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El tema Alternativas

El Buen Vivir, repensar el desarrollo

martes 12 de abril de 2011 En América Latina resurge la idea del Buen Vivir en contraposición al 'vivir mejor' del sistema capitalista occidental. Equilibrio frente a crecimiento ilimitado, comunidad frente a individualismo. Varios Estados tratan de pasar a la práctica.

Por Pilar Chato

El término desarrollo, con todos sus apellidos -humano, sostenible, económico, social-, fue pensado desde el centro económico y del poder para imponérselo a la periferia. Una periferia que es esquilmada para que sean los otros los que crecen, se desarrollen, vivan mejor.

Ahora es esa periferia (centro siempre) la que se repiensa el desarrollo, la que rescata ideas ancestrales para no repetir errores, la que apuesta por el equilibrio, por la comunidad, por otro desarrollo -sostenible y sustentable-, la que se atreve a sacar las teorías de las academias y ponerlas en práctica, la que habla de Buen Vivir y lo plasma en sus nuevas constituciones, para que no haya dudas, como un objetivo a perseguir. Y es en América Latina, en Abya Yala, donde cobra especial fuerza. Bolivia y Ecuador consignan ya el Buen Vivir en sus constituciones.

Sumak Kawsay en quechua, Suma Qamaña, en aymara. Son dos patas de este concepto tan viejo como nuevo. La primera hace referencia a vivir bien, ni mejor ni peor que el de al lado, vivir bien, sin desvivirse por obtener más, y la segunda ('buen convivir') introduce la idea de lo comunitario,  de una sociedad buena para todos en suficiente armonía.

En oposición al vivir mejor del primer mundo -el vivir mejor del crecimiento continuo y del consumo asociado a la lógica neoliberal-, el Buen Vivir defiende un modelo de vida más justo para todos. En vez del actual sistema donde muchos tienen que vivir mal para que unos pocos vivan bien (para asegurar las desmedidas demandas de consumo y despilfarro del Primer Mundo tiene que haber un Tercer Mundo que aporte materias primas y mano de obra barata), el Buen Vivir habla de equilibrio, de un desarrollo a pequeña escala, sustentable, en armonía con la madre Tierra. La preocupación principal no es acumular, al contrario, se apunta hacia una ética de lo suficiente para toda la comunidad, y no solamente para el individuo. No se trata de socialismo frente a capitalismo. El propio ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, David Choquehuanca, marcaba las distancias con ambos modelos. El primero, afirma, busca satisfacer las necesidades del hombre y para el capitalismo lo más importante es el dinero y la plusvalía. El Buen Vivir conecta las necesidades físicas y espitiruales del ser humano son la sostenibilidad de la naturaleza. A su juicio, el Buen Vivir es un proceso que recién comienza y que poco a poco se irá masificando.

Ecuador introdujo el Buen Vivir en su Constitución en el año 2008. En la Carta Magna se reconoce "el derecho de la población a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que garantice la sostenibilidad y el buen vivir, sumak kawsay”. Un año después fue Bolivia la que asumía constitucionalmente este compromiso. Y lo hacía de forma más prolija aún pues recoge, también, la pluralidad lingüística de un  país, cuya Constitución -por primera vez- reconoce como plurinacional, y dice que “el Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien), ñan dereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble)”.  

Para el presidente boliviano, Evo Morales, saber escuchar, saber compartir, saber vivir y saber soñar, son los preceptos que conducirán al país hacia “el  buen vivir y vivir bien”. Durante la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, celebrada en Cochabanba (Bolivia) en 2010, Morales defendió el Buen Vivir como el nuevo paradigma para enfrentar al cambio climático. Y ese paradigma ha sido acogido por el movimiento altermundista que, incluso, propone a las Naciones Unidas la firma de una Declaración Universal del Buen Vivir que impulse este modelo al igual que la Declaración Universal sobre los Derechos Humanos puso sobre la mesa de discusión mundial el respeto a los mismos.

