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Juan Manuel Santos y su gira con PRISA para vender Colombia

Jueves 23 de enero de 2014 - La iniciativa del grupo PRISA ‘Invertir en Colombia’ de ha celebrado este miércoles 22 de enero en Madrid. El presidente de ese país, Juan Manuel Santos, ha hecho una gira triunfal para pescar inversores. Su viaje termina en Davos, la reunión de los poderosos del planeta capital.

Por Paco Gómez Nadal

El diario El País, del grupo PRISA, sigue impulsando los encuentros “Invertir en…”. Esta vez le ha tocado a Colombia y ha puesto a todos los medios de su grupo al servicio del evento. El presidente Juan Manuel Santos ha sido entrevistado de forma complaciente por las estrellas del grupo, incluyendo al director de El País, Javier Moreno, y a la presentadora “incisiva” de la Cadena SER, Pepa Bueno.

El resumen del mensaje, en todo caso, queda claro en la crónica resumen del encuentro de inversores que publica hoy jueves El País firmada por Cristina Galindo y Laura Delle Femmine:  “Colombia ha despegado. El país latinoamericano ha alcanzado un crecimiento del PIB superior al 5% en el último trimestre de 2013, ha logrado contener la inflación y el desempleo, ha experimentado un incremento en las exportaciones y ha reducido la pobreza. Pero su mayor logro ha sido convertirse en un país atractivo para los inversores extranjeros…”.

Han leído bien: lo importante es la confianza de los inversores, no la pobreza, ni el desempleo, ni el proceso de paz, ni los derechos humanos… De hecho, estos dos últimos asuntos ni aparecen en la nota ‘periodística’. La clave está en que Colombia “es un pozo de oportunidades para el capital extranjero”. A Juan Manuel Santos, en la jornada de venta de Colombia celebrada ayer en Madrid, le acompañaban primeras líneas del proyecto latinoamericano de PRISA como el ex presidente español Felipe González, el presidente de Telefónica Latinoamérica (Santiago Fernández Valbuena), el escritor colombiano Santiago Gamboa y altos cargos de empresas como Gas Natural, Indra o Ferrovial y, por supuesto, Juan Luis Cebrián.

En ninguna de las notas publicadas por el diario ‘progresista’ español, buque insignia del grupo PRISA, se hace referencia a las cartas o comunicados firmados por organizaciones españolas, internacionales y colombianas respecto a la visita de Santos a Madrid. Amnistía Internacional había recordado: “Ahora que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, visita España es el momento de alertar de que el conflicto armado sigue vivo en el país sudamericano, arrasando las vidas de activistas sociales, defensores y defensoras de derechos humanos, sindicalistas, líderes campesinos, comunidades afrodescendientes e indígenas: población civil en general”.

53 organizaciones y redes de organizaciones del Estado español solidarias con Colombia firmaron una carta dirigida a Santos en la que, aunque reconocen los avances discursivos del Gobierno de Colombia, recuerdan que “el año ha comenzado con la continuidad de la persecución a la oposición. El 29 de diciembre fue asesinado en Sucre el concejal del Polo Democrático Alternativo Gilberto Daza, el 4 de enero fue asesinado Ever Luis Marín, dirigente sindical de la ciudad de Barranquilla y detenido bajo cargos de rebelión agravada Francisco Tlosa responsable de Relaciones Internacionales de Marcha Patriótica y el día 5 fue asesinado en el departamento del Chocó el dirigente agrario Giovany Leiton”.

Sólo hace falta recordar el informe sobre la situación de los derechos humanos en Colombia en 2013 que hizo público hace unas semanas la organización (nada sospechosa de 'revolucionaria') Human Rights Watch en el que recordaba que hay 5 millones de desplazados en el país, que cada año otras 150.000 personas son expulsados de su territorio y que, según la propia Policía Nacional de Colombia, hay unos 3.900 paramilitares con presencia en 167 municipios. También recuerda que, 8 años después de su aprobación, la Ley de Justicia y Paz, sigue sin ser efectiva y las unidades de fiscales que deben dar curso a la ley sólo cuentan con 18 empleados. Respecto a la impunidad, HRW considera que el Marco Jurídico para la Paz, aprobado en 2012, supone "una reforma constitucional que abre la puerta a la impunidad generalizada por atrocidades cometidas por guerrilleros, paramilitares y militares".

