Donar

Otramérica es posible gracias a tu aporte solidario

El tema Ampliación

Canal de Panamá: lo que mal empieza mal acaba

viernes 03 de enero de 2014 En 2006 Panamá se vio bombardeada por una campaña catastrofista que auguraba que votar No en el referéndum sobre la ampliación del Canal era condenar al país al subdesarrollo. Muchas voces expertas advirtieron del posible desastre que hoy, con la amenaza de la multinacional española Sacyr de parar las obras, parece concretarse.

La Ampliación se puso en marcha “sin estudios finales, sin establecer costos reales, aduciendo flujos de comercio que no son tales, acuerdos con navieras que no existen y proyecciones de empleo delirantes"

Por Equipo Otramérica

El entonces presidente de Panamá, Martín Torrijos, se jugó el todo por el todo para que el referéndum sobre la Ampliación del Canal saliera adelante. Y lo consiguió. El 22 de octubre de 2006 el Sí a la Ampliación logró el 76,88% de los votos. La campaña de basó en lemas fáciles sobre el desarrollo la posibilidad de que Panamá se convirtiera en un país del “Primer Mundo”. En la calle, campesinos, indígenas, maestros y otros gremios, protestaban contra la Ampliación. Sectores de la oposición a esta Ampliación pusieron sobre la mesa argumentos técnicos, económicos y políticos (como ocurrió con el Informe al País, firmado por Jorge E. Illueca, Fernando Manfredo, Julio Manduley, George Richa y Enrique Illueca). Pero, sobre todos estos argumentos se tejió una red de sombra y silencio mediático.

En los últimos días, el Canal de Panamá vuelve a ser noticia internacional ya que el consorcio Unidos por el Canal, liderado por la española Sacyr, concesionario de la obra de construcción del tercer juego de esclusas, ha anunciado que no puede continuar la obra si no se admite un sobrecosto multimillonario.

Parece razonable, en este momento, hacer un poco de memoria para entender que lo que ahora está ocurriendo era perfectamente previsible. La Ampliación del Canal se puso en marcha “sin estudios finales, sin establecer los costos reales, aduciendo flujos de comercio que no son tales, acuerdos con navieras que no existen, límites de capacidad que no son ciertos y proyecciones de empleo delirantes”, como ha denunciado hasta el cansancio el Centro de Estudios Estratégicos de Panamá (CEE). Además, Unidos por el Canal se quedó con la joya de la obra, la construcción de unas esclusas para las que sólo había un diseño conceptual, presentando una oferta económica en baja temeraria que fue denunciada en su momento por los otros grupos competidores.

El CEE, en su documento Un Gran Negociado en Curso  recuerda que “…el 8 de Julio de 2009 en un acto con gran fanfarria transmitido por cadena nacional de televisión, se realizó la apertura de sobres para ‘el contrato grande’: El diseño y la construcción de las Esclusas y las Tinas. Participaron 3 Grupos de los 4 Grupos Empresariales que estaban Precalificados:

“El Consorcio C.A.N.A.L.: Integrado por ACS Servicios, Comunicaciones y Energía, S.L. de España como líder del grupo; Acciona Infraestructuras, S.A., también de España; Fomento de Construcciones y Contratas, S.A., de España; la Hochtief Construction AG, de Alemania y Constructoras ICA S.A. de C.V., México. Además, contaban con cinco empresas de España, Holanda, Alemania y el Reino Unido en calidad de subcontratistas.

“El Consorcio Bechtel conformado por Bechtel International, Inc. de Estados Unidos, como líder; Taisei Corporation de Japón; Mitsubishi Corporation de Japón; y una empresa China como subcontratista;

“y, El Consorcio Grupo Unidos por el Canal, integrado por Sacyr Vallehermoso S.A. , de España, como líder; líder, Impregilo S.p.A., de Italia; la Jan de Nul n.v. de Bélgica y la Constructora Urbana, S.A. (CUSA), de la Familia Alemán Zubieta de Panamá; a ellos se suman cuatro empresas subcontratistas de los Estados Unidos y de Holanda.

