Donar

Otramérica es posible gracias a tu aporte solidario

radar Resistencias / Brasil

Indígenas ocupan Belo Monte; Gobierno desprecia a la CIDH

sábado 29 de octubre de 2011 La lucha contra la represa de Belo Monte, en el río Xingú (Brasil), es cada día más intensa. El jueves, por primera vez, indígenas, pescadores y campesinos se tomaron las obras del megaproyecto y cortaron la Transamazónica. Mientras, el Estado dejó plantada a la CIDH en la mediación prevista para el viernes 27.

Guerrero indígena se prepara para la ocupación.

Guerrero indígena se prepara para la ocupación. Iván Canabrava

El Gobierno de Brasil se ha negado a dialogar con las comunidades y ha despreciado el fuero de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: "No estamos sujetos a la intervención de quien quiera que sea"

Por Equipo Otramérica

No hay tregua. El Gobierno de Brasil sigue adelante con su empeño de construir la megarrepresa de Belo Monte, en el río Xingú, en la Amazonia. Y las comunidades no ceden. Después de una asamblea multitudinaria en Altamira (Estado de Pará), en la que participaron 700 representantes de las comunidades, el jueves 27 de octubre unas 600 personas se tomaron las obras de la represa de Belo Monte y cortaron la carretera Transamazónica  ala altura del kilómetro 50.

"Ante la intransigencia del Gobierno a la hora de dialogar y ante la insistencia en irrespetarnos, ocupamos las obras de Belo Monte y el acceso a ellas por la Transamazónica hasta que los representantes oficiales vengan y se establezca la paralización del proyecto". La Asamblea de Altamira había enviado una carta avisando de la acción del Gobierno y, quizá por ello, la respuesta fue la llegada de agentes judiciales acompañados de abogados de la empresa y de fuerzas antimotines para informar a los manifestantes que de persistir en su actitud la Policía actuaría con contundencia.

La lucha es larga, así que después de 15 horas de ocupación y de una asamblea, líderes indígenas y campesinos decidieron levantar la acción, aunque avisaron que vendrán nuevas hasta que el Gobierno escuche la voz de las comunidades. "Salimos pacíficamente, tal como entramos. Fue un acto pacífico para atraer la atención sobre este proyecto de muerte para la Amazonia", explicó Eden Magalhaes, portavoz del Consejo Indígena Misionario (Cimi).

Las obras que se realizan, de momento, en el área son las de preparación y construcción de los campamentos para los trabajadores que construirán la hidroeléctrica. De este modo, al actuar sobre zonas aún lejanas al cauce del río, la empresa Eléctrica Norte S.A. burla la sentencia de la justicia estatal de Pará que en septiembre prohibió cualquier obra que afectara al curso del río Xingú.

"La actitud del Gobierno actual recuerda a la época de la dictadura militar, y cómo Brasil trataba en aquella época a la CIDH. Lamentamos que (el Estado) no comparezca, no escuche los argumentos ni dialogue con las comunidades afectadas"

Un dia antes, el 26, estaba prevista una reunión de mediación en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pero no se pudo celebrar ante la negativa del Gobierno de Brasil de sentarse con los representantes de las comunidades y pueblos afectados. El proyecto hidroeléctrico ha enfrentado a Brasil y a la OEA después de que Brasilia se negara a acatar las medidas cautelares exigidas por la CIDH en abril de este año, cuando pidió la paralización del proyecto ante el riesgo de afectación a unas comunidades que no habían sido consultadas. En junio, las autoridades brasileñas dieron luz verde al proyecto a pesar de las advertencias de la CIDH y de la guerra legal que se libra en los tribunales de Brasil. La tensión diplomática es tan grave que Brasil se ha negado a pagar su aporte a la OEA, unos 6 millones de dólares que suponen un 6% del presupuesto de la organización multilateral.

El Ministro de Minas y Energía, Edison Lobato, justificó la ausencia oficial con argumentos nacionalistas: "Brasil es un país soberano. No estamos sujetos a la intervención de quien quiera que sea". La abogada de la Sociedad de Pará la Defensa de los Derechos Humanos, Roberta Amanajas, la actitud del Gobierno "es un recordatorio de la época de la dictadura militar, y cómo Brasil trataba en aquella época a la CIDH. Lamentamos que (el Estado) no comparezca, no escuche los argumentos ni dialogue con las comunidades afectadas".

"Belo Monte sólo seguirá si cruzamos los brazos. No podemos permanecer en silencio. Tenemos que gritar y es ahora que tenekos que hacerlo", dijo Juma Xipaia, líder de los indígenas Xipaia, uno de los grupos étnicos afectados por Belo Monte, la que será la tercera represa mayor del mundo y que costará unos 11.000 millones de dólares. "Somos guerreros y no vamos a pedir nada al Gobierno, sino para exigir lo que la Constitución nos garantiza. Nuestros antepasados lucharon para que nosotros estuviéramos aquí. Muchos documentos se han realizado, varias reuniones y nada ha cambiado. Las máquinas siguen llegando".

[Los pueblos levantados contra el proyecto de Belo Monte, además de pescadores, campesinos y pobladores en general, son los Araweté, Assurini do Pará, Assurini do Tocantins, Kayapó, Kraô, Apinajés, Gavião, Munduruku, Guajajara do Pará, Guajajara do Maranhão, Arara, Xipaia, Xicrin, Juruna, Guarani, Tupinambá, Tembé, Ka’apor, Tupinambá, Tapajós, Arapyun, Maytapeí, Cumaruara, Awa-Guajá y los Karajas]

Ir arriba

Indígenas ocupan Belo Monte; Gobierno desprecia a la CIDH

×

¿Qué puedes hacer en Otramérica?

×