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El tema Análisis crítico

Del ‘boaventurismo’ al tejido plural del conocimiento del Sur

jueves 17 de julio de 2014 Boaventura de Sousa Santos y el Centro de Estudios Sociales que dirige en Coímbra son una referencia en la construcción de un conocimiento no eurocéntrico. Sin embargo, el reciente Coloquio Internacional que han celebrado en la ciudad portuguesa pone en evidencia que falta mucho camino para superar la distancia fantasmal entre teoría y práctica.

El complejo reto de tejer una nueva red de conocimiento desde las Epistemologías del Sur.

El complejo reto de tejer una nueva red de conocimiento desde las Epistemologías del Sur.

Por Paco Gómez Nadal / Equipo Otramérica

Coímbra es una ciudad portuguesa, europea, que contienen sur y norte. Coímbra, conceptualmente, es norte y sur a la vez. Como todos los espacios de este planeta, como todas las personas, en ella luchan dos formas de entender la vida, o como diría Boaventura de Sousa Santos, en ella las Epistemologías del Sur buscan superar los paradigmas del Norte Global para construir nuevas propuestas vitales que, por ejemplo, se alejen de las imposiciones de la Troika [la perversa alianza de las perversas UE, BCE y FMI].

En el barrio de A Alta, vieja alcazaba y recinto de poder desde hace siglos, está la vetusta Universidad de Coímbra, que cumple 724 años de existencia, y en ella la Biblioteca Joanina, creada por orden de Joao V en 1718. Es decir, estamos en el corazón de la factoría epistemológica lo que fue una de las principales potencias imperiales Europeas. 60.000 volúmenes compiten por espacio en las lujosas estanterías de la historia del pensamiento del Norte Global. A unos cientos de metros de la Joanina está la sede del Centro de Estudios Sociales (CES) que dirige Boaventura de Sousa Santos y que inserta de lleno en este territorio tan del Norte una bomba epistemológica del sur que genera contradicciones fuera y dentro de sus dependencias. Un tejer complejo que encuentra trampas internas y se enfrenta a amenazas externas.

Quizá esto explique muchas de las incoherencias del Coloquio Internacional del proyecto Alice, la joya de la corona de los investigadores del CIS. Alice, [Consutar ‘De la mano de Alicia: lo social y lo político en la posmodernidad’, de De Sousa Santos], es un megaproyecto académico que propone “repensar y renovar el conocimiento científico social a la luz de las Epistemologías del Sur, propuestas por Boaventura de Sousa Santos, con el objetivo de desarrollar nuevos paradigmas teóricos y políticos de transformación social”. En su propia definición hay varios hechos anclados en la concepción del Norte Global que luego supuran en su coloquio. Decía De Sousa Santos en su conferencia de apertura que “el conocimiento universitario sólo será útil si se inserta en la unidad de saberes, que incluye a los saberes que no pasan por la universidad”. Y añadía que hay que apostar a “otras formas de racionalidad y de expresividad”. Para el intelectual portugués, las Epistemologías del Sur tienen seis retos si quiere interrumpir las dicotomías clásicas a las que nos enfrenta la Modernidad europea:

1-    Reconocer el conocimiento de los vencidos desde la academia y desde las luchas en los territorios.

2-    Pasar de recoger los conocimientos surgidos de las luchas a construir conocimientos útiles para esas luchas.

3-    Superar el paradigma que relaciona objetividad [búsqueda de la verdad] con neutralidad. “Queremos saber de qué lado estamos”.

4-    Buscar nuevas metodologías de investigación que dejen de estudiar ‘sobre’ los sujetos sociales, para estudiar ‘con’ ellos y ellas.

5-    Superar el mito de la autoría individual aprendiendo del conocimiento que surge de las luchas, donde la autoría es colectiva.

6-    Necesidad de escuchar profundamente. Cerrar los ojos para poder ver otras cosas.