“En breve: la ACP había estimado un costo de US$ 3.481 M.; el Consorcio CANAL cotizó US$ 5.981 M.; el Consorcio Bechtel cotizó US$ 4.185 M.[1]; y el Consorcio ganador – al que, casualmente, pertenece la empresa familiar del [entonces] Administrador del Canal (CUSA) - cotizó US$ 3.118 M; es decir, no sólo US$ 2.863 M y US$ 1.067 M, respectivamente, por debajo de los otros 2 postulantes sino que - por si eso fuera poco- cotizó US$ 363 M por debajo del costo estimado por la propia ACP.

“No se preocupen…la cifra de nuestros técnicos es de US$ 3.481 M. Coticen incluso 10% por debajo para estar seguros…así quedamos todos muy bien y en el camino tenemos más de 5 años - 1883 días para ser exactos – para ir incorporando todas las adendas que sean necesarias”.

 

El hundimiento de la ‘armada invencible’

La realidad, cuatro años después, es que Unidos por el Canal ya avisó hace unos meses que, en el mejor de los escenarios, no podría terminar la obra para la fecha prevista (octubre de 2014) y estiraba el plazo al final del primer semestre de 2015. Los expertos más optimistas ya avisaban que sería difícil que esto ocurriera antes de 2016.

Pero ahora, Sacyr, al anunciar que no puede continuar la obra, estima los sobrecostos en unos 1.600 millones de dólares, mil más de los que ya ha reclamado a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).

La ACP asegura que la carta en la que el grupo anuncia su renuncia a la obra es un farol para negociar, pero la realidad parece ser más dura. El contrato que ganó Unidos por el Canal fue trabajado a nivel de Estado. El Gobierno de España, presidido en aquellos años por José Luis Rodríguez Zapatero, desembarcó en Panamá para convencer a Torrijos de la conveniencia de que Sacyr, una empresa arruinada, liderara la construcción de las esclusas. Para conseguirlo, Zapatero viajó a Panamá en julio de 2007 acompañado por los presidentes de empresas como Sacyr, FCC, Acciona, ACS, Ferrovial, Adesa, Isolux o OHL y prometió a Torrijos que sacaría al país centroamericano de la lista de paraísos fiscales. Dicho y hecho. La llamada Marca España necesitaba buenas noticias al inicio de la crisis económicas y sus multinacionales constructoras, justo cuando se desinflaba el boom inmobiliario en la Península Ibérica precisaban de jugosos contratos en el exterior. La ‘rentabilidad panameña’ para las empresas españolas es tan brutal que el embajador de España en ese país aseguraba el pasado mes de mayo que hay unas 300 empresas instaladas en suelo panameño que gestionan 5.500 contratos (entre ellos, el de la Ampliación del Canal, la construcción del Metro o buena parte de las obras viales).

Durante unos años, la ‘armada invencible’ española desembarcó en Panamá, pero el estruendoso y previsible hundimiento de Sacyr-Vallehermoso, su buque insignia, puede ser algo más que un fracaso empresarial.

 

Lo que se pudo hacer

El Canal de Panamá es una república dentro de la República de Panamá. Sus decisiones son incuestionables, se maneja con una legislación paralela a la del resto del país y un está expuesto a fuertes tensiones.

La Ampliación se prometía como un maná de empleo durante su construcción y como la garantía de un futuro venturoso con cientos de millones de dólares anuales en beneficios que recalarían en la población.

Lo cierto, sin embargo, es que la mayoría de panameños no han sentido los 8.509 millones de aportes directos del Canal al tesoro del Estado en los 14 años que la autopista acuática ha sido gestionada por Panamá (Estados Unidos sólo aportó 1.833 millones en los 85 años que lo gestionó como enclave colonial).

Por eso, durante el referéndum de 2006, expertos se dieron a calcular qué se podría hacer con los algo más de 5.000 millones de dólares en los que se (sub) estimó el costo de la Ampliación. El argumento era sencillo: se avecinaba una crisis, el comercio mundial en lugar de crecer se encogería, el eje Atlántico-Pacífico iba a perder peso frente al flujo intra asiático, y la competencia se endurecería con los proyectos de canales acuáticos, secos  o semisecos que impulsan México, Guatemala, Nicaragua o el proyecto ártico de China.

