Causas

Comienza la resistencia cafetera

Miércoles 06 de junio de 2012 - El café históricamente nunca había estado tan mal en Colombia. La producción cafetera del 2012 será de 7,5 millones de sacos, cuando en el 2008 el país produjo 11 millones y en los 90 alcanzó a estar en 17 millones; la caída es asombrosa, pero predecible. Ahora, los pequeños productores se organizan para resistir a la desaparición.

Por Steven Morales Palacio / Tras la Cola de la Rata

En el resguardo de San Lorenzo en el municipio de Riosucio en Caldas (Colombia), se reunieron el pasado 3 de junio unos 700 cultivadores de todo el país y se tomó la decisión de crear el movimiento por la Dignidad Cafetera. Este nuevo movimiento agremiará a grandes, medianos y pequeños productores de todo el país, pues “la lucha es de todos”, como decían las arengas del encuentro.

El café históricamente nunca había estado tan mal. La producción cafetera del 2012 será de 7,5 millones de sacos, cuando en el 2008 el país produjo 11 millones y en los 90 alcanzó a estar en 17 millones; la caída es asombrosa, pero predecible. Luego del rompimiento del pacto de cuotas en 1989, los precios se vienen al suelo y la producción en el país empieza a decrecer.

Los efectos de la debacle ya se sienten en tierras que otrora estaban cubiertas por el arbusto. Ahora apenas quedan altos índices de pobreza y desempleo. No es casualidad que Armenia, Manizales y Pereira estén entre las diez ciudades con más desocupados, y es importante mencionarlo: “esto ya no es el eje cafetero”, como lo dijo el senado Jorge Enrique Robledo. El grueso de la producción del país se ha trasladado a Huila, Antioquia y Tolima.

Otros factores que influyen han sido de orden político. La Federación Nacional de Cafeteros, a través de sus comités departamentales, no ha podido renovar los cultivos de forma oportuna y además ha causado un gran daño a los suelos del Eje Cafetero. El cultivo, por estrés de café, que tanto ha impulsado, propicia la rápida erosión de los suelos, lo cual acaba con la fertilidad de las tierras, a la par que el sustento de los cafeteros que son, en últimas, los que soportan lo peor de la crisis.

Los ingresos de estos se han visto reducidos, si es que los tenían, ya que “el café es un cultivo de pobres”, según dice Antonio de Jesús Guevara, caficultor de Quinchía. En Colombia viven alrededor de 500 mil familias de esta actividad y sólo en Risaralda 26 mil hogares subsisten, gracias a la siembra del grano. Subsisten, porque los precios tanto internos como externos están por los suelos. Producir una arroba de café cuesta 60 mil pesos y en estos momentos se está pagando la arroba en el mercado colombiano a 50 mil pesos y la tendencia sigue a la baja, lo que es preocupante, ya que se han anunciado nuevos impuestos y en los próximos meses va a comenzar la cosecha a nivel nacional.

Frente a esto, la Federación no ha sabido actuar como es debido, ya que los intereses de las personas que están a la cabeza de la organización no son del orden cafetero, afirmaron asistentes al encuentro. Muchos de ellos ni siquiera tienen fincas con café, lo que genera indignación en la mayoría de los federados, pues creen que las elecciones que se hacen no tienen sentido; el Presidente del país coloca al gerente de la entidad a su antojo y este se desentiende de los problemas del gremio.

Por todo lo anterior, los caficultores han comenzado el proceso de organización. La primera movilización será en la segunda semana de agosto en Manizales, la capital del departamento de Caldas, y se espera que asistan todos los caficultores de Colombia.

En esta historia de nuestro portal hermano Tras la Cola de la Rata se denuncia la gestión elitista e irresponsable de la Federación de Cafeteros.

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