Opinión

La emancipación de la mirada

Miércoles 11 de julio de 2012 - Tengo la suerte de conocer a Yves y Valérie Leblet desde su arribo a Panamá en el año 2005, cuando dejaron Cosón, península de Samaná en República Dominicana. He sido testigo de su proceso de búsqueda de una esquina del istmo que les inspirara para poder seguir creando arte que esté en equilibrio cósmico y en armonía con el planeta. La encontraron y está en el Golfo de Montijo, Veraguas, es la isla Gobernadora (Panamá).

Por Yigo Sugasti

"¿Qué es un curso de historia, o de filosofía, o de poesía, por muy selecto que sea, o que es la mejor sociedad, o los más admirables hábitos de vida comparado con la disciplina de mirar siempre lo que está a la vista?"
Henry David Thoreau
Walden” 1854

 

De Cosón a Contadora

Nacidos en Francia, por medio de su filosofía de vida y sus formas de expresión artística, hoy se consideran parte de la “Tribu del Mundo”, como han llamado a su taller creativo. Se conocen en el Caribe en la isla Martinica en 1991, lugar donde él nació. Valérie desde joven se dedicó al tenis y en ese momento  se desempeñaba como instructora cuando decidió terminar con esa etapa de su vida. Empezó a estudiar en un taller de cerámica cercano a su casa y solo le bastó un mes de convivencia con los ancianos maestros artesanos para decidir que esto es lo que quería hacer. Yves, que había estudiado bellas artes y arquitectura, por entonces trabajaba en hotelería y al conocer a quien se convertiría en su esposa retomó el arte como forma de vida, se puede decir que el destino los unió para crear. Una de sus primeras ideas a dúo fue construir un horno para cerámica y orfebrería en un velero para montarlo en un bote estudio y recorrer el mundo.

En 1992 se lanzaron de viaje por El Caribe y arribaron a la isla de San Martin, que es donde nace su primera etapa creativa ligada al trabajo de madera, barro y piedra de las culturas precolombinas Arawak y Taina, de donde ha venido gran parte de  su inspiración e influencias.  Su obra está marcada por lo que ellos llaman “primitivismo contemporáneo”. En el Museo privado de los Arawak de la isla San Martin, en conjunto con un grupo de arqueólogos, comenzaron a hacer réplicas de arte precolombino  y es entonces cuando se adentraron en el trabajo de los Tainos que habitaron parte de las islas del Caribe, las que hoy conocemos como Cuba, República Dominicana,  Puerto Rico, Jamaica y Bahamas. Ese mismo año el Centro de la Cultura Taina les hizo la invitación de continuar el trabajo por un año en Cuba, pero no se concretó ya que en medio se cruzó el ofrecimiento de un amigo de habitar una pequeña casa de madera a orillas del mar en República Dominicana, cerca de las Terrenas. Así llegan a Cosón, un pequeño pueblo apartado de 45 personas. Se enamoran del lugar y deciden establecer ahí su taller. Compran una propiedad y ellos mismos construyen su casa con la ayuda de algunos vecinos y con los elementos que les proporcionaba la naturaleza. Con picos y palas abrieron el camino para llegar hasta la casa y su diseño no contempló puertas, las diferentes áreas eran abiertas. Este nuevo hogar/taller los impulsó a ir más allá:  estudian los árboles, semillas y plantas del lugar  entregándose a una  vida y forma de trabajo en armonía con la tierra, sin electricidad y sin herramientas conocidas siguiendo el ejemplo y las técnicas de los Tainos, haciendo arte basado en su estilo y creencias marcados por la fuerza y magia del atlántico.

Valérie continúa su trabajo con la cerámica e Yves empieza a expresarse con instalaciones efímeras y móviles colgantes, pero se enfocó esos primeros años en la escultura influenciada por el arte Taino. Tiempo después visitaron una exposición en el Metropolitan de Nueva York, fue cuando supieron que lo que estaban creando se le denominaba “Land Art”. Su casa fue la primera obra que realizaron acorde con esta tendencia del arte contemporáneo y durante su residencia y fase creativa en República Dominicana entendieron que su identificación con el concepto de la obra Taina y de otras culturas prehispánicas que admiran coincidía con lo que  desde finales de los años sesenta plantearon en los paisajes desérticos del oeste estadounidense los primeros artistas de “Land Art” (Andy Goldsworthy, Niels Udo, Christo & Jeann-Claude, Dibbets, De María y Richard long son algunos de sus grandes exponentes).

Se integraron en esa pequeña comunidad dominicana respetando su cultura y con ellos iniciaron la “Fundación Artecosón”, en la cual algunas mujeres trabajaron por primera vez con el tejido del coco que siempre las rodeó, fibra con la cual hacen artículos como carteras, cortinas, manteles y otros objetos. En el presente, Hilario Martínez sigue trabajando el tejido coco en la comunidad. Después de 7 años en este proyecto  y ante el desarrollo acelerado y sin contemplaciones medioambientales del turismo en República Dominicana, deciden continuar su proceso en otro país. En 2005 llegaron a Panamá, que aún conserva una buena parte de su fauna y flora, con el plan de ser ejemplo de que se puede vivir, crear y brindar una oferta turística en armonía con la naturaleza.

