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El esquema del despojo en Panamá

Martes 06 de noviembre de 2012 - No hay nada como mirar con perspectiva para ver más de lo que nos muestran. El día en día en Panamá está lleno de incendios, pero hay algunos hechos que, conectados, dibujan el esquema del despojo territorial y de derechos. Compartimos un primer intento de mirar para explicar.

Por Equipo Otramérica

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El 1 de julio de 2009 llegó al poder en Panamá Ricardo Martinelli y su “gobierno de empresarios”.  En estos tres años y cuatro meses han pasado demasiadas cosas y eso puede generar confusión. Pero hay algunos patrones que se repiten.

Los últimos ‘sucesos’ ocurridos en Colón y en Ciudad de Panamá entre el 17 y el 26 de octubre no son aislados. Responden a un esquema diseñado para el despojo de territorios y de derechos.

En el mapa que hoy compartimos faltan muchos hechos: la amenaza a la Comarca Ngäbe-Buglé; el largo conflicto con los indígenas Naso; la proliferación de represas en territorio chiricano (y el desafío que suponen al equilibrio ambiental, a la soberanía territorial y al sector agropecuario de esta provincia); el despojo de tierras costeras a campesinos y pescadores de Coclé o Veraguas; la militarización progresiva del Darién; los choques entre el Servicio Nacional de Fronteras y las autoridades Guna; la gentrificación en ciudad de Panamá, cuyo último capítulo se está escribiendo en barrios como Curundú o El Chorrillo; el ataque inmobiliario y financiero al patrimonio de la Humanidad del Casco Viejo,…

El país ha cambiado, como prometió Martinelli en su campaña. Y aunque algunos puedan pensar que ese proceso de cambio se ha hecho a lo loco, como también prometió, hay un patrón que se repite y que podría resumirse así:

  1. Aprobación de leyes inconsultas que afectan a derechos fundamentales o que consolidan el despojo de territorio.
  2. Reacción popular
  3. Represión con dureza utilizando los nuevos cuerpos militarizados
  4. Cuando la opinión pública nacional e internacional reacciona ante el número de muertos o de heridos, el Gobierno da marcha atrás y deroga la ley prometiendo negociaciones.
  5. Impunidad absoluta al no haber procesos de investigación de responsabilidades, justicia y reparación.
  6. El Gobierno busca otros mecanismos legales para continuar con el despojo o deja que se enfríe el asunto para sacarlo con otro formato meses después.

Así ha ocurrido en Colón, así pasó con los pueblos originarios Ngäbe y Buglé en los años 2011 y 2012, y así fue con los obreros de las bananeras de Changuinola en la dramática represión  de 2010. Las tierras de la Zona Libre de Colón, el rico territorio comarcal o los derechos sindicales fueron algunos de los objeticos del Gobierno que fueron protegidos -al menos de momento- por la movilización social. Este hecho demuestra que la sociedad pnameña es sujeto activo en la defensa de sus derechos territoriales y colectivos y que se ha constituido en el único freno a la ambición gubernamental.

Para que esto ocurra, el Ejecutivo ha tenido que consolidar su poder en la Asamblea Nacional y en los poderes locales (con el trasteo de 28 diputados y 19 alcaldes), el control sobre la Corte Suprema de Justicia y armar una arquitectura mediática favorable (con la compra de medios de comunicación y la creación de grupos de choque mediáticos como los denominados ‘gladiadores’).

 

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