 

La construcción de un héroe

Juan Manuel Santos quiere ser reelegido en las elecciones presidenciales de este año (25 de mayo). Para ello debe lograr transmitir que sólo con él continuará y se cerrará con éxito el proceso de paz. La construcción del héroe Santos requiere de dos componentes: borrar de la memoria las manchas históricas de este miembro de la alta burguesía bogotana y magnificar la potencialidad que contiene.

La memoria nos recuerda que fue Ministro de Comercio Exterior con el presidente liberal César Gaviria y que empujó la “apertura” comercial del país, que benefició a los grandes empresarios y dejó en situación de vulnerabilidad a miles de pequeños productores. Después abandonó el liberalismo para convertirse en un furibundo defensor de Álvaro Uribe -ahora su enemigo político número uno- y del movimiento trasversal conocido como “uribismo”. De hecho, fue el Ministro de Defensa de Uribe y como tal sería el último responsable de los “falsos positivos” (la ejecución de jóvenes civiles por parte del Ejército para presentarlos como guerrilleros “dados de baja”). Los “falsos positivos” fueron ‘animados’ por la gestión ‘empresarial’ del Ministerio de Defensa de Juan Manuel Santos al incentivar económicamente las “bajas” guerrilleras. Santos también fue el responsable de la Operación Jaque, en la que se rescató a varios secuestrados violando el marco internacional de Derechos Humanos ya que militares utilizaron siglas de la Cruz Roja para realizar esta operación encubierta. Después. También fue muy polémica la Operación Fénix, en la que el Ejército colombiano acabó con el comandante de las FARC Raúl Reyes al bombardear su campamento en territorio ecuatoriano sin permiso del gobierno de ese país.

Para magnificar las potencialidades ya están algunos periodistas. El director de El País comenzó el texto de la entrevista publicada por su periódico el 18 de enero de este modo tan ‘imparcial’: “En muy raras ocasiones dispone un mandatario de la oportunidad de cambiar la historia de su país. Entiéndase bien, cambiar la historia de su país de modo que su obra se inscriba en los anales del arte de gobernar; mejore de forma sustancial el bienestar de sus conciudadanos; coloque a su patria en una senda radicalmente distinta y mejor de la que había recorrido hasta ese momento y, en general, sea reconocida como tal de forma unánime por sus pares y por la comunidad internacional. Juan Manuel Santos dispone en estos momentos de esa oportunidad”.

Moreno destaca el carácter británico de Santos y pasa de puntillas sobre asuntos tan importantes como las víctimas del conflicto o la lentitud en la implementación del marco legal de reparación. Ni una palabra sobre la persecución a la oposición de izquierdas (solo una respuesta de una línea sobre el caso Petro), sobre la criminalización de la protesta social ni sobre las condenas al Estado colombiano por la violación de derechos humanos.

La organización asturiana Soldepaz Pachakuti  recuerda que “Los negocios [en Colombia y con Colombia] van bien. El número de defensores ambientales asesinados, por las afectaciones de las empresas extractivistas, aumentan. El número de sindicalistas asesinados fue de 26 en 2013. Las violaciones a defensores de DDHH se acrecientan. Las detenciones de campesinos a primeros de año quiebran estadísticas. Las mujeres violentadas en número de medio millón, siguen sin ver investigaciones para quebrar la impunidad, y Colombia recibe su decimosegunda condena de la CIDH por violaciones masivas a derechos huamnos, al tiempo que el alcalde Bogotá es destituido por llevar adelante un programa de recogida de basuras que incluye a recicladores y cuestiona el control empresarial de la familia de Uribe.
“Los negocios van bien, en Madrid. Y en Asturias: carbón colombiano sigue llegando al Musel para sustituir carbón autóctono. El de Colombia no deja más que persecución sindical, destrozos ambientales y violaciones a derechos indígenas en el territorio wayúu, pues las ganancias son de Glencore y Golmand Sachs. Las personas son violentadas en sus derechos más elementales”.

Los negocios van tan bien en Colombia que según El País lo importante  es ser “un país atractivo para los inversores extranjeros”. Y las multinacionales españolas, que ya invierten unos 1.000 millones de euros al año en Colombia, lo saben. En un marco legal de derechos laborales precarios, sin acceso directo a seguridad social y con las pensiones y los ahorros de los trabajadores privatizados y en manos de bancos españoles… invertir es rentable.

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