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radar Varela, nuevo presidente

Panamá castiga al ‘todopoderoso’ Martinelli

lunes 05 de mayo de 2014 Ricardo Martinelli apostó fuerte a mantener el control del poder en Panamá. La campaña de su candidato estuvo marcada por los movimientos del aún presidente y hasta el último momento encabezaba las encuestas. El electorado volvió a apostar por la alternancia y hoy amanece como presidente electo Juan Carlos Varela, su viejo aliado.

Por Equipo Otramérica

Al presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, sólo le falto un poder institucional por cooptar durante su mandato de cinco años. Lo intentó hasta el último minuto, incluso tratando de desbancar a su presidente, Erasmo Pinilla. Y ha sido, precisamente, el Tribunal Electoral (y la transparencia que logró en las elecciones de ayer domingo 4 de mayo) la tumba de sus aspiraciones en unas elecciones muy reñidas en las que, a pesar de violar casi todas las normas del torneo, Martinelli ha perdido el poder presidencial.

Con el 88.68% de los votos escrutados, Juan Carlos Varela, del Partido Panameñista, es el presidente electo del país, con el 39.05%. El candidato de Martinelli, José Domingo Arias, se conforma con el 31.75% y Juan Carlos Navarro, del PRD, se queda en un lejano 27.86% y condena a su formación a otros cinco años lejos del poder. Los dos perdedores ya han reconocido al nuevo mandatario.

La participación electoral ha sido muy alta ya que emitió su voto un 76.38% del censo. El sistema presidencialista de Panamá genera una nueva situación política complicada ya que el nuevo presidente gobernará en clara minoría parlamentaria, ya que, provisionalmente, sólo ha logrado meter en la Asamblea Nacional 10 diputados frente a los 24 del partido Cambio Democrático (Martinelli) y los 21 del PRD. En la nueva Asamblea, sólo ha entrado una diputada independiente, la ex Procuradora General, Ana Matilde Gómez, una de las primeras “víctimas” de Martinelli en su carrera por controlar todos los poderes del Estado.

 

La alternancia por tradición

Varela, quien fue vicepresidente de Martinelli hasta el 30 de agosto de 2011, representa a las élites tradicionales del país y al partido heredero del arnulfismo. A pesar de que las encuestas no le daban como ganador, se ha alzado con el poder confirmando la ‘costumbre’ del electorado panameño de buscar la alternancia en la presidencia. En el último periodo de democracia formal, inaugurado tras la invasión estadounidense de 1989, jamás un partido ha renovado la presidenciaDe hecho, uno de los presidentes con mayores índices de popularidad, Ernesto Pérez Balladares (PRD) intentó una reforma constitucional para permitir la reelección directa en un referéndum celebrado en septiembre de 1998 que perdió de forma contundente.

En las elecciones celebradas ayer las dudas eran muchas. Martinelli había colocado a un candidato sin mucha autoridad, José Domingo Arias, para la presidencia y a su propia esposa, Marta Linares de Martinelli, como candidata a la vicepresidencia. En una campaña especialmente bronca, el presidente se volcó a inaugurar los megaproyectos de infraestructuras que han marcado su gobierno (el Metro en la capital, mercados, carreteras, etcétera), utilizó los recursos del Estado para la campaña, y puso a trabajar con intensidad al conocido en el país como 'call center', un equipo a la sombra que manejaba la campaña sucia a través de redes sociales y que ha sido el ariete contra los enemigos políticos y económicos de Martinelli. A pesar de eso, y de que ayer se paseó con publicidad directa a favor de Arias (algo expresamente prohibido por la Constitución), Martinelli atribuyó su derrota a una campaña “desigual” marcada por la oposición mediática a su candidato y a su propia persona.

Las declaraciones del presidente de Panamá contrasta con lo ocurrido en los últimos cinco años, en los que ha comprado varios de los consorcios mediáticos del país, ha incentivado el transfuguismo político (30 diputados se pasaron a su partido en la pasada legislatura), ha tomado al asalto al poder judicial y, como ha señalado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha amenazado seriamente la libertad de expresión en el país.

