Haití, seísmo colonial

Baby Doc no mató a nadie (o historia de una farsa prevista)

Martes 31 de enero de 2012 - En realidad no es un sorpresa. Pero indigna. El juez haitiano que debía decidir sobre el futuro judicial de Jean Claude Duvalier, Baby Doc, lo ha hecho y ha librado al sanguinario dictador de los procesos por violación de derechos humanos. Baby Doc estaba tranquilo porque, si el juez se hubiera ‘equivocado’, el presidente Martelly ya había anunciado un posible indulto.

Por Equipo Otramérica

Es difícil calibrar el efecto sicológico y el dolor que ha provocado el juez Carves Jean a las víctimas y a los familiares de os desaparecidos durante la dictadura del segundo Duvalier. Baby Doc sustituyó en el poder en 1971 a su padre, Francois Duvalier, y entre ambos se calcula que acabaron con la vida de entre 20.000 y 30.000 personas, a manos, la mayoría de las fuerzas paramilitares conocidas comoTon Ton Macoutes.

El juez cree que los delitos han prescrito y pretende procesar a Duvalier sólo por corrupción (se calcula que los Duvalier robaron entre 300 y 500 millones de dólares) y descarta la veintena de denuncias por delitos de lesa humanidad presentadas tras el sorpresivo regreso del dictador a Haití el 16 de enero de 2011, tras 25 años de exilio “protegido” en Francia, la antigua metrópoli que jamás hizo el intento de procesarlo.

Desde su retorno, Jean Claude Duvalier ha estado en un extraño “arresto domiciliario” del que sale habitualmente a restaurantes, a reuniones con simpatizantes o, incluso, para compartir los actos de conmemoración del segundo aniversario del terremoto que devastó el país el 12 de enero de 2010. Allí compartió momentos de fraternidad con el enviado especial de Naciones Unidas y ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, y con el presidente de Haití, Michel Martelly. Éste último, cuyo principal asesor personal es hijo de Duvalier y en cuyo gobierno hay altos funcionarios de la dictadura, ya insinuó durante el Foro Económico de Davos (Suiza) que estaba dispuesto a dar un indulto al ex dictador en caso de que el juez decidiera procesarlo.  "Mi pensamiento es crear una situación en la que unimos a todos y creamos la paz y perdonamos a las personas: no olvidar el pasado, porque debemos aprender de él, sino sobre todo pensar en el futuro. (…) No podemos olvidar a los que sufrieron en esa época, pero creo realmente que necesitamos la reconciliación en Haití", afirmó Martelly en entrevista a Associated Press.

“Un ex ministro y embajador de la dictadura es asesor cercano de Martelly. Al menos cinco miembros de alto rango del gobierno, entre ellos el primer ministro, son hijos de personas que ocuparon cargos importantes durante el gobierno de Duvalier”. The Associated Press

Los miembros de la Plataforma de Organizaciones Haitianas de Defensa de Derechos Humanos, que reúne varios grupos civiles, están indignados tras conocer la recomendación del juez y consideraron que los abusos cometidos durante ese régimen constituyen crímenes contra la humanidad, por lo que son imprescriptibles y los tribunales haitianos tienen competencia para juzgarlos. Así lo relata Prensa Latina, que también anuncia la apelación de la medida tal y como adelantó Mario Joseph, que encabeza el Comité Internacional de Abogados en Haití y quien insistió en que Duvalier "debería ser juzgado por violaciones, torturas, desapariciones, asesinatos y crímenes contra la Humanidad de los que su régimen ha sido responsable".

“Los que luchamos contra Duvalier y contra quienes apoyaron su dictadura no queremos venganza, sino justicia; condenarlo es un deber de memoria, solo así tendré al menos el consuelo de que mis hijos no pasarán por lo que sufrí yo”, explicó a Prensa Latina Gabriel Lamothé, cuyos padres fueron detenidos y desaparecidos por los paramilitares de Baby Doc en 1979, cuando Gabriel tenía 6 años..

La Open Society Justice Initiative, la Comisión Internacional de Juristas y el Centro Internacional para la Justicia Transicional también se han manifestado para "rechazar la impunidad" del exgobernante.

Los abogados del ex dictador, haciendo gala de cinismo, anuncian que también apelarán la decisión del juez porque su defendido ya fue juzgado en tres oportunidades por desvío de fondos en Haití, en Francia y en Suiza. Si, al final de este proceso, Duvalier fuera procesado y condenado por corrupción enfrentaría una pena máxima de 5 años de cárcel, aunque por su edad (60 años) y las supuestas malas condiciones de salud, podría ser condonada.

