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Erich Priebke: de como ser un criminal de guerra nazi y vivir un siglo

lunes 14 de octubre de 2013 La muerte de Erich Priebke, a los 100 años, en Roma, volvió a poner de relieve la vida que llevaron criminales de lesa humanidad en América Latina, luego de la Segunda Guerra Mundial. Incluso cómo las democracias permitieron su arribo y las dictaduras los ampararon.

Los criminales de guerra de la Segunda Guerra Mundial se instalaron en Argentina, Chile y otros países de Latinoamérica, donde huyeron para eludir la acción de la Justicia en Europa

Por OtrAmérica / VARIAS FUENTES

“No hay mal que dure cien años, ni tonto que lo aguante”, dice un dicho popular. Erich Priebke -el criminal nazi condenado en 1998 por la Corte Militar de Apelaciones de Italia-, parece haber desafiado a la sabiduría popular, dado que falleció en Roma el viernes pasado, luego de cumplir un siglo el 29 de julio pasado. Aunque “no hubo tontos que lo aguantaran”, dado que su deceso se produjo cumpliendo cadena perpetua en su departamento de Roma, bajo reclusión domiciliaria.

Erick Priebke era capitán del Ejército Nazi, oficial de la SS, en 1944 cuando esa unidad ejecutó a 335 civiles en el caso conocido como las Fosas Ardeatinas, y había eludido durante décadas la acción de la Justicia, amparándose en que cumplía órdenes, “cuando las órdenes eran órdenes”, como declaró a un periodista estadounidense que lo entrevistó cuando se lo encontró “por casualidad” en una calle de Bariloche, donde vivió después de la Guerra con cierta tranquilidad hasta que fue arrestado en 1995 y extraditado a Italia en 1996.

Ante la posibilidad de que el cuerpo de Priebke sea trasladado a Bariloche, donde residen sus familiares, la Cancillería Argentina se habría pronunciado por medio de su cuenta de Twitter, que no sería posible, según informaron varios medios argentinos.

En el mes de su cumpleaños, según relatan medios argentinos, Priebke se sintió mal -de salud, no de conciencia- y fue internado en un hospital, para luego volver al departamento donde vivía su reclusión, uno que le habrían facilitado en 2009 “amigos nazifascistas” de la capital italiana y sólo volvió a salir ya sin vida el recién pasado viernes 11 de octubre.

Escapó a la cárcel, pero no el escarnio público. Aunque sólo en los últimos ocho de sus cien años enfrentó la acción de la Justicia, y dada su edad y estado de salud, cumplió su “cadena perpetua” en su vivienda. Murió en su cama italiana, lejos de Bariloche, su segunda tierra. A la Argentina llegó en 1948, según se dice, con apoyo del Vaticano.

El criminal de guerra, negó que haya existido el Holocausto hasta el final, En un documento que reveló en estos días su abogado, Priebke asegura que esa versión de la historia son “nada más que manipulaciones de las conciencias visto que las nuevas generaciones, comenzando desde la escuela, han sido sometidas a un lavado de cerebro y obsesionadas con historias macabras para limitar la libertad de juicio”, señaló, tal vez en un último intento de limpiar su memoria.

 

¿Por qué fue condenado?

El caso de las Fosas Ardeatinas, poco antes de que los nazis se retiraran de Roma por la avanzada de los Aliados, la SS asesinó a 335 civiles de un tiro en la nuca. Algunos estaban presos. Otros fueron judíos que esperaban su traslado a campos de concentración. Y también gente del común, que circulaba por las calles, incluso menores de 14 y 15 años.

Las órdenes nazis fueron matar a 10 civiles por cada uno de los 33 militares que habían caído un día antes resultado de un atentado que la Resistencia realizó en la Via Rasella, de Roma. Pero un asesinaron 330 sino 335, lo que permitió como argumento muchos años después para desmontar la tesis de que siendo un soldado “cumplía órdenes”, y para que la Justicia lo incriminara, entre otras cosas, porque no cumplió las órdenes.

En 1995 fue detenido y extraditado a Italia en 1996, acusado de haber organizado y participado de la matanza de las Ardeatinas. En Argentina lo defendió hasta su extradición el abogado penalista Pedro Bianchi, quien también defendió otros personajes ligados al terror, como Emilio Massera y Leopoldo Galtieri.

Priebke no tendrá funeral en Roma y tampoco sería llevado a la Argentina para enterrarlo en Bariloche, como era la intención inicial, junto a su esposa Alicia, quien murió hace algunos años.

