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Que se acaben todos los pactos de silencio: ¡y que se escuche fuerte La Radioneta!

Lunes 22 de agosto de 2016 - La Radioneta cumple 15 años. Esta emisora libre y autogestionada lucha por volver al aire y abandonar el limitado y vasto territorio de internet. Una de sus integrantes nos ayuda a sentir (nos) parte de su camino. .

Por Silvia Gutiérrez González

Era noviembre de 2011, lo recuerdo con claridad, pues las movilizaciones en Chile por el derecho a la educación ya llevaban varios meses. Es en ese contexto que las radios libres, universitarias, comunitarias y populares se organizan para levantar una Segunda Cadena Radial por la Educación, 1.800 minutos de transmisión. La Radioneta se uniría a otras radios de Valparaíso, de la región Metropolitana, de O´Higgins, de Bío Bío, y de Aysén.

Llegué nerviosa, ansiosa. Estaba contenta por poder hablar en la radio y contar lo que estaba pasando con las protestas, las tomas, y el movimiento estudiantil en Valparaíso; también por haber sido invitada por mis amigas, Vivian y Kristell, tras un tiempo en que nuestra amistad se había tomado una pausa. Ellas ya eran parte de este colectivo de libre comunicación, y habían comenzado a realizar el programa “La Revuelta”.

Tras esa jornada, comencé a participar como “panelista inestable” en el programa de mis amigas, además de asistir a algunas reuniones y actividades de autogestión como ferias libres. Recuerdo esos días, porque en mí muchas cosas comenzaron a cambiar. Vivía sin ser consciente de la violencia que vivía todos los días, con una autoestima pequeña, que sólo conllevaba pena confundida con amor. Estaba atrapada en los miedos, en el amor romántico y su violencia, pero segura de querer salir de ese lugar, y de honrar, quizás por primera vez de manera consciente, mi intuición.

Fue así como llegué a La Radioneta, abandonando fantasmas. Superando desamores y  militancias de izquierda, dolorosas y llenas de violencia machista. Este era un nuevo camino, desconocido, pero que tomé como una invitación a romper mis propios pactos de silencio, y quizá contribuir a otras/os a hacerlo también, con o sin micrófono, a través de la grabadora, o del oído sin intermediarios. En la palabra dicha y en la que no, en la complicidad de nuevos compañerismos, y de sentirnos parte de un colectivo, que es organización pero sobretodo identidad. 

Cada vez va tomando nuevos sentidos. Cada vez es más el tiempo dedicado, y complejo mantener viva una radio libre. A veces, es como si  tuviésemos todo en contra, pero hay algo dentro que pulsa y que nos vuelve a animar, y volvemos a hacer listas maravillosas de música, y tener grandes entrevistadas/os, y nuevas ideas para que la radio suene mejor, o junte algo de dinero para sobrevivir un nuevo mes.

La Radioneta, nace en agosto de 2001. Cumplimos 15 años hace pocos días, una edad que me recuerda mis grandes contradicciones; pero especialmente las primeras rebeldías. Y eso debe ser seguramente La Radioneta hoy, una radio que se reconoce en sus ciclos, que comienza a comprender sus estaciones, el paso del tiempo, sus dinámicas, sus inviernos. Hoy La Radioneta espera la llegada de la primavera.   

Hoy abrazo con fuerza y con amor a mis compañeras, por no permitir que este fuego se apague; y a mis compañeros, para que se vuelvan a sentir parte de las llamas que un medio libre puede propagar. Que siga esta fiesta de bits y frecuencias; que se le sumen antenas y transmisores, miren que todo es movimiento, porque así funcionan las ondas libres, las relaciones humanas, las frecuencias moduladas. Que se acabe la mala suerte, que volvamos al dial, y que no se calle La Radioneta, que ya hemos tenido suficiente silencio.

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