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El giro conservador en Mercosur complica el traspaso de su presidencia a Caracas

jueves 14 de julio de 2016 Uruguay debe formalizar el traspaso de la presidencia pro témpore a Venezuela pero Brasil y Paraguay han abierto un frente en contra de la cesión prevista al que Argentina tampoco se opone. La decisión se ha aplazado a agosto pero muestra un giro a la derecha del quinto bloque económico mundial.

La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, a la salida de la reunión en Montevideo el pasado 11 de julio.

La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, a la salida de la reunión en Montevideo el pasado 11 de julio.

Por Equipo Otramérica

La presidencia pro témpore de Mercosur ha abierto un nuevo desencuentro entre los estados fundadores. A Uruguay se le ha acabado el mandato, que tocaría asumir a Venezuela (es por orden alfabético) pero Brasil y Paraguay se oponen frontalmente a que Caracas asuma el liderazgo temporal y Argentina pone reparos. Uruguay aduce criterios jurídicos para apoyar ese traspaso y Bolivia, que no está en el órgano de decisión, boga a favor. De salir victoriosa la opción de impedir el traspaso, el turno saltaría automáticamente a Argentina, cuyo presidente Mauricio Macri aspira al liderazgo de la región ante la crisis institucional de Brasil

De momento se busca tiempo pidiendo una extensión de la presidencia de Uruguay hasta agosto, una decisión que deberían haber adoptado ya los estados miembros en la reunión de este 11 de julio –sin presidentes, solo con cancillerías- en la que no pudieron llegar a un acuerdo. Está pendiente una nueva reunión, sin fecha aún, previa consulta a los presidentes.

Brasil y Paraguay, los países que más se oponen a que Nicolás Maduro asuma esa presidencia pro témpore de seis meses, son partidarios de un aplazamiento que justifican en que Venezuela aún debe culminar los requisitos que se le exigieron en 2012, cuando se aceptó su ingreso en Mercosur con el respaldo de los Gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, Dilma Russeff y José Mujica. LA incorporación de Venezuela a Mercosur se produjo en el momento en que Paraguay había sido expulsado temporalmente por el golpe de estado parlamentario a Fernando Lugo.

Paraguay, ahora, pide "gestos" democráticos a Venezuela y su canciller, Eladio Loizaga, dijo a EFE el pasado lunes que el gobierno de Nicolás Maduro "tiene que asumir el compromiso de respetar al que disiente”. "Que ponga en libertad a sus presos políticos, que haga gestos que lo comprometan con la democracia, de otro modo no habrá consenso para entregar la presidencia [de Mercosur] a Venezuela", sentenció.

Brasil, tras la salida temporal de la Presidencia de Russeff en una cuestionado procedimiento de impeachment, quiere un aplazamiento e insiste en que la decisión del traspaso debe ser por consenso. Su canciller, José Serra, es quien planteó formalmente en la reunión del lunes esa prórroga e insistió en que Venezuela debe cumplir los requisitos planteados en su ingreso.

Argentina mantiene un perfil más bajo sin mostrar un disenso abierto con Uruguay, la República vecina con la que el nuevo gobierno mantienen una buena relación, pero tampoco puede descuidar su relación con Brasil.  Macri ha criticado abiertamente al gobierno de Maduro y recientemente dijo en Bruselas: "Nosotros vamos a presidir los meses que vienen por delante el Mercosur", según declaraciones reproducidas por el diario La Nación. Sin embargo su canciller, Susana Malcorra, mantiene un tono un poco más conciliador.

Uruguay no se mete en cuestiones políticas y se aferra a las justificaciones jurídicas que establecen el traspaso de poderes cada seis meses. Sin embargo, fuentes del Gobierno reconocieron a El Observador que ven inevitable que se haga un llamado al Consejo del Mercado Común aun cuando el consenso resulte esquivo. La presidencia no se transfiere de forma automática y requiere de una instancia formal. El Consejo es el órgano superior del Mercosur al cual incumbe la conducción política del proceso de integración y la toma de decisiones para asegurar el cumplimiento de los objetivos establecidos por el Tratado de Asunción.

La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, durenta su visita a Montevideo para la reunión de cancilleres, apeló al cumplimiento de la legalidad y dijo que “no hay que atender a los malos modales de la derecha. Hay que atenerse a las normas”.

Detrás del disenso en el traspaso está también la negociación del tratado de libre comercio con la Unión Europea, cuyo proceso ha avanzado Uruguay pero que de cambiarse la presidencia pro témpore debería cerrar el Gobierno de Maduro. Parte de las negociaciones contemplan que pueda ser Uruguay quien, ya sin tener la presidencia, cierre el acuerdo.

A pesar de los intentos de Washington de potenciar la Alianza del Pacífico (Chile, México, Colombia y Perú, y 49 estados obervadores) para resquebrajar la fuerza de Mercosur, el bloque sigue siendo la quinta economía del mundo (con Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela como estados miembros, Bolivia en proceso de adhesión y Chile, Ecuador, Colombia, Guyana, Perú y Surinam como estados asociados). Mercosur acoge el 70% de la población del continente (275 millones de personas), abarca el 72% del territorio (12,8 millones de km²) y su peso económico suma el 77% del PIB de América del Sur (US$ 3,18 trillones de dólares). Según explicaba Beatriz Mirando en El espectador, “en términos geopolíticos, la adhesión de Venezuela representó la posibilidad de una mayor inserción de Brasil en los Andes y en el Caribe, y el acceso de Venezuela al Atlántico Sur”. Pero eso fue en 2012, antes de que cayera el gobierno de CFK en Buenos Aires, que Dilma fuera expulsada de la presidencia en Brasilia y cuando Caracas no enfrentaba una crisis política, económica y social de las dimensiones actuales.

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