 

El Cono Sur, un paraíso de los criminales

El caso de Erich Priebke vuelve a poner de relieve la evidencia de cómo los criminales de guerra de la Segunda Guerra Mundial se instalaron en Argentina, Chile y otros países de Latinoamérica, donde huyeron para eludir la acción de la Justicia en Europa, y como él, siguieron fieles a sus convicciones de autoritarismo.

Muchos de los crímenes que habría cometido Priebke siguen sin justicia, e insistió en el proyecto político que fracasó con Hitler, incluso después de su muerte.

El ex capitán de la SS, mediante una entrevista póstuma que dio a conocer su abogado, manifestó que no se arrepiente de su pasado, por el contrario “he elegido ser yo mismo”. Y agrega que “la fidelidad al propio pasado es algo que tiene que ver con nuestras convicciones. Se trata de mi modo de ver el mundo, mis ideales. El nacionalsocialismo ha desaparecido con la derrota y hoy, de todas maneras, no tendría ninguna posibilidad de volver a revivir”, dijo.

Priebke, respecto de los campos de concentración, aseguró que “nunca se encontraron cámaras de gas, salvo una de ellas construida por los norteamericanos en el campo de Dachau -Alemania-. Pero sí había inmensas cocinas que funcionaban para los internados e incluso un prostíbulo para sus exigencias”. Según él, “no hay testimonios confiables a nivel judicial o histórico sobre las cámaras de gas”.

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Eichmann: El teniente coronel de la SS nazi Adolf Eichmann, encargado de la logística de transportes del Holocausto, también se radicó en Argentina. Obsesionado con “el cumplimiento del deber”, y en responder con las estadísticas, aunque según declaró en el juicio que se le realizó en 1960 en Israel, no fue un antisemita fanático, e incluso se encontraba emparentado de alguna manera con judíos. Aunque la verdad judicial lo ubica en un puesto de relevancia en los crímenes de guerra.

Eichmann fue capturado en Argentina, en un episodio mundialmente conocido, por el Mossad (agencia de inteligencia y espionaje de Israel). El ex oficial habría huido al país austral también con apoyo del Vaticano, luego de escapar de la custodia estadounidense en Europa, en capítulos poco claros.

El Mossad actuó violando tratados consulares y la soberanía Argentina, y lo secuestró para llevarlo a juicio, donde fue condenado a morir en la horca, sentencia que se cumplió en la Prisión de Ramla (Jerusalem).

Al final de su vida intentó una defensa argumentando que su participación en el Holocausto se limitó a ejecutar órdenes superiores, tal como lo hizo su compañero de armas Erich Priebke. Pero la verdad judicial se impuso, señalando que entró en conflicto con sus superiores en muchas ocasiones por su exceso en la "solución del problema judío", sobrepasando las órdenes.

La historia establece que a finales de la Segunda Guerra Mundial, Heinrich Himmler (comandante en jefe de las SS) decidió acabar con los asesinatos masivos de judíos, pero Eichmann continuó dando órdenes para que se siguieran realizando.

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Paul Schäfer: Paul Schäfer Schneider, quien murió en Santiago de Chile el 24 de abril de 2010, trascendió como fundador y líder del enclave de inmigrantes alemanes en el país austral, conocido como Colonia Dignidad (o Villa Baviera), cerca de Parral, Región del Maule.

Schäfer, fue miembro de las Juventudes Hitlerianas y médico en los batallones alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Tras la derrota, se integró a una sociedad benefactora, la que abandonó tras acusaciones de abusos sexuales a menores.

En 1961 llegó a Chile y fundó Colonia Dignidad, la que lideró como un déspota, y numerosos testimonios lo señalan como un líder obsesivo y autoritario.

Si bien no es considerado un criminal de guerra, gracias a investigaciones de Amnistía Internacional y del Informe Rettig (de Verdad y Reconciliación, luego de la dictadura) confirmaron que su enclave que él dirigía de manera autoritaria, fue utilizado por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), como centro de detención y tortura durante la dictadura cívico-militar.

Al líder de Colonia Dignidad se le imputaron diversas denuncias sobre pedofilia, homicidio calificado, abusos y tortura, presentadas en los años 90s tras la salida del Ejecutivo de la dictadura. Pero Schäfer huyó de la justicia, y fue capturado en Argentina sólo hasta el año 2005, extraditado y declarado culpable por abusos en contra de 25 menores de edad y condenado a cadena perpetua por un tribunal chileno. Falleció en una cárcel común, la ex Penitenciaría de Santiago.  

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