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La larga vida del juicio político paraguayo

miércoles 27 de junio de 2012 Lo que fraguó el Parlamento en apenas un día, para evitar otro marzo paraguayo en el que murieron nueve personas por otro juicio político, ha tenido el efecto contrario: el proceso dura ya casi una semana y de momento no tiene fecha de fin. Lugo trabaja de forma paralela con un gabinete propio.

Decenas de jóvenes y campesinos custodian la sede de la televisión, convertida en el símbolo de resistencia de quienes no reconocen al nuevo gobierno.

Decenas de jóvenes y campesinos custodian la sede de la televisión, convertida en el símbolo de resistencia de quienes no reconocen al nuevo gobierno. J. Marcos

Crónica de los colaboradores de Otramérica desde el corazón de la tensión.

Por Mª Ángeles Fernández y J. Marcos / Asunción

Paraguay. Amanece cinco días después del juicio político exprés que tumbó a Fernando Lugo e impuso a Federico Franco como presidente. La primera inhalación es de tranquilidad: las calles siguen a su ritmo, con un vendedor de chipa resguardando cada rincón de la capital. Los segundos pasos emiten la tensa calma de la esquina en la que centenares de personas claman contra el “golpe de estado”. Y a tres cuadras, medida que acá cuenta las manzanas, otro centenar ofrece un discurso por la soberanía que provoca el abucheo de aquéllos. Cuatro: la sensación se transforma en expectación, nerviosismo y zozobra, cuando en el micrófono abierto situado frente a la televisión pública se habla de una marcha de 200.000 personas, de cortar las carreteras y los puentes que conectan Paraguay con los países vecinos. Entonces el nuevo presidente se pasa al cinco y habla de que su máxima prioridad es evitar una “guerra civil”.

Así vive estos días Paraguay el quehacer cotidiano tras la destitución de su presidente electo en las urnas. La mezcla de sensaciones es tal que puedes pasar del entendimiento a la más absoluta desubicación en cuestión de segundos. Asunción vive estos días sumida en un rumor continuo, convertido en lucha dialéctica entre quienes están a favor y quienes se manifiestan en contra del juicio político que en 24 horas arrebató la presidencia a Fernando Lugo.

La polarización ciudadana es cada vez más patente y las marchas y acciones anunciadas desde ambos frentes presagian un aumento de la tensión. Lo que fraguó el Parlamento en apenas un día, para evitar que la gente saliera a las calles exponiéndose a otro marzo paraguayo en el que murieron nueve personas por otro juicio político, ha tenido el efecto contrario: el proceso dura ya casi una semana y de momento no tiene fecha de fin. El proceso parlamentario ha renacido en las calles de Paraguay, azuzado por las declaraciones políticas.

En esta esquizofrenia que vive todo un país, Lugo ha comenzado a trabajar con un con un gabinete paralelo que mantiene largas reuniones diarias en la sede del Partido País Solidario, una de las formaciones mayoritarias de la alianza de izquierdas, el Frente Guazú. Un experto extranjero afincado desde hace años en el país riza el rizo de la locura: “¿Y si Lugo tuviera todo planeado para salir como víctima de una situación en la que era el máximo derrotado? Porque al ser destituido le queda la alternativa de la reelección, cosa a la que no aspiraba antes por ley”.

 

La televisión pública como centro de resistencia

Mientras, los focos y micrófonos reivindicativos emiten desde la sede de la televisión pública paraguaya donde, que en pleno corazón capitalino, un grupo de ciudadanos, encabezados por los trabajadores de la joven televisión, ha ‘tomado’ la emisora para defender la libertad de prensa y mostrar su oposición a lo que califican sin ambigüedades de “golpe de estado”. “Decidimos hacer una vigila permanente para defender la institución y la libertad de expresión”, explica el periodista paraguayo Sebastián Coronel.

“Nadie del Ministerio vino durante el gobierno de Lugo para imponernos algo pero, a las dos horas de asumir el cargo Franco, se acercaron para decirnos qué se puede pasar y qué no”, explica Diego Segovia, director de políticas públicas y estratégicas de la televisión pública de Paraguay, que cuenta con siete meses de vida. Su denuncia incluye intentos de sabotaje como el corte de luz que sufrieron después de que un ministro de anterior gabinete agarrara el micrófono y anunciara la reconformación del gabinete ministerial de Lugo. “Esto molesta mucho porque en Paraguay sólo se escucha una voz, la de los medios comerciales y corporativos. Si esto cae nos quedamos de nuevo en la tiranía mediática de este país”, añade el trabajador de la TV pública.

Las cámaras están encendidas para que quien quiera exponer sus ideas. Así que alrededor de la emisora ha tomado vida una vigilia permanente que durará al menos hasta el viernes. Rodeados por policías, decenas de jóvenes y campesinos custodian la sede de la televisión, convertida en el símbolo de resistencia de quienes no reconocen al nuevo gobierno. “Nosotros no sabemos de política, pero  hemos venido a apoyar al compañero Lugo porque somos campesinos y él nos ha apoyado”, comenta un campesino llegado a la capital desde la región de Caaguazú, a unos 180 kilómetros de Asunción.

Lo que empezó siendo un gesto por la defensa de la libertad de expresión se ha convertido en el llamado ‘Frente para la defensa de la democracia’, que está emprendiendo acciones de protesta en todo el país. Las marchas se anuncian por doquier, así como los cortes de carreteras e incluso del puente internacional que une Encarnación con la ciudad argentina de Posadas. “Lo que podemos hacer es manifestarnos con lo que podemos, con nuestra pobreza, nuestra humildad, nuestras divisiones, nuestra fragilidad…”, comienza la conversación del músico Alberto Rodas.

De un lado está anunciada una marcha masiva. Y del otro, los partidarios del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA, al que pertenece Franco) hablan de hacer un camino similar para el que esperan contar con 50.000 personas. Mientras, en la sede de de Partido País Solidario se anuncia una marcha más, en este caso de Lugo, para la próxima semana. “Lugo recorrerá el país como hizo en la campaña electoral para hablar con la gente porque la gente quiere hablar con él”, explicó en una rueda de prensa improvisada Carlos Filizzola, senador y ministro del Interior con Lugo.

El político socialista añadió que se están coordinando para que “se restablezca el orden democrático y que Lugo ocupe el cargo que le corresponde legal y legítimamente”. Añadió que hay “varias marchas en todo el país que no están siendo organizadas por el Frente Guazú sino por organizaciones sociales locales”. Minutos antes Lugo salía de sus reuniones sin hacer una sola declaración. Fernando Lugo calla. Federico Franco vende titulares. El futuro se rumorea.

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