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Derrocados y golpistas quieren evitar las sanciones de Mercosur a Paraguay

jueves 28 de junio de 2012 Los ministros de Exteriores de Brasil, Argentina y Uruguay abren las discusiones en el seno de Mercosur sin la presencia, por vez primera en la historia, de uno de sus cuatro miembros. La exclusión de Paraguay puede suponer un caos económico tal que ha propiciado un acuerdo de mínimos entre los dos bandos enfrentados, que condenan el posible bloqueo. Las declaraciones políticas toman las riendas de la crispación paraguaya, que paulatinamente pierde fuerza.

Los partidarios del liberal Franco también miran las acciones del Mercosur, como los simpatizantes de esta manifestación por la soberanía.

Los partidarios del liberal Franco también miran las acciones del Mercosur, como los simpatizantes de esta manifestación por la soberanía. M.A.F.

Las calles ceden paulatinamente su protagonismo a las declaraciones políticas, que han recuperado su capacidad de producir titulares en cadena.

Por J. Marcos / M. Ángeles Fernández (Asunción)

Las calles y plazas de Asunción dejan escapar el futuro de Paraguay hasta la ciudad argentina de Mendoza. Hasta allí se han desplazado los ministros de Exteriores de Brasil, Argentina y Uruguay para abrir las discusiones en el seno del Mercosur que, por vez primera en la historia, se reúne sin la presencia de uno de sus cuatro miembros. Paraguay ha sido vetado de la cita porque sus vecinos de frontera desconocen al nuevo gobierno de Federico Franco. Sobre la mesa de operaciones palidece la exclusión de Paraguay del bloque regional, del que el país de la soja depende económicamente.

Las consecuencias de un bloqueo comercial podrían ser tales que su rechazo ha facilitado la cuadratura del círculo político, estableciendo un acuerdo de mínimos entre los dos bandos que desde el juicio político exprés a Fernando Lugo mantienen posturas diametralmente opuestas. Luguistas y franquistas cierran la semana exigiendo que no haya medidas económicas contra el país para no perjudicar así a la población. Un abismo sigue separando empero a partidarios de uno y otro frente, pues mientras los primeros esperan la solidaridad internacional en forma de no reconocimiento al nuevo Gobierno, los segundos pretenden normalizar la situación de un Ejecutivo que ya ha sido aceptado abiertamente por Canadá y Taiwán.

El parlamentario paraguayo del Parlasur (Parlamento del Mercosur) y portavoz de la izquierda Ricardo Canese atiende por teléfono a Otramérica desde Mendoza, donde ha acudido para participar en actividades previas a la cumbre: “Pedimos al Mercosur que siga reconociendo al Gobierno legítimo y constitucional de Fernando Lugo, y que no reconozca al golpista usurpador Federico Franco. No queremos ningún bloqueo sino que no se reconozca a los golpistas. Se lo decimos también a los gobiernos de América del Sur y del mundo, para que no reconozcan a los ladrones de la democracia y la Constitución, a quienes han perpetrado este crimen contra Paraguay”.

Ni Lugo ni Franco se dejarán ver por Mendoza. El primero, a quien prácticamente todos reprochan su poliédrica personalidad (su actual actitud de liderazgo no coincide con la del político que de no ser por las presiones del Frente Guazú –la concertación de partidos de izquierda- hubiera dimitido para no ser juzgado políticamente, revelan fuentes internas), amagó con asistir pero finalmente ha modificado su postura para “no influir” en las reuniones. El segundo ha hecho lo propio excusándose en que su prioridad no es la comunidad internacional sino “evitar una guerra civil”.

La correlación de fuerzas comienza a virar de rumbo cuando todavía no se cumple una semana de la sustitución de Lugo por Franco. Las calles ceden paulatinamente su protagonismo a las declaraciones políticas, que han recuperado su capacidad de producir titulares en cadena. Una manifestación de 2.000 personas en Ciudad del Este y otra de un centenar por el Bañado Sur, un barrio de chabolas y sin asfaltar que lucha contra la extrema pobreza y la drogadicción en Asunción, no fueron suficiente gancho para los medios de comunicación presentes, que han relegado ambas manifestaciones populares a un rincón muy secundario.

 

Los posibles escenarios tras la cumbre

El Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep) ha analizado los tres posibles escenarios a los que se enfrenta el país. El primero de ellos es la suspensión de la participación en los órganos de Mercosur, es decir, la coyuntura actualmente vigente y que puede extenderse hasta la celebración de nuevas elecciones, previstas para abril del próximo año. “Implica la imposibilidad de participaren procesos decisorios aunque no elimina ninguna de las preferencias que actualmente goza Paraguay en el Mercosur. No permitiría al país discutir temas cuyas decisiones pueden tener efectos adversos al comercio y a la economía”, reza el ‘Informe de coyuntura. Sanciones al Paraguay en el Mercosur: escenarios y factibilidades’.

La segunda contingencia es la suspensión de participación y de transferencias del FOCEM, el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur, destinado a financiar proyectos que contribuyan a reducir las asimetrías. Paraguay es el principal beneficiario de esta iniciativa, que equivale a más de un tercio de los gastos de capital asignados en el Presupuesto General de la Nación 2012.

La coyuntura más severa sería la suspensión de todo derecho y obligación en el Tratado, lo que se traduciría en una salida inmediata de Paraguay del Mercosur. “Esta situación afectaría al 20 por ciento del total de exportaciones paraguayas que tienen como destino Mercosur. Y eventualmente podría sumarse la suspensión de las preferencias arancelarias por parte de los estados asociados al Mercosur (el resto de los países de América del Sur), cuyas exportaciones equivalen al 15 por ciento del total de exportaciones del país. Es decir, la pérdida afectaría al 35 por ciento de las exportaciones totales de Paraguay”, concluye el CADEP.

Mario Paz Castaing, secretario de Relaciones Internacionales del Partido Patria Querida, ideológicamente a la derecha del espectro político aunque opositores a un Federico Franco a quien sí reconocen, abre una nueva puerta: la del libre comercio de Paraguay con Estados Unidos y la Unión Europea. Sin mediadores ni bloques regionales de por medio.

Frente a la televisión pública, dos centenares escasos de ciudadanos se resisten a ceder la fuerza que demostró el pueblo paraguayo en los momentos inmediatamente posteriores a la destitución. Sus proclamas no han cambiado pero el significativo descenso de su intensidad recuerda que su futuro se ha desplazado a miles de kilómetros, a la ciudad argentina de Mendoza.

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