En Ecuador, el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2010 se transformó en el Plan Nacional para el Buen Vivir 2009-2013. Para los Ecuatorianos el Buen Vivir parte de una larga búsqueda de modos de vida, impulsada en especial por los actores sociales de América Latina "frente al modelo económico neoliberal".  Es una apuesta de cambio que quiere superar "los estrechos márgenes cuantitativos del economicismo", una visión que incorpore a los actores históricamente excluidos de los mercados capitalistas, de los procesos de acumulación y (re)distribución. Junto a ello, el Buen Vivir se construye "desde las posiciones que reivindican la revisión y reinterpretación de la relación entre la naturaleza y los seres humanos". Se construye para los bolivianos, "desde las reivindicaciones por la igualdad y la justicia social, y desde el reconocimiento, la valoración y el diálogo de los pueblos y de sus culturas, saberes y modos de vida."

Rene Ramirez Gallegos, secretario Nacional de Planificación y Desarrollo de Ecuador lo define así: "la satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida y muerte dignas, el amar y ser amado, y el florecimiento saludable de todos y todas, en paz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las culturas humanas. El Buen Vivir supone tener tiempo libre para la contemplación y la emancipación, y que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno —visto como un ser humano universal y particular a la vez— valora  como objetivo de vida deseable (tanto material como subjetivamente, y sin producir ningún tipo de dominación a un otro). Nuestro concepto de Buen Vivir nos obliga a reconstruir lo público para reconocernos, comprendernos y valorarnos unos a otros— entre diversos pero iguales— a fin de que prospere la posibilidad de reciprocidad y mutuo reconocimiento, y con ello posibilitar la autorrealización y la construcción de un porvenir social compartido".

Frente al individualismo, la monetarización y la deshumanización, el 'Buen Vivir' no puede concebirse sin la comunidad. Y aunque el escenario ideal sea el campo, las comundiades pequeñas, también en las ciudades brotan intentos: asambleas de barrio, búsqueda de espacios comunes, huertos urbanos, bancos de tiempo.

La idea del Buen Vivir se presenta para muchos como una alternativa al pensamiento sobre el desarrollo y para más de uno es un hallazgo fundamental en la presente coyuntura del sistema mundial.

La necesidad de medir más allá de lo monetario para buscar otro desarrollo posible, en medio de crisis globales, hizo que mandatarios como el francés Nicolas Sarkozy, crease en 2008 la Comisión Internacional para la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social. Su director, el premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz, se interrogaba en 2009 si el Producto Interior Bruto ofrece una buena medición de los niveles de vida. La comisión que preside llegó a una conclusión: "se utiliza de forma errónea cuando aparece como medida del bienestar". Algo que ya planteaban hace siglos las comunidades de Abya Yala.

Las Naciones Unidas también modificaron sus indicadores de medición e introdujo la categoría IDH,  (Índice de Desarrollo Humano), en el que se incluyen valores intangibles como salud, educación, igualdad social, cuidado de la naturaleza, equidad de género y otros. Trata de enriquecer el  sentido de 'calidad de vida' basado solo en consumir más y mejor. Según el IDH, la población de Cuba goza de mejor desarrollo humano que Estados Unidos aunque con un PIB comparativamente ínfimo.

Lo que medimos afecta a lo que hacemos. Si los índices únicamente miden cuánto se produce, tenderemos sólo a producir más, decía Pablo Guimón en El País para tratar de explicar el caso del reino de Bután (en el Himalaya), cuya Constitución, aprobada en 2008 señala que "el Estado se esforzará en promover las condiciones que permitan la consecución de la Felicidad Interior Bruta".  Fue en 1974  cuando Jigme Singye Wangchuck, durante su coronación, sentó las bases de esta filosofía que ha guiado la política de Bután y su modelo de desarrollo: "La Felicidad Interior Bruta es mucho más importante que el producto interior bruto".

El 'Buen Vivir' de Abya Yala pretende otro modelo, posible, no para vivir mejor, sino para un vivir bien que simplemente garantice seguir viviendo.

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