.

 

Reforma Tributaria

En casi todos los ámbitos en que se reclama más presencia del Estado, y mayor inversión en proyectos sociales que equilibren la balanza, se requiere de financiamiento. La demanda ciudadana ha sido por terminar con la elusión tributaria y con los privilegios de las grandes corporaciones en esa materia.

Si el 1% más rico del deja de eludir impuestos, y acata una reforma en que proporcionalmente asuman más impuestos según sus ingresos, Bachelet afirma que se podría garantizar la Educación gratuita y de calidad para todo el país, como demandan y han argumentado los/as estudiantes, y mejorar pensiones para la población de mayor edad, que hoy recibe jubilaciones por debajo de los 180 dólares mensuales, en un alto porcentaje. En definitiva, equilibrar la balanza, comenzando a distribuir las riquezas.

 

Derechos humanos

Los pendientes en materia de derechos humanos, para Bachelet tienen la vara alta que dejó el Gobierno de Piñera, luego que cerrara el Penal Cordillera, cárcel de lujo que más parecía un Resort que un lugar para el castigo, donde diez de los militares condenados por torturas, asesinatos y desapariciones de personas durante la dictadura, de los más atroces crímenes que se han comprobado en la historia reciente. "Cárcel" construida en el concertacionista Gobierno de Ricardo Lagos, antecesor de Bachelet.

Todavía queda la cárcel de Punta Peuco, donde residen los 45 militares que ya la habitaban antes del cierre de Cordillera, y los nueve que quedaron luego del suicidio de Odlanier Mena, cuando se conoció la noticia de la clausura de ese lugar.

En reconciliación y justicia, el camino es largo, y los 40 años del Golpe Militar, que se cumplieron en septiembre, dejaron en evidencia que el país aún tiene un largo camino por recorrer. Bachelet tendrá que enfrentar el juicio que la historia le hace a la Concertación en los tiempos que corren, en materia de omisión para alcanzar la Justicia.

 

Nueva Constitución

La otra gran demanda, entre otras que se quedan en el tintero, es la que crece por una nueva constitución, que ya no da más la de Pinochet que todavía rige al país. Defendiendo la Carta Magna del '80, parece que la UDI se ha quedado sola. En la primera vuelta, ocho de las nueve candidaturas hablaron de que se debe cambiar. Sólo Matthei plantea que "hay que hacerle reformas". Y siete plantearon que el mecanismo para construirla debe ser la Asamblea Constituyente. Sólo Bachelet no se ha pronunciado a cuál es el mecanismo por el que se inclina.

En la primera vuelta, la iniciativa 'Marca tu voto' con las siglas de Asamblea Constituyente (AC), alcanzó el 8% de las preferencias entre quienes asistieron a las urnas. Se calcula que un porcentaje alto de quienes no marcaron, no lo hicieron por miedo a que se anulara el voto, pero en esta vuelta ya tendrían la confianza para hacerlo. Y que otro porcentaje alto de quienes no asisten a votar considera que es necesaria una Constitución legítima, ya que a estas alturas de conciencia, no basta con que sea legal.

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Una señal de la que en ambas alianzas comienzan a acusar recibo, y sus declaraciones comienzan a aventurar análisis, dejando de lado la superficial y facilista afirmación de que "quien no vota no tiene derecho a opinar", dado que se reconoce como una actitud activa la de abstenerse de participar en un proceso en el cual no se cree. 

El fantasma de la abstención -o el cuco si se quiere-, se cierne sobre el panorama electoral, dado que en las pasadas municipales de 2012 alcanzó un 67%, cuando se estrenaba el voto voluntario en el país, y en la primera ronda presidencial del pasado 17 de noviembre llegó al 52%. La abstención volvió a ganar en primera vuelta.

Después de 25 años del plebiscito en que el país mayoritariamente le dijo NO al dictador, parece que en el horizonte se dibuja el tiempo de las demandas por repartir el crecimiento económico, con más justicia social y calidad de vida. La paciencia se agota, y las demandas crecen conforme el discurso electoral dice que se ha entendido el mensaje, aunque la más segura principal ganadora de mañana en las urnas sea la señora abstención, que ya no refleja solo indiferencia, sino que suma un mundo politizado, que ya no cree en las representantes de la política electoral.

 

 

 

 

 

 

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