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Detenidas frente al Palacio de la Injusticia de Honduras

sábado 25 de agosto de 2012 Esta semana decenas de campesinos y campesinas del Bajo Aguán, en Honduras, han sido detenidos y procesados por exigir su derecho a un pedazo de tierra que garantice la supervivencia de sus familias. Hemos querido ponerle rostro a la injusticia y les traemos las historias y las voces de Josefa y María Luisa. Escúchenlas.

María Luisa Lara esperando tras las rejas. Las campesinas y campesinos fueron privados de libertad por más de 36 horas.

María Luisa Lara esperando tras las rejas. Las campesinas y campesinos fueron privados de libertad por más de 36 horas. Alianza por los DDHH.

Por Francisco Pavón

Josefa ha experimentado en carne propia la aplicación de la justicia en un sistema desigual y de tono patriarcal, un sistema que se aplica con todo el peso de la ley hacia las personas más pobres y de escasos recursos, particularmente si se es mujer. Mujer y campesina parece ser un doble ‘delito’. Mientras, los delincuentes de cuello blanco, acusados de cargos de corrupción y otros delitos graves, se pasean libremente por las calles de la impunidad, esperando en total libertad las rutas “legales y administrativas” correspondientes.  Josefa López, María Luisa Lara y otros 24 campesinos y campesinas no corrieron la misma suerte. Debieron permanecer encerrados por más de 36 horas mientras las rutas legales se confabularon para dar salida a otro laberinto, el laberinto del castigo y la discriminación. Según la constitución de Honduras no deben existir clases privilegiadas y todos los hondureños y hondureñas son iguales ante la ley. Eso dice el papel.

La semana que ha pasado ha sido especialmente dura para los resistentes del Bajo Aguán. Josefa llegó a Tegucigalpa proveniente de Tocoa, departamento de Colón el pasado lunes 21 de Agosto de 2012. Josefa, junto a otros 350 campesinos y campesinas, ha trasladado su lucha desde el Bajo Aguán hasta la urbe política de la capital. Llegaron con sus reclamos frente a la Corte Suprema de Justicia, pero allí se enfrentaron en esa jornada ante un muro policial y judicial, mermando temporalmente sus demandas y exigencias por una transformación agraria integral. “Este palacio no debería llamarse Palacio de Justicia si no de injusticia. Hay más justicia para los terratenientes que para nosotros los campesinos”, lamenta Josefa López.

Y es que las distintas acciones que han venido realizando las campesinas y campesinos a nivel nacional exigiendo su derecho a la tierra, están afectando los intereses de terratenientes y transnacionales, empresas que en la mayoría de los casos están en posesión de tierras por encima del sobretecho permitido por la Ley de Reforma Agraria. Reformas a los artículos que controlaban dichos límites fueron establecidas en la actual Ley Para la Modernización y Desarrollo del Sector Agrícola aprobada en 1992, dejando las puertas abiertas para la obtención y el acaparamiento de tierras más allá de lo dispuesto en el artículo 25 de la Ley de Reforma Agraria. Las campesinas y campesinos exigen que se derogue dicha ley y demandan que se apruebe un nuevo marco jurídico para el acceso a la tierra a través de la Ley de Transformación Agraria Integral.

“Si no tenemos acceso a la tierra, ¿Cómo vamos alimentar a nuestros hijos? Necesitamos trabajar la tierra para no morir de hambre y alimentarnos los tres tiempos”, manifiesta Josefa, madre de 6 hijos quién tuvo que dejar al cuidado de su hija mayor de 15 años al resto de los cinco, incluido al varoncito de 10 meses. Actualmente existen algo más de 300.000 familias en Honduras que no poseen tierra para producir, en un país donde según datos del Programa Mundial de Alimentos (PMA), 1 de cada 4 niños/as padece de desnutrición crónica.

Hasta el momento, se contabilizan alrededor de mil campesinos y campesinas procesados a nivel nacional bajo los cargos de usurpación y otros delitos como daños y amenazas. El delito de usurpación es excarcelable y pueden aplicarse medidas sustitutivas a la prisión preventiva. Sin embargo, las últimas medidas aplicadas pareciera que van orientadas a no dejar en libertad a las campesinos y campesinas para desmovilizarse a toda costa. Josefa López y María Luisa Lara, las dos mujeres campesinas detenidas el martes 22 de Agosto, junto a otros 24 campesinos, entre ellos dirigentes del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA), se suman a la lista de campesinas y campesinos a los cuales se les han incoado procesos judiciales por el reclamo justo de acceder a una parcela de tierra. “A pesar de que fui golpeada y maltratada por la policía, quien nos insultaba llamándonos campesinos mugrosos y revoltosos, me siento con más coraje y sin miedo para continuar en la lucha para acceder a la tierra, no importa que estemos detrás de las rejas con tal de que saquemos adelante a nuestros hijos”, manifiesta Josefa.

Josefa deberá presentarse a firmar a los juzgados más cercanos todos los miércoles con la prohibición de manifestarse públicamente y salir del país. Ese es el resultado de una justicia balanceada y equitativa,  donde la Casa de la Justicia, como dijo el desaparecido poeta hondureño Roberto Sosa, es un templo de encantadores de serpientes, y las serpientes muerden a la gente con pies descalzos.

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