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Vivir sin dignidad es estar bien muertos

Miércoles 02 de noviembre de 2011 - Es Día de Muertos en México y en un país de muerte donde, en los primeros 9 meses de 2011 han perdido la vida de forma violenta 10.000 personas. Por eso, los zapatistas llevaron al DF sus ofrendas. "Vivir sin dignidad es estar bien muertos", le recordaron a ciudadanos y gobernantes.

Por Patricia Verón

 

La muerte se celebra de una forma diferente ["extraña" decía el texto original modificado por recomnedación de los lectores de Otramérica] en México. Desde el Día de todos los Santos, se levantan ofrendas esperando a que las almas de la gente que ya no habita este mundo, regresen a visitar y compartir con su familia y amigos.
Pero en el contexto actual, no se descarta que las almas regresadas visiten los jardines de Los Pinos, la residencia oficial del presidente Felipe Calderón, del que el subcomandante Marcos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) escribió en agosto: "Será recordado como un criminal de guerra, no importa que hoy, rodeado de abrazo y escapulario, se las dé de gran estadista o ‘salvador de la patria’. Y su historia será recordada con rencor".
Ayer, frente al Palacio de Bellas Artes, en el centro del Distrito Federal, La Otra Campaña del EZLN y Mujeres Tejiendo Resistencias plantaron sus ofrendas.
El nombre de Bety Cariño, la activista asesinada en 2010 por paramilitares de las mineras, o los nombres de otros luchadores sociales muertos en esta guerra sin límite que se libra en México aparecieron en estos altares de nostalgia y dignidad.
El informe "Carga Global de la Violencia Armada”, de la organización Small Arms Survey, señalaba en estos días que México es un claro ejemplo de que “el nivel de violencia armada en algunos países exentos de conflictos se asemejan a los de las zonas en conflicto”. El informe también aseguraba que el 80% de las armas con las que matan los narcos provienen de Estados Unidos. Mientras, el diario reforma recordaba que de enero a septiembre de 2011 se han producido 10.022 muertes violentas en México y la mitad de ellas se han concentrado en cuatro Estados: Chihuahua, Nuevo Leon, Guerrero y Sinaloa.
Los altares y las ofrendas hacen que hoy en México muertos y vivos vuelvan a verse las almas. De momento, estas ofrendas del EZLN quieren visibilizar a todos los muertos y desaparecidos como producto de las politicas de estado que criminalizan a las comunidades zapatistas.

 

 

Alguien, en algún lado, señaló que los crímenes contra inocentes encierran una triple injusticia: la de la muerte, la de la culpa y la del olvido.

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