 

Diálogo Coco-Bambú

Es común al acercarse en bote al pequeño muelle natural frente a su Art Lodge en Gobernadora  encontrar alguno de los montajes efímeros de Yves que te da la bienvenida; o caminar por la costa de la isla y toparse con una instalación hecha por alguno de los locales que, mientras caminan, reconocen el discurso propositivo de una rama caída de un árbol  o una roca con forma singular que tal como está colocada en el paisaje ya es una obra de arte, ellos están tomando conciencia de como se puede crear sin alterar el paisaje.

Los Leblet ya son parte viva de su querida isla rodeada por la calma y el misterio del Pacífico. Vivieron en una carpa durante 9 meses cambiando de locación dentro de su terreno hasta que encontraron  el punto energético adecuado para habitar y crear. Ellos están acostumbrados  a los viajes desde el Golfo de Montijo a la ciudad capital. Suelen decir que el jet lag de Gobernadora a Panamá es muy fuerte, más que por la distancia y los medios de transporte por mar y tierra, por el cambio tan drástico desde la armonía sonora, visual, energética, contemplativa, emocional y mental con su entorno, a la urbe metropolitana que perdió su paz hace varios años. Cuando visitan Panamá se mueve el eje de esa experiencia diaria de pisar la tierra descalzo, tener cada noche un cielo abierto para ver el cosmos, practicar el concepto filosófico de la comunidad de Gobernadora del “Desocúpate”, el mismo que les permite que cada encuentro casual se convierta en una conversación  sin la presión del reloj.

Otro ciclo de 7 años ha pasado, los mismos que vivieron en Cosón, y durante este tiempo se ha repetido la simbiosis de integración creativa comunitaria. Durante el mes de noviembre de 2011, “El Proyecto Tribu del Mundo”, compartió su obra más reciente en la exposición/instalación “Diálogo Coco-Bambú”, transformando la fachada y el interior de la nueva sede de la Alianza Francesa de Panamá, aprovechando el fino diseño arquitectónico de la conocida “Casa Blanca”, en un equilibrado balance entre los elementos naturales como materia prima y la composición de colores, formas y relieves. El joven pintor Ubaldino Castillo Batista de Gobernadora formó parte de la muestra con algunas pinturas que reflejan el folclor de su isla. Los reveladores y fantásticos móviles cósmicos de bejuco sostenidos por un techo de bambú sin utilizar un solo clavo, y las piezas que manejan el equilibrio entre la roca y la madera, junto a los tronos hechos de sólidas planchas extraídas de árboles de la región, fueron el fastuoso trabajo de Yves.

Las esculturas y piezas que combinan máscaras de barro con imágenes alegóricas al arte Taino y prehispánico panameño de Veraguas y Coclé, con bordados hechos del tejido del coco y piezas de maderas preciosas que trajo la quebrada que pasa por el Art Lodge o que la marea dejó varada en  la costa de Gobernadora y que son parte de la materia prima de esta pareja de visionarios, fue la mística propuesta de Valérie. Esta obra le da continuación al proyecto iniciado en el 2010, “Diálogo Cacao-Coco”, en conjunto con la también francesa Mathilde Grand, residente en isla Colón, Bocas del Toro. La evolución de su obra mostrada en Diálogo Coco-Bambú  recrea a la mejor galería que existe, la naturaleza. Cada pieza de su trabajo nos lleva de la mano a ella, dejamos de estar en el mundo diario que hemos creado, para dejarnos llevar a lo más auténtico del planeta, quizá el contexto al que más le tememos, lo no humano.

Estar en constante contacto con la tierra para crear arte, sentirla en sus manos y combinarla con una madera que al lijarla ves su esencia y que al pulirla con piedras da efectos en su superficie; emancipar la mirada a la hora de caminar por la floresta para ver cómo la Pachamama  les habla con cada forma, textura, dimensión o color que le da a lo que existe, es lo que lleva a los Leblet a despertar cada mañana siempre alerta, dejando que sus sentidos les indiquen si un bejuco llegará a ser un planeta dentro de una constelación, o un puñado de tierra roja una cara que quizá es parecida a alguien que habitó Veraguas hace miles de años. Ellos con su forma de ser y vivir son parte de la obra.

 

Exposiciones
-1998  San Martin-FWI- Museo de los Arawak.
-2000-2001, 02, 03, 04 República  Dominicana. La Galería, Altos de Chavón-La Romana.
-2003 Casa de la Unesco,  Santo Domingo  "Un mundo, muchos pueblos", curador Freddy Ginebra.
-2004  Museo de la Familia, Santo Domingo.
-2008  La Casona, Casco Viejo-Panamá "La naturaleza es nuestra galería".
-2009  Proyektocasa en colaboración con Rosa de Sotto.
-2010 Alianza Francesa de Panamá, "Diálogo Cacao- Coco".
-2011 Alianza Francesa de Panamá, "Diálogo Coco-Bambú".

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