 

Estos retos marcan un camino que está, estará, lleno de contradicciones. No se puede decolonizar, desmercantilizar y despatriarcalizar la academia de un plumazo. El camino para superar la teoría crítica eurocéntrica es complejo pero no está de más prender algunas alarmas para que, como el propio De Sousa Santos alerta, no ocurra que “la ceguera de la teoría acabe en la invisibilidad de la práctica y, por ello, en su subteorización, mientras que la ceguera de la práctica acabe en la irrelevancia de la teoría” [Descolonizar el saber].

Tras asistir al Coloquio Internacional del Proyecto Alice, surgen algunas dudas sobre la velocidad de ese proceso de superación de la distancia “fantasmal” entre teoría y práctica  cambio y sobre la magnitud de las contradicciones internas en el corazón ‘intelectual’ de las Epistemologías del Sur. No tenemos conclusiones, pero si apuntamos algunos hechos con los que iniciar una reflexión conjunta.

 

-Las formas. El Proyecto Alice, al igual que su Coloquio Internacional o que el propio CES, no ha podido desprenderse al 100% de las tradiciones académicas impuestas por el Norte. Lo académico es ‘científico’ y el rigor científico [versus los ‘saberes’ más o menos ‘acientíficos’ del Sur] se traduce en una lenguaje complejo que aleja las reflexiones de los sujetos de las luchas a los que pretende ayudar. El uso opaco del lenguaje académico noroccidental es, como mínimo, poco democrático y genera élites que tienen cierta supremacía intelectual en lo que Boaventura De Sousa llamaría “la traducción intercultural” para la convivencia dentro de una “ecología de saberes”. En las propias ponencias hubo una “línea abismal” que separó aquellas marcadas desde las universidades más prestigiosas del norte global y aquellas surgidas desde la experiencia real del sur global. El problema es que la inmensa mayoría respondía a las primeras. Resultaba chocante escuchar Nelson Maldonado-Torres dirigirse en un inglés con acento profundamente colombiano al público (lusoparlante e hispanohablante en su mayoría) para desarrollar una teoría muy teórica sobre los derechos humanos. En el otro lado, la ecuatoriana Nina Pacari se dirigió los primeros 5 minutos en kichwa a una audiencia desconcertada que trataba de encontrar el canal de traducción simultanea. El Sur real no tenía traductores. Tampoco el complejo lenguaje de las ciencias sociales eurocéntricas que pasa de la ontología a la hermenéutica diatópica en un juego perverso que, echando mano del humor, bien podría remitir a la cumbia epistemológica de Les Luthiers. En el capítulo de las formas también chocó la ritualidad del evento, la distancia de los invitados VIP con los ‘normalitos’, la imposibilidad de establecer debates por el propio formato apretado y contrarreloj del Coloquio; la solemnidad académica; los homenajes internos de Boaventura de Sousa a sus invitados que todo el tiempo se dirigían a él desde el estrado como si las otras 800 personas estuvieran difuminadas por la “sociología de las ausencias”. Si como señalaba el anfitrión “el poder del norte se basa en la creación de imaginarios y de simbologías”, las formas del Sur Global deben marcar la diferencia para superar los corsés aprendidos durante siglos de colonialismo.

 

- La soberbia o el poder académico no compartido. Hay algo de soberbia en la demostración de poder académico. Por una parte, parece poco rentable desde el punto de vista social y político invertir un amplio presupuesto en traer a Coímbra a una veintena de invitadas e invitados estelares que sólo tenían 20 minutos para balbucear unas ponencias a medias que no se podían discutir –por falta de tiempo- y que , en algunos casos, estaban encajadas artificialmente en las cuatro áreas temáticas como quien trata de meter la realidad en las estrechas categorías sociológicas. Tampoco parece muy sostenible ni horizontal que en una sola jornada se convoquen decenas de mesas con la presentación de unas 500 ponencias de una agrupación imposible y con el único criterio de la ‘academicidad’ de las mismas. El Coloquio Internacional del Proyecto Alice ha hecho una puesta en escena de poderío académico típica de los congresos tradicionales eurocéntricos. Sin embargo, los conocimientos que emanan de las luchas han sido verbalizados, en general, por estudiantes o académicos que no están en esas luchas. Fue mínima la presencia de sujetos del Sur Global que hablaran en primera persona como constructores de una forma de pensar no colonial, no capitalista y no patriarcal. En general, la sensación es que todavía se investiga ‘sobre’ y no ‘con’.