 

 

 

 

Un indulto que confunde a Martelly

(basado en nota de MDZ)

El presidente haitiano, Michel Martelly, negó supuestas intenciones de indultar al exdictador Jean Claude Duvalier, acusado de crímenes de lesa humanidad, pero libre desde su regreso al país caribeño hace un año.
"Nunca propuse indultar a Duvalier, aseguró el mandatario en entrevista con una radio irlandesa, tras un revuelo ocurrido el pasado jueves cuando se difundieron despachos informativos sobre presuntas intenciones de perdón hacia el exdictador.
Entonces Martelly afirmó que tenía poco interés en un juicio contra el también conocido como Baby Doc, pues estaba más interesado en la reconciliación nacional.
En la conversación radiofónica difundida la víspera, el jefe de Estado calificó de mala interpretación las versiones de prensa que le atribuían la posibilidad del indulto.
"Duvalier es un caso en el que únicamente la justicia puede decidir", dijo.
Durante una gira por España en julio pasado el dignatario opinó que el juicio contra Baby Doc podría dificultar la reconciliación entre los haitianos.
En una entrevista con el diario canadiense La Presse en abril de 2010, declaró también que, bajo ciertas condiciones, consideraría una amnistía, pero, tras las críticas internacionales se retractó.

La maldición Duvalier (1957-1986)

(Por Jorge Moreno Matos)

El iniciador del linaje de los Duvalier, François Duvalier, médico de profesión, conocido como ‘Papa Doc’, venció en las urnas en 1957, luego de que el Ejército lo eligiera como el candidato más viable para mantener el estado de cosas prevaleciente. Pero apenas juró el cargo, Duvalier mostró su propio programa político. Depuró el Ejército, arrestó a sus adversarios (cuando no los mandó asesinar) e instauró un régimen de terror que se cobró miles de víctimas a manos de los tristemente célebres ‘tontons macoutes’.
A su muerte, en 1971, era poseedor de una formidable riqueza, producto de la rapiña y saqueo durante años de los millones de dólares de la ayuda internacional que llegaban al país y terminaron engrosando sus cuentas bancarias en Suiza.
Cuando lo sucedió su hijo, con apenas 19 años (fue así como se ganó el apelativo de ‘Baby Doc’), el régimen aflojó un poco las cuerdas de la censura en los medios y aprobó algunas tímidas reformas, pero continuó el saqueo descarado de las arcas fiscales. El papa Juan Pablo II le dio la estocada final, en su visita de 1983, cuando denunció en su homilía la ostentosa vida de la clase política. Al ganar las elecciones por segunda vez con el 99%, en 1985, las protestas lo obligaron a abandonar el país al año siguiente; fue cuando perdió el apoyo de EE.UU.

¿Cuál fue la clave del éxito de los Duvalier para controlar un país donde las necesidades son tan grandes y el sufrimiento tan cotidiano que resulta asombroso que no se rebelen todos los días? Una antigua fracción social, tan vieja como el país mismo, ha escindido en dos a Haití: por un lado, una clase social minoritaria y llena de privilegios y mulata; y del otro, la empobrecida y mayoritaria población negra del país, que sobrevive con apenas 2 dólares diarios.
Esa notoria y dolorosa división ha sido el origen de muchas revueltas y la causa de la caída de muchos presidentes en el pasado. Cuando ‘Papa Doc’ Duvalier entendió que para mantenerse en el poder necesitaba congraciarse con la empobrecida mayoría negra del país, se valió del elemento más cohesionador que tiene Haití: la religión. En su caso, el vudú, esa mezcla de creencias católicas, ritos africanos y prácticas de brujería que profesa la inmensa mayoría de haitianos que pretendía controlar.
Tanto Duvalier padre como el hijo se valieron del vudú para atemorizar, engañar y perpetrar sus crímenes. El más sombrío ejemplo de ello lo constituyeron los ‘tontons macoutes’, su policía secreta de seguridad.
Como fuerza paramilitar que en realidad era, su nombre oficial fue Voluntarios de la Seguridad nacional, su único objetivo fue el de mantener a raya a la oposición y atemorizar y torturar a los haitianos durante casi tres décadas. La elección del nombre, procedente del creole, no fue gratuita. En la tradición vudú, el ‘tonton macoute’ podía hacer desaparecer a una persona. Exactamente lo mismo que hicieron con los opositores al régimen. Cerca de 40.000 personas fueron asesinadas o ‘desaparecidas’ mientras los Duvalier estuvieron en el poder.

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