Varela ahora promete un gobierno alejado del “partidismo”, donde no se harán “negocios” (en clara referencia al “gobierno de empresarios” del que presumía Martinelli) y volcado con los que menos tienen (casi un 29% de los panameños vive en la pobreza a pesar del espectacular crecimiento económico sostenido del país). La amnesia política ayuda al presidente electo, que fue el segundo del Gobierno de Martinelli hasta que fue destituido a través de twitter por Martinelli. Con Varela, salieron del gobierno importantes miembros del Partido Panemeñista, que eran la cuota pactada en la alianza electoral de Cambio Democrático y el Partido Panameñista en los comicios de 2009.

 

Las cuentas pendientes de Martinelli

Los analistas políticos en Panamá interpretaban la fuerte apuesta de Martinelli por mantener el control del poder presidencial como parte de una estrategia para protegerse ante posibles investigaciones por corrupción. El presidente de Panamá está involucrado en casos abiertos en la justicia de Italia y en Panamá hay múltiples acusaciones de corrupción durante su gobierno que pueden volverse en su contra.

Según informaciones aparecidas en Italia y en Panamá, Martinelli, será imputado en Nápoles una vez haya cesado sus funciones por un presunto caso de extorsión internacional a la empresa Impregilo -por el que en estos momentos está siendo juzgado el empresario italiano Valter Lavítola-, un juicio al que el mandatario panameño tendría que acudir, en principio, como testigo.

En Panamá, hasta el momento, no había ninguna posibilidad de investigar al Presidente ya que controla todos los mecanismos de control. La que fuera contadora de su imperio empresarial (supermercados, importadoras, cementeras, etcétera) es la Contralora General de la República y en las principales instancias del Poder Judicial había instalado a personas de su confianza.

Con la pérdida de la Presidencia, Martinelli es ahora vulnerable.

 

Los perdedores

Los grandes damnificados de estas elecciones, además de Martinelli y su círculo cercano, son el PRD y el nuevo Frente Amplio por la Democracia (FAD). Juan carlos Navarro, ex alcalde de Panamá, se ha quedado muy lejos de los resultados logrados por su antecesora como candidata presidencial, Balbina Herrera, quien logró un  37.54% de los votos en 2009. Navarro ha dejado al PRD en un pobre 27,86%, aunque su partido será, con toda probabilidad, la segunda fuerza política parlamentaria (aunque habrá que esperar a los movimientos postelectorales de los diputados para poder entender el encaje político en la Asamblea Nacional). Navarro y Varela exploraron un posible acuerdo electoral para enfrentarse al que parecía imbatible Martinelli que nunca llegó a materializarse.

Mientras, el FAD, una nueva formación política de izquierdas, algo inédito en la reciente historia del país, no logró ni un diputado y tan sólo acumuló algo más de 9,000 votos y pelea ahora por mantenerse como partido político legal, para lo que tiene que superar el 0.5% de los votos totales (a esta hora lo conseguiría).

La sorpresa por abajo la ha dado el candidato independiente Juan Jované, también de la izquierda, que terminó como el cuarto candidato más votado con el 0,61% de os votos, una cifra anecdótica pero que lo rescata como una figura política en el panorama nacional.

 

La lucha por la capital

Lo que no se podrá saber hasta el último momento del conteo es en manos de quién quedará la alcaldía de la ciudad de Panamá donde el voto se ha repartido entre las tres principales formaciones política. Con el 63,14% de los votos escrutados, el candidato panameñista, José Blandón, ganaba por sólo 781 votos (34,95%) al del PRD, José Luis Fábrega (34,65%).

La gran perdedora ha sido la todavía alcaldesa y mujer de confianza de Martinelli, Roxana Méndez, de Cambio Democrático, que queda en una tercera posición con el 29,62% de los votos.

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