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El tema México

Aún llueve: la historia de Itanuni

jueves 01 de septiembre de 2016 Itanuni es el nombre de este cortometraje de origen ñuu savi, o como las distintas conquistas lo han impuesto, mixteco. La palabra que da nombre a este extraordinario trabajo de Santiago Savi y guión de Kalu Tatyisavi tiene como definición cercana «flor de maíz». Esta es la reseña de una película que remedia algunos de los inmensos huecos de la historia mexicana.

Por Heriberto Paredes Coronel

México, además de ser una fosa clandestina que no termina de repetirse, es una historia llena de huecos, de deudas y pendientes, particularmente con los pueblos indígenas y afros que habitan hasta el día de hoy buena parte del territorio enmarcado en los arbitrarios límites del Estado-nación. Si nos colocamos bajo la óptica de la diversidad cultural –por supuesto no unívoca ni jerárquica– podremos acercarnos y aprehender de la riqueza, en cosmovisión y caminos de vida existentes actualmente. De eso platico ahora, justo cuando un trabajo cinematográfico remite a muchas posibilidades interpretativas. 

Itanuni es el nombre de este cortometraje de origen ñuu savi, o como las distintas conquistas lo han impuesto, mixteco. La palabra que da nombre a este extraordinario trabajo tiene como definición cercana «flor de maíz», que no es poco si consideramos que es el maíz uno de los ejes rectores de este pueblo y de otros tantos que comparten  los distintos niveles del mundo en que habitamos. Las historias que se cuentan en lo evidente y en lo no superficial tienen lugar en el territorio ñuu savi, el lugar de las nubes, el lugar en donde, es posible comprender el valor de este pueblo indígena.

Naturaleza exuberante retratada con una labor fotográfica excepcional se combina con un guión que por sus detalles y sutileza tardó sus varios años para desarrollarse a plenitud. «Desarrollo-atraso, occidente-oriente, colonialismo-autodeterminación, historia-memoria, desplazamiento-retorno, son algunos de los paradigmas del problema histórico humano que hay que comprender  para poder ver de manera nítida el valor de las culturas originarias», expresa con serenidad Kalu Tatyisavi, autor del guión. En efecto, sin estas herramientas y el corazón sentipensante abierto, el trabajo cinematográfico puede parecer simplemente bueno, en tanto que lo realmente trascendente si se piensa en la forma, es la capacidad de síntesis y eficacia para comunicar la complejidad del contexto actual de los pueblos indígenas. 

Hablado en tu’un savi –variante de Yucuhiti, Oaxaca-, los representantes de las fuerzas de la naturaleza, en lugar de ídolos y demás creencias de este tipo, juegan un papel central, fundamental, para comprender los hilos que mueven el quehacer humano; siempre combinadas estas fuerzas con el adentro del ser, lo que en tu’un savi se conoce como ini, la reflexión que se propone en este cortometraje está repartida en el plano evidente y en los que detrás se suceden. Se trata de un reflejo nítido de lo que acontece en las culturas milenarias.

Comenzando con estas líneas hice referencia a los huecos de la historia mexicana, no porque considere que deban ser rellenados o solventados por una discursividad ilegítima, llena de intereses ajenos a los pueblos, como es la historia escrita por el Estado mexicano, todo lo contrario, y este caso es un ejemplo de la utilización de herramientas más frescas y con resultados de más largo aliento. La participación de una colectividad es el punto de partida para que todo el trabajo de producción, rodaje y posproducción tenga, además de los roles definidos, la apertura para que las y los protagonistas mejoren el enfoque del guión, para que adecuen los detalles y sobre todo, a partir de un diálogo certero, para que Itanuni cobre vida realmente. 

A pesar de la enorme lista de agravios que han padecido los pueblos originarios, al menos dos puntos se desprenden de esta realidad: que han sido los distintos pueblos y naciones indígenas quienes han desarrollado los procesos sociales, políticos y económicos de este gran territorio y que son ellos mismos quienes han ido encontrando las formas y los medios para revertir la pesada lápida del desprecio y el despojo, de la explotación y la muerte. Por ello da gusto que un trabajo audiovisual de esta naturaleza se vaya abriendo camino y tenga las posibilidades de llegar a muchas latitudes. Esta es la razón por la que en la tierra de las nubes, aún llueve.

Bajo el cobijo del Centro Cultural Ve’i ÑuuSavi, el cortometraje tiene en la dirección a Santiago Savi, a Ariel Raguth en la dirección de fotografía, Donovan Amaro como editor, Iván Larios como director de casting. En los papeles está Carmen Reyna García como Itanuni, Mauro Andrés García como Pedro y Kary Karmona como Guadalupe. Y aquí el video promocional del este extraordinario trabajo, que sin duda agradecerá en muchos sentidos su difusión y distribución a la mayor cantidad de lugares posibles. 

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