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radar México / Violencia

La hora de los ciudadanos

lunes 09 de mayo de 2011 La marcha por la paz que este domingo llegó a la Plaza del Zócalo y que como seismo encadenado tuvo réplicas en todo México y en seis ciudades del resto del mundo, puede que no logre frenar el dresangre de ese país, pero sí ha supuesto el fin del silencio ciudadano.

"No aceptaremos más una elección si antes los partidos no limpian sus filas de esos que, enmascarados en la legalidad, están coludidos con el crimen y tienen al Estado maniatado". Javier Sicilia

Por Equipo Otramérica

Algo cambió en México. Desde que Felipe Calderón le 'declarara la guerra' al crimen organizado, según diversas organizaciones de la sociedad civil, han muerto unos 50.000 civiles (las cifras de la Procuraduría reconocen algo más de 30.000 muertos violentos entre diciembre de 2006 y diciembre de 2010). Hasta ahora se veía como un problema del narco, un problema militar en todo caso. Algunas voces, como desde el semanario La Jornada, han señalado la compleja trama que conecta al poder político con el poder criminal, pero eran voces minoritarias en un pais atemorizado y sangrante.

Algo cambió en México después de que el poeta Javier Sicilia propusiera llamar a caminar en silencio para exigir paz y para reventar la voz una vez en la Plaza del Zócalo de la capital federal donde las diferentes voces que allá se articularon exigieron un cambio en a política del gobierno. En realidad, fueron más allá.

En un pliego de seis puntos, la sociedad civil que marchó de Cuernavaca a México DF, pero también en otros Estados del país y en otras ciudades del mundo (Nueva York, Barcelona, Río de Janeiro, París o Washington), exige lo siguiente:

  • Verdad y justicia, detención de autores materiales e intelectuales de crímenes
  • Poner fin a la estrategia de guerra y asumir un enfoque de seguridad ciudadana
  • Combatir la corrupción y la impunidad
  • Combatir la raíz económica y las ganancias del crimen
  • La atención de emergencia a la juventud y acciones efectivas de recuperación del tejido social
  • Democracia participativa, mejor democracia representativa y democratización en los medios de comunicación

Los movimientos presentes se comprometieron a viajar al epicentro del tsunami de muerte, Ciudad Juárez, el próximo 10 de junio, para evaluar la capacidad del Gobierno federal de traducir estos reclamos en acciones concretas y en caso de persistir la sordera (el comunicado del domingo 8 de mayo es un vago saludo a la marcha sin 'carga' política) avanzar en un plan de "resistencia civil" a la guerra.

En su discurso ante las casi 200.000 personas congregadas en El Zócalo (90.000, según la Policía), Sicilia señaló la complicidad de los políticos con el crimen 0rganizado y exigió, como el resto, una operación de 'limpieza' que redignifique la política en el país: “Sin una limpieza honorable de sus filas y un compromiso total con la ética política, los ciudadanos tendremos que preguntarnos en las próximas elecciones ¿por qué cártel y por qué poder fáctico tendremos que votar?”.

La convocatoria de la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad congregó a movimientos ciudadanos y políticos heterogéneos e incluyó una amplia representación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que, en su mensaje público señaló que los ciudadanos que han convocado esta movilización no quieren el poder, "quieren la vida" porque esta es una lucha entre la vida y la muerte (Ver galería de Fotos:Los Zapatistas se unen al clamor).

La impunidad de los crímenes, la alta corrupción en la burocracia partidista y estatal, y los señalamientos de nexos entre conocidos políticos y el crimen organizado hacen que el grito de la ciudadanía sonara como un gesto de cansancio, asco, pero también de acción. Algo ha cambiado en México. Aún no sabemos en qué desembocara.

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