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'Si no causamos miedo a los que nos causan miedo, no hacemos nada'

Viernes 11 de julio de 2014 - Boaventura de Sousa Santos inauguró ayer las sesiones del coloquio internacional del Proyecto Alice haciendo un llamado a la acción transformadora. Si las epistemologías del sur no existen para apoyar a la lucha, serán un acerbo estéril, insiste el profesor. Él es optimista.

Por Equipo Otramérica

Una radiografía dura. “Las guerras van a ser el paradigma de las próximas décadas”. Unas décadas marcadas por lo que Boaventura de Sousa Santos califica como la política “dronificada”: automatizada, higiénica, sin héroes, sin adversarios… solo plagada de enemigos a los que abatir al servicio de un modelo basado en el capitalismo, en el colonialismo y en el patriarcado.

Ante esta realidad, “tenemos que encontrar una forma de habitar el mundo más próxima a los otros, más próxima a la naturaleza”.

De Sousa Santos abrió el Coloquio Internacional del Proyecto Alice en Coimbra (Portugal), donde se reúne casi un millar de académicos de Latinoamérica, Europa y algunos de África y Asia, para repensar la forma de construcción de conocimiento desde el sur global y cómo éste influye, ayuda y empuja al cambio civilizatorio que se está fraguando desde las luchas concretas de las comunidades y pueblos.

El encuentro no deja de pecar de colonial (modelo de exposición con el tradicional encorsetamiento del modelo occidental, exceso de academicismo, concentración de saberes que no permean, vocabulario técnico eurooccidental que se aleja de las bases…), pero supone un sincero esfuerzo por romper aquello que contiene. Una autoinmolación constructiva para que en el universo académico también se dé un proceso de descolonización epistemológica que permita conectar el conocimiento universitario con aquellos “saberes que no pasan por la universidad”.

La conferencia del director del Proyecto Alice partió una realidad: “No encontraremos alternativas al modelo dominante del norte si no construimos conocimientos alternativos”. Explicaba De Sousa Santos que “el  sur [del que hablamos] es geopolítico y epistemológico. Es un sur hecho de muchos sures que resisten al capitalismo, al colonialismo y al patriarcado” y, si esos mundos está en resistencia, “practicar las epistemologías del sur no es ‘pensarlas’ sino que hay que participar en esas luchas”.

Aunque reconoce que si hay epistemologías del sur es porque existen las del norte, eso no significa que las epistemologías del sur deban ser su espejo o aspirar a sustituirlas. “Esa dicotomía es una jaula y lo que queremos es superar esa trampa. Las epistemologías del sur valoran las diferencias que quedan tras eliminar las jerarquías [del conocimiento]”.

De ser así, Boaventura de Sousa Santos se plantea cuál es el papel de esta propuesta [epistemologías del sur] que empuja desde el Centro de Estudios Sociales (CES) de Coimbra y en la que trabajan decenas de investigadores asociados al Proyecto Alice. Y ese papel pasa por varios ejes: (1) reconocer y visibilizar el conocimiento de los vencidos; (2) el uso contrahegemónico de las ciencias para lograr que los conocimientos sean útiles a las luchas; (3) interrumpir el falso discurso que relaciona objetividad [búsqueda de la verdad] con neutralidad en la construcción del conocimiento científico –“queremos saber de qué lado estamos”-; (4) pasar de estudiar ‘sobre’ a estudiar ‘con’ y eso supone diseñar nuevas metodologías –por ejemplo, redescubrir la oralidad, esa que desmonumentaliza el conocimiento escrito”; (5) renunciar a la autoría individual porque el conocimiento de que surge de las luchas es colectivo; (6) cerrar los ojos para ver otras cosas al construir conocimiento, como la dimensión espiritual y transcendente, o el sabor, olor y sentido de lo que estudiamos…

Armadas de estas seis pautas, las epistemologías del sur deberían (1) “mostrar los mecanismos del poder. Mostrar la magnitud de estos y su fragilidad, ya que buena parte de su fortaleza es la creación de imágenes que desarman las resistencias”, y (2) pasar del conocimiento al ser: “yo soy lo que tu eres”. Es decir, si el individuo y la comunidad son lo mismo, conocimiento y ser, también.

Todo ese conocimiento colectivo surgido desde el sur, no es solamente para el sur, sino para el planeta entero. Y, si esas epistemologías del sur quieren incidir de verdad, deberán colarse en el sistema académico convencional para subvertirlo. Explicaba Boaventura de Sousa Santos que el "poder dronificado" es posible por el sistema eductaivo que forma personas que consienten el despotismo. Por eso es tan importante entrar al sistema educativo, a las universidades, para intentar que dejen de formar "conformistas incompetentes" y sean caldo de cultivo para "rebeldes con competencias" capaces de (re) aprender la democracia fuera de las decadentes instituciones democráticas actuales, de impulsar otras economías basadas en diversos modelos de propiedad colectiva, de refundar los estados, y de protenciar los derechos humanos y otras gramáticas de defensa de la dignidad humana .

La tarea final, ante este sistema de poder “dronificado” y de miedo, de “neutralizar el miedo y construir la esperanza”. Para ello hay que (1) recuperar experiencias tan marginadas que las epistemologías del norte no ve; (2) superar el presente como protesta y trabajar en el cambio civilizatorio, y (3) fortalecer las acciones colectivas de tal manera que “se cause miedo a los que nos causan miedo”. “Mientras que los que  nos dominan no tengan miedo, no pasará nada”.

 

"Debemos mostrar los mecanismos del poder. Mostrar la magnitud de estos y su fragilidad, ya que buena parte de su fortaleza es la creación de imágenes que desarman las resistencias”

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