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Cruce de flujos y geografías en las zonas cocaleras

Jueves 13 de noviembre de 2014 - En el caso colombiano se visualizan muy bien todos los ingredientes que podemos esperar de este cruce de flujos entre la producción de la hoja de coca para el narcotráfico, la guerra y todo el comercio legal e ilegal de armas que alimenta la guerra y a sus grupos armados legales e ilegales. La guerra química es su manifestación más dantesca.

Por geoactivismo.org

Si bien en todas las áreas cocaleras se generan las mismas o muy parecidas dinámicas, es en Colombia donde actualmente las encontraremos magnificadas en variedad y cantidad. Por eso podemos esquematizar nuestro cruce de flujos y de escalas geográficas pensando en cualquiera de las áreas productoras que hay en Nariño o en el Putumayo.

[CRUCE #1: LA GUERRA] Como en cualquier flujo económico ilegal la violencia tiene un papel protagónico como medio regulador de los intercambios. De hecho, no hace falta que los flujos sean ilegales ya que la violencia acompaña también cualquier megaproyecto extractivista colonial desde hace varios cientos de años. Es más, investigadores como Jean-François Bayart no tienen ningún reparo académico en afirmar que

el capitalismo mantiene vínculos muy estrechos con la violencia –la de la guerra, la del crimen-. (...) El capitalismo funciona a menudo a través de la depredación, a través de la violación o de la elusión de la ley. (Bayart, 2014)

El capitalismo mantiene vínculos muy estrechos con la violencia

Y si la violencia o la guerra son métodos de uso corriente e incluso podríamos llegar a afirmar que inherentes al sistema económico capitalista, se suelen incrementar notoriamente en el extractivismo colonial y se magnifican de manera brutal en la economía del narcotráfico. Desde la ya lejanas guerras del opio contra China hasta el reciente dato publicado por UNODC sobre los cultivos de opio en Afganistán ( y su incremento de un 7% para 2014), encontramos que siempre se dan las mismas dinámicas. Así, el comercio de narcóticos se convierte en uno de los combustibles que alimenta guerras, conflictos armados de diversa intensidad y por consecuencia, alimenta también sus economías asociadas (tanto la industria de armamento como la industria militar en general, que incluye la logística global de los ejércitos y el mantenimiento del esfuerzo de guerra). [CRUCE #2: EL COMERCIO DE ARMAS]

En el caso colombiano se visualizan muy bien todos los ingredientes que podemos esperar de este cruce de flujos entre la producción de la hoja de coca para el narcotráfico, la guerra y todo el comercio legal e ilegal de armas que alimenta la guerra, sus grupos armados y a todos los narcotraficantes. Prácticamente todos los grupos armados ilegales que operan en Colombia se han financiado del maná que les suponen estos cultivos. Tanto las guerrillas insurgentes como los grupos paramilitares o sicarios y pistoleros de distinta afiliación reciben suculentos dividendos del comercio de la hoja de coca o sus elaborados y, naturalmente, se surten de armas gracias a ese aporte económico.

Por otro lado, la guerra contra las drogas se ha ocupado de surtir de armamento a los grupos armados legales, especialmente a partir del Plan Colombia. Ante el problema que supone una guerra financiada -o  cuando menos oxigenada, mantenida o amplificada- por el comercio de la cocaína se le ha añadido otro problema de gran envergadura: otra guerra financiada por los Estados colombiano y estadounidense (lo que significa que hablamos de gasto de dinero público invertido en la guerra) que ha incrementado enormemente la capacidad operativa del aparato militar del Estado colombiano... y que siguiendo su flujo económico hasta el final nos llevará, por ejemplo, hasta el fabricante de los famosos Black Hawk. Finalmente es la industria de armamento del mayor exportador mundial de armas una de las beneficiarias de que haya conflictos armados como el que desgarra Colombia desde hace décadas, ¡de eso viven!

Existe numerosa información sobre el Plan Colombia, como muestra enlazamos a estos dos sitios web, con visiones muy diferentes sobre el mismo sujeto y que pueden ser un buen punto de entrada al mismo.

Pero la mega-inversión que supuso esta guerra contra las drogas no ha servido para acabar con los cultivos de coca en Colombia y mucho menos aún, con el narcotráfico hacia los Estados Unidos y otros países consumidores. En cambio, en las áreas productoras -y en general en toda Colombia,  ya que la militarización del Plan permeó rápidamente a la lucha contrainsurgente- el impacto de la violencia desencadenada ha tenido (y tiene) una magnitud aterradora.

Grandes beneficios en tierras lejanas y en cambio, graves impactos en las áreas de cultivo... todo muy capitalista, todo muy extractivista, todo muy colonial.