- El discurso. Hubo presentaciones con un claro contenido y posicionamiento desde las Epistemologías del Sur. Por supuesto, la del mismo De Sousa Santos. Pero, además, estuvieron en esa línea Alberto Acosta o Nina Pacari, Arturo Escobar o César Rodríguez-Garavito, Peter DeSouza, Juan José Tamayo o Houria Bouteldja. Pero también hubo espacio para discursos maquillados de sur con demasiada contaminación del pensamiento del norte global. Algunos ejemplos: el secretario ejecutivo de la CLACSO, Pablo Gentili, dio ‘buenas noticias’ sobre “movilidad de estudiantes latinoamericanos” que, en realidad, hablaba de la movilidad sur-norte. De hecho, el ecuatoriano Alberto Acosta fue el único crítico al señalar con sarcasmo que le parecía extraño que “nuestros estudiantes vayan a Europa, a España por ejemplo, a estudiar que es el Buen Vivir para luego regresar y contárnoslo”; la brasileña Flávia Piovesan, permeada por el discurso de la ONU, hizo una presentación sobre derechos humanos que terminaba alabando al anquilosado sistema interamericano de derechos humanos y recomendando un nuevo diagnóstico y unos nuevos indicadores para la violación de los derechos desde una perspectiva étnico-racial [cuando la raza, como tal, es un discurso colonial], o el español Juan Carlos Monedero aprovechó para hacer apología de la organización política en la que participa [Podemos]…

- El ‘boaventurismo’. Si uno de los retos de las Epistemologías del Sur es superar las autorías individuales del conocimiento, para pasar a las colectivas… todo lo que aconteció en Coímbra peca de boaventurismo. El coautor de Epistemologías del Sur [con la mozambiqueña María Paula Meneses] o Refundación del Estado en América Latina, era nombrado varias veces por ponencia y los jóvenes estudiantes de los diferentes posgrados del CES en Coímbra se tomaban fotos con el sociólogo como si se tratara de una estrella del rock o del deporte mundial. Si eso no es achacable al académico e intelectual portugués, sí es de destacar que los tiempos y las mesas estuvieran diseñadas a su medida, que las Conversaciones del Mundo sean protagonizadas en exclusiva por él, o que el resto de investigadoras e investigadores del CIS y del Proyecto Alice aparecieran como meros presentadores o trabajadores al servicio de la organización del Coloquio en una puesta en escena donde todos los focos se dirigían a De Sousa Santos.  De hecho, es significativo que el único vídeo disponible de un Coloquio de 3 días sea el de la conferencia inicial de Boaventura de Sousa Santos.  Si es cierto que la percepción del liderazgo no sólo depende de quien lo ejerce, los símbolos y discursos en Coímbra van dirigidos a que Boaventura de Sousa Santos sea “una estrella académica”, como recalcó en público el rector de la vieja universidad europea, Fernando Jorge Rama Seabra Santos.

 

Esta mirada crítica no invalida el tremendo aporte del Proyecto Alice, del CES y del propio De Sousa Santos a la construcción de un conocimiento alterno, complejo y plural, pero si se pretende avanzar en los cambios estructurales –no sólo discursivos- hay que empujar con más fuerza. Una participante en el Congreso con largo recorrido en América Latina y en el mundo académico decía en los corrillos: “Yo no esperaba otra cosa. Los congresos como estos sirven básicamente para que nos encontremos las redes de investigadores y demás, pero no están para subvertir el ‘orden académico”. Desde Otramérica, y desde Human Rights Everywhere, creemos que sí hay que subvertirlo y que cada encuentro que no se aproveche para lanzar mensajes contundentes sobre esas “otras formas” de construir y de divulgar el conocimiento del Sur Global es una oportunidad perdida.

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