En Crónica de un fracaso anunciado, el CEE recordaba las proyecciones que se hicieron durante el referéndum. Con el presupuesto que se preveía dedicar a la Ampliación de una obra que beneficia, básicamente, a las élites y a consorcios multinacionales, Panamá podría haber:

 

  • Construido 1.000 escuelas primarias en 10 años, aumentando en 33% la capacidad de atención escolar actual.
  • Construido 200 colegios de educación media, aumentando nuestra capacidad actual en 50% en ese período.
  • Financiado los 6.000 maestros y los 7.000 profesores que se requerirían para atender esas nuevas infraestructuras educativas.
  • Dotar a todas y cada una de las aulas de clase de todo el país de computadoras y servicio de Internet, incluyendo la reposición de los equipos de computación cada 5 años y considerando el aumento de aulas programado en todos los años considerados.
  • Construido 80 acueductos rurales por año -800 en 10 años-, permitiendo que todos los Corregimientos del país dispongan de agua potable.
  • Dotar de un sistema de riego rural a 100 comunidades por año (1.000 al cabo de 10 años), para mejorar los sistemas de producción, sobre todo de los pequeños y también de los medianos productores.
  • Otorgar 50.000 micro-créditos de 5.000 dólares cada uno a microempresarios debidamente calificados, (sin politiquerías) y con capacidad de repago, durante 10 años.
  • Fortalece la seguridad ciudadana con la contratación de 3.000 nuevos policías y agentes civiles para custodiar las cárceles, pagándoles mejores salarios que los actuales, a razón de 300 por año.8
  • En 10 años se podrían haber contratado 500 nuevos jueces y funcionarios judiciales , debidamente formados en lo académico y lo ético para reducir efectivamente la mora judicial, enseriar nuestro sistema de Justicia y cautelar el cumplimiento estricto de los Derechos Humanos de todos los ciudadanos.9
  • Construidos 100 nuevos Centros de Salud , 10 centros por año, permitiendo que cada Distrito cuente con, al menos, uno.
  • Contratar 500 nuevos médicos y 1000 nuevas enfermeras, técnicos y personal de salud.
  • En 10 años podríamos reparar todas las escuelas y todos los colegios del país y brindar el mantenimiento para los nuevos centros educativos que se construirían.

 

"Sólo con la contratación de Maestros, Profesores, Médicos, Enfermeras, Jueces y Funcionarios, Policías y Agentes Civiles totalizarían en una Década que podría ser Histórica, dedicada a un Desarrollo Nacional Propio, 18.000 empleos permanentes reales. 
La actividad económica privada que más empleos genera es el 'sector' de las microempresas. La relación en nuestro país es de 2.5 empleos por cada microcrédito otorgado. Manteniendo la misma relación, podemos contar al final de la década con 125.000 empleos permanentes reales. 
La construcción y reparación de Escuelas, Planteles de Educación Media, Centros de Salud, Acueductos Rurales y 
Sistemas de Riego permitiría la creación de un mínimo de 32.000 empleos directos semi-permanentes : ingenieros, arquitectos, técnicos de construcción, maestros de obras, albañiles, carpinteros, reforzadores, cimbreros, plomeros, pintores... técnicos en computación, electricistas, instaladores,...

"Estamos hablando de 175.000 empleos reales, permanentes y semi-permanentes, sin contar ni medir - nosotros no jugamos de pitonisos - el efecto multiplicador que pueden tener”.

Estos datos se proyectaron con toda la rigurosidad hace 7 años. De haber sido aplicada esta lógica hoy Panamá sería otro país, más justo, más igual, y el Canal… seguiría funcionando sin sobresaltos.

 



[1] Los 2 consorcios perdedores han enviado cartas a la ACP advirtiendo de las serias deficiencias técnicas (según el Grupo Bechtel) y de las insuficiencias de la propuesta ganadora sobre aspectos sísmicos en el diseño conceptual (según el Grupo GUPC). No obstante, el consorcio ganador y su firma aseguradora, Zurich American Insurance Company, entregaron las fianzas requeridas el 11 de Agosto y – a partir del 25 de Agosto 2009 – dispondrán de 1,883 días para concluir los trabajos.

Ir arriba

¿Qué puedes hacer en Otramérica?

×