Uno de los episodios más dantescos de todo este cruce de variables es el de la guerra química desatada en las áreas productoras de hoja de coca contra sus habitantes, cultivos, animales, plantas y fuentes de agua, ¡contra absolutamente todo! No hay nada menos selectivo que la fumigación aérea, como bien aceptó el Estado colombiano cuando reparó económicamente al Estado ecuatoriano por las fumigaciones aéreas con glifosato en el área fronteriza. [CRUCE #3: LA GUERRA QUÍMICA]

Al respecto se puede consultar diversa documentación de ambas cancillerías → Colombia y Ecuador acuerdan limitar una zona de exclusión para aspersión con glifosato (Cancillería ecuatoriana) - Caso relativo a las aspersiones aéreas con herbicidas (Ecuador c. Colombia) 2008 - 2013 (Cancillería colombiana).

 

Colombia garantizará una zona de exclusión que inicialmente será de 10 kilómetros en la zona fronteriza con el Ecuador para que la aspersión aérea de glifosato no vuelva afectar al territorio ecuatoriano. Esta zona de exclusión podrá reducirse a 5 kilómetros en el segundo año y hasta 2 kilómetros  en adelante, siempre y cuando, la Comisión Científica Binacional compruebe y certifique que el glifosato asperjado no llegue al territorio ecuatoriano, bajo ninguna circunstancia y por tanto que no cause daño a la población, a los animales y a la naturaleza. En caso de que se demuestre que con la reducción de la zona de exclusión, la deriva de las aspersiones aéreas haya alcanzado territorio ecuatoriano, inmediatamente volverá a ampliarse hasta 5 o 10 kilómetros. (Cancillería de Ecuador)

Extraña lógica la del Estado colombiano que asume los daños a "la población, a los animales y a la naturaleza" ecuatoriana pero ignora y niega el mismo daño que las fumigaciones pueden provocar a sus ciudadanos y a los animales y plantas que habitan en su lado de la frontera. Pero no son los únicos, también parece igual de extraña la lógica de otros Estados, si no como entender la política de la AFT estadounidense que regó de armas su frontera con México en el rocambolesco operativo Fast and Furious (supuestamente para rastrear el flujo y llegar a importantes narcos mexicanos... :O!!!!!!) o la más extraña aún de los agentes de la DEA 'blanqueando' el dinero de los narcos con el mismo fin (:O!!!!!!), tal y como sacó a la luz el NY Times.

La lógica de la guerra contra las drogas es totalmente ilógica.

El flujo de esta guerra química nos lleva ni más ni menos que a Monsanto -proveedor del glifosato- o a Blackwater (Xe Services o últimamente Academi), "contratistas" encargados de fumigar desde las avionetas. ¡Todo un panorama!

Historia de la foto: esta foto fue tomada por Jorge Mata (¡presente en nuestro recuerdo!) en 2008 en el Resguardo Awá de Santa Rosita (Tumaco, Nariño), a menos de 20 km de la frontera con Ecuador, instantes después de que la avioneta rociase su carga química de glifosato. La imagen de la ropa tendida -señal de cotidianidad- y la avioneta fumigando áreas indígenas habitadas nos pareció que resumía de manera muy simbólica el impacto de la guerra química sobre la vida diaria de la gente. Utilizamos esta imagen como portada de nuestro informe 'Tierra Profanada' dedicado a los cultivos de uso ilícito en Territorios Indígenas. (Fidel, 2014)

 La historia de la foto nos habla de vida cotidiana, de como acontece el día a día en las zonas cocaleras en Colombia. Nos ayuda a ponernos en la piel de sus habitantes, una piel fumigada con glifosato... cuerpos envenenados desde el aire por avionetas pilotadas por gentes que hablan lenguas extranjeras, justo antes de que resuenen en el aire los helicópteros artillados que las protegen, estos sí, pilotados por "compatriotas". Las geografías del cuerpo en las zonas productoras de coca nos cuentan muchas cosas... [GEOGRAFÍAS #1: GEOGRAFÍAS DEL CUERPO]

 

Fidel

 

 

El capitalismo mantiene vínculos muy estrechos con la violencia

"Los economistas y los políticos tienen una visión muy irénica del capitalismo. Nos hablan de “buena gobernanza”, de “transparencia”, estigmatizan el blanqueo de dinero, el fraude fiscal, etc. Cuando escucho esos discursos, me quedo siempre bastante perplejo: no llego a saber si son unos ingenuos, son completamente ignorantes de la historia o son verdaderamente muy hipócritas.

Porque, cuando miramos la historia, se ve que el capitalismo mantiene vínculos muy estrechos con la violencia –la de la guerra, la del crimen-. No sé si hace falta retomar la célebre frase de “la propiedad, es el robo”, pero en todo caso la acumulación de capital pasa por la coerción física, sea de orden militar o criminal.

El rol de la guerra ha sido evidentemente crucial en, por ejemplo, la expansión del comercio internacional. En el Siglo XIX, hicieron más las cañoneras de la Royal Navy por convertir el mundo al libre-comercio que Adam Smith! De manera más molesta aún, el capitalismo mantiene muy estrechos vínculos con el crimen. (…) El capitalismo funciona a menudo a través de la depredación, a través de la violación o de la elusión de la ley."

 

Entrevista a Jean-François Bayart, especialista en política comparada,

director de investigaciones en el CNRS, Céri

Alternatives Economiques, 2014

(Traducido por geoactivismo.org)



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