Opinión

¿Qué más necesitamos?

Martes 23 de octubre de 2012 - Mauro Zúñiga se pregunta hasta cuándo puede aguantar Panamá y denuncia la militarización del país y el concepto utilitario de la ciudadanía que tiene el presidente Ricardo Martinelli. La crisis de Colón es la gota que colma el vaso.

Por Mauro Zúñiga

El gobierno de Ricardo Martinelli Berrocal (RMB) ha sido el más rapaz   de nuestra historia.  Para este sujeto no hay otra meta que acumular dinero, proceda de donde sea. Todos recordamos que su finalidad cuando fue Director General de la CSS era la de llevarse los mil quinientos millones de dólares del fondo de Invalidez, Vejez y Muerte de los asegurados. Los médicos lo descubrimos, le hicimos una huelga y lo sacamos de la institución. Ahora, desde que llegó a la Presidencia, todos sus actos se encaminan en esa dirección. Los ejemplos  sobran. No hay panameño decente que no repudie este asalto a mano armada que le está dando al Tesoro Nacional. Por su parte, los economistas nos han demostrado que el cacareado crecimiento económico del  cual hace gala el Presidente en  los foros internacionales,  está abultado y que el mismo se queda en pocas manos. Es inadmisible, por ejemplo, que casi el 50% de los colonenses vivan en la pobreza, y qué decir de nuestros grupos originarios.

RMB está acostumbrado a la política de rompe y raja. Para él sólo existe él y las pocas personas que puede sobornar. La coima se ha convertido en política de Estado. Cuando quiere algo para él recurre a las más repudiadas tácticas, y utiliza los más violentos métodos. Bocas del Toro, los gnabe buglé y ahora, los compañeros colonenses, han sido y continúan siendo las víctimas directas de sus propósitos. Para él, todo panameño es subalterno. Nos mira como objetos que le podemos suministrar riquezas. No tenemos otro valor.

Para analizar el caso panameño  y no caer en frustraciones, les propongo la siguiente lectura. Panamá no es una isla. Lo que está ocurriendo dentro  de nuestro Estado Nación, se replica en muchos Estados a nivel mundial. De allí que veamos nuestros problemas con dos ojos: uno dirigido hacia nuestra interioridad y el otro, hacia lo que ocurre en el mundo. Todos estamos sometidos a directrices externas. Dentro de esas directrices, el Estado panameño tiene la obligación de privatizar todos los bienes y servicios. RMB les ha resultado un socio muy complaciente. En su agenda de gobierno está la privatización de todo, incluyendo la CSS y el Canal. Pero resulta que se trata de un socio muy goloso que quiere tener participación en todas las agencias privatizadoras. Se especula que la venta de los terrenos de la Zona Libre de Colón no solo obedece a una necesidad fiscal (equilibrar el presupuesto estatal), sino  a satisfacer los intereses particulares de RMB quien tiene acciones en la o las empresas que van a comprarlos. 

Para poder implementar esa política privatizadora, el gobierno necesita echar mano a la represión. No en vano les subió el salario a los militares. Digo militares y no policías, porque, a pesar de estar prohibido constitucionalmente, nuestro país está militarizado. Sus garras se vieron en Bocas del Toro; también contra nuestros grupos originarios y ahora, en Colón. Se han resucitado las Fuerzas de Defensa. La tristemente célebre frase del Presidente de la Asamblea de “a llorar al cementerio”, es una evidencia  de que conocía que los militares en Colón tenías ordenes de matar.

Ante todo esto, ¿qué hacer?  El gobierno de RMB nos mantiene de una crisis en otra y la población se moviliza contra cada una, como  si las mismas  correspondieran a actos aislados y no producto de un único programa. Por otra parte, se nos está enseñando el espejismo de las elecciones de 2014. El nombramiento del magistrado Araúz en el Tribunal Electoral es una clara señal de que, si hay elecciones, la reelección está en primer lugar.  Es por ello que no podemos seguirle el juego al gobierno: por cada acción, una reacción. Eso nos va a llevar al desgaste. Tenemos que formar un bloque que tenga un común denominador: El derrocamiento y enjuiciamiento de RMB y todo su gobierno y la convocatoria a una Asamblea Constituyente Originara, Participativa e Incluyente que nos permita suscribir un nuevo Pacto Social. De no hacer esto, seguiremos de tumbo en tumbo, abriéndole el pecho al gobierno  para continuar con sus masacres.

Exhorto a todo aquellos que aspiran a ocupar puestos públicos  en el próximo proceso electoral, el que tal vez no se de, a bajar sus banderas  y sumarse a las mayorías que queremos vivir en un país democrático y en paz. URGE LA UNIDAD DE TODO@S  LOS PANAMEÑOS