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Barro Blanco, cuando la tenacidad para los megaproyectos

martes 10 de febrero de 2015 La Autoridad Ambiental de Panamá ha anunciado la suspensión temporal de un proyecto hidroeléctrico contra el que los Ngäbe-Buglé llevan luchando 16 años. Es el primer paso para una lucha simbólica entre los indígenas de Panamá en la lucha contra los megaproyectos en sus territorios ancestrales.

Imagen del río Tabasará

Imagen del río Tabasará Salva la Selva

Por Equipo Otramérica

según las empresas.

La Autoridad Nacional del Ambiente de Panamá (ANAM) anunció ayer la suspensión temporal del proyecto por incumplimiento de varios aspectos del Estudio de Impacto Ambiental, que han sido denunciados por el Movimiento 10 de abril desde el primer momento. Según la ANAM, las empresas Generadora del Istmo, S.A. (Genisa) e Hidráulica San José, S.A. no tenían un plan de manejo de petroglifos y otros hallazgos arqueológicos. Tampoco realizaron las auditorías solicitadas para verificar el manejo de la erosión y la sedimentación en el levantamiento de la presa.  La decisión de la ANAM coincide con la difusión de la noticia de que Estados Unidos ha retirado la visa a varios responsables de GENISA, empresa de origen hondureño, por actos de corrupción en ese país.

La noticia de la paralización de la obra llega después de que una Comisión de Alto Nivel del Gobierno, encabezada por la vicepresidenta, Isabel Saint Malo,  acudiera a la zona de la represa después de que cientos de indígenas se concentraran en protesta por el avance casi definitivo de la zona que inundaría varias comunidades Ngäbe-Buglé. Entre ellas, la comunidad cultural Kiad, fundamental en la conservación e interpretación de los petroglifos que acumulan la historia ancestral de estos pueblos originarios mayoritarios en Panamá.

Aldo López, representante de GENISA, aseguró ayer que “Ellos (la comunidad indígena) nos dieron la luz verde para hacer el proyecto. Después con el cambio de cacique y entra Silvia Carrera, ella entró bajo la norma de no a las hidroeléctricas. Ella está afiliada al M-10 que quiere la cancelación definitiva de Barro Blanco”. Lo cierto es que para que las empresas reconocieran la existencia de comunidades indígenas en las zonas inundables Naciones Unidas tuvo que realizar un peritaje independiente en 2013 en el que, entre otras cosas, se concluyó que las comunidades afectadas no tenían información suficiente ni habían sido consultadas de forma adecuada.

 

Negociaciones

El Movimiento 10 de Abril y la dirigencia Ngäbe-Buglé habían descartado sentarse en una negociación tripartita (Gobierno-Empresas-Comunidades) si antes no se paralizaban las obras. Ahora, tras la decisión administrativa de la ANAM, la cacica Ngäbe-Buglé, Silvia Carrera, confirmó que están dispuestos a negociar. “Creo que ahora hay que hacer estudios ambientales nuevos, porque en el gobierno anterior no hubo voluntad. El gobierno actual, si no tiene nada que ver, tomará la mejor decisión”.

En todo caso, las comunidades y el Movimiento 10 de Abril han dejado claro que no buscan indemnizaciones ni realojos, sino la paralización definitiva de la obra y del proyecto. En una visita a Kiad de Otramérica, una de las lideresas locales lo dejaba claro. “Ellos la han levantado y nosotros estamos dispuestos a desmontarla piedra a piedra”.

 

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