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Empresarismo social, ¿un sistema viable para las economías internacionales?

lunes 18 de abril de 2011 Uno de los discursos más usados en la última década es el impulso al empresarismo social como herramienta para mejorar la calidad de vida de personas en condición de vulnerabilidad. Italia, Eslovenia, Estados Unidos, Perú, Bolivia y Argentina han crecido en este aspecto.

Milford Bateman formula preguntas esenciales para consolidar proyectos en empresarismo social.

Milford Bateman formula preguntas esenciales para consolidar proyectos en empresarismo social. Laura Andrea Salazar Correa

De las cooperativas al empresarismo social. Diferentes nombres para un viejo sueño: hacer negocios con justicia al interior de la organización y en relación con la sociedad.

Por Laura Andrea Salazar Correa

Colaboración especial de la revista digital BITÁCORA

La práctica del empresarismo social ganó fuerza a partir del año 2000 cuando se fijaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio, formulados por Naciones Unidas y cuyos países miembros acordaron cumplir para 2015.

En total son ocho objetivos que pretenden erradicar la pobreza y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer, reducir la mortalidad infantil, combatir el VIH/Sida, el paludismo y otras enfermedades, garantizar el medio ambiente sano y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

En países de todo el mundo, el empresarismo social se conjuga en el cumplimiento de varios de esos objetivos. Cultivos verdes, cuidado y educación infantil, empresarismo para la autonomía de la mujer y la inclusión laboral de personas en estado de discapacidad son algunas de las iniciativas adelantadas a su favor.

Uno de los ejemplos a seguir es Italia, país que tiene 1.250 cooperativas sociales y donde el empresarismo social está protegido desde 1991 por la legislación nacional, con la Ley 381. Pero antes de llegar a ese punto los italianos tuvieron que trabajar duro por más de 30 años en el desarrollo de labores mediante la contribución de empresas privadas en iniciativas de inclusión para así generar conciencia al respecto.

Iniciativas italianas como la Cooperativa de Igualdad Lampugnano, en Trenno, que existe desde 1914, o la Cooperativa Rogoredo, desde 1922, fomentaron desde su comienzo la inclusión de personas en condición de desventaja social.

Hoy, la Cooperativa Ecopolis, en Brescia, al norte de este país, es una de las lavanderías industriales que más personas emplea bajo el marco de inclusión solidaria. Así mismo, una de las entidades en Italia que mayor número de personas incluye es la Bottega Informatica y Ecopolis; en proporción, incluye al mayor número de personas con discapacidades mentales.

 

¿Y cómo va Colombia?

Este tipo de iniciativas van a paso lento pero seguro. A pesar de los contratiempos de los cambios en los períodos políticos, el movimiento de las conveniencias comerciales y la alta burocracia para adelantar los procesos en la consolidación de las empresas sociales, ya se han creado empresas de esta clase en todo el país. Pero todavía hay desventajas comparativas a nivel internacional que atrasan los procesos.

Milford Bateman, experto en empresarismo social y en capital social de Overseas Development Institute, de Inglaterra, afirma que son esencialmente dos las desventajas:

  1. No existen normatividades en la ley nacional que amparen, fomenten y ayuden al empresarismo social.
  2. El empresarismo social en Colombia está estrechamente ligado al estadounidense, mientras que en el resto Latinoamérica tiene características del modelo europeo. Por eso los procesos aquí son tan extensos, burocráticos y lentos, mientras que la fórmula europea es más sencilla, flexible y colaborativa.

Milford Bateman asegura que muchas personas sostienen la idea capitalista de empresa, en la que el dueño es quien más gana en el negocio. Aunque no se trata de algo exclusivo de Colombia: “Hay quienes creen que por permanecer en la empresa más adelante serán los únicos propietarios del negocio y que ganarán más dinero que los demás. Hace falta tener conciencia de lo que es el trabajo cooperativo, del trabajo en equipo, en el cual si le va bien a la cooperativa social le va bien a todos los miembros”.

 

Vientos de cambio

El pasado 1 de marzo, Milford estuvo de visita en Medellín junto con otra experta del King´s College London, Kate Mclean, experta en políticas industriales locales y en negocios inclusivos para la mujer.

En su visita participaron en conversaciones con la Secretaría de Desarrollo del Municipio de Medellín y con la Promotora de Empresarismo Social, con el fin de capacitar y afianzar este sistema y fomentar iniciativas de ese tipo en la ciudad.

Milford insiste en que es importante comprender lo que es el empresarismo social para saber que su buen desarrollo permite mejorar la calidad de vida de muchas personas en condición de desventaja física, psicológica, económica y social.

Dice que así se incrementa la generación de empleo se aporta a la economía nacional y se proyecta a la industria internacional, no sólo en términos financieros, sino también de cooperación entre empresas.

Algo que agregó esperanza al empresarismo social en Medellín fue la visita de tres representantes italianos en la primera semana de abril: Pierluca Guibelli, del Conzorcio Gino Matarelli; Umberto Zandrini, del Conzorcio Solidarieta in Rete (SIR) y Daniele Gazzorelli, de la Cooperativa Social Bottega Informatica.

Con el fortalecimiento de la relación entre Italia y Colombia en este campo se abren puertas en otros países que han estado mirando a Colombia para ver si es interesante aportar capital a este tipo de iniciativas, como Inglaterra, Estados Unidos y Francia.

Los nuevos candidatos políticos ya manejan en su discurso el apoyo al empresarismo social, pero se espera que no se trate de un boom para ganar votos sino para realmente fomentar espacios para la educación, el empleo y el emprendimiento.

 

“Los colombianos ya no estamos tan lejos”

Juan Carlos Velásquez, gerente de la lavandería industrial Lieto, fue en febrero a Italia para hacer una pasantía en la Cooperativa Ecopolis y conocer más del empresarismo social.

Él asegura que “ya no estamos tan lejos como antes; necesitamos conseguir mayores convenios porque no se trata de decir que nos regalen plata, sino que nos contraten porque somos capaces de responder y somos una empresa productiva que con sus ingresos capacita y genera más empleos inclusivos”.

Lieto es una lavandería industrial creada con el apoyo de la Promotora de Empresarismo Social en el marco de la Alianza En Red Medellín Incluye, que busca mejorar la calidad de vida de la población en situación de discapacidad y la de sus familias.

A partir de abril contará con recursos italianos para su sostenimiento y desarrollo. Los integrantes de este proyecto son el Municipio de Medellín, Ecosesa, EIA, CES, el Consorzio SIR y el Grupo de Cooperativas Sociales Ginno Matarelli.

Juan Carlos Velásquez manifiesta los logros y dificultades de esta empresa a lo largo de su proceso de formalización y funcionamiento:

  1. Cuenta con maquinaria usada y muy vieja, lo cual disminuye la capacidad productiva de la empresa social.
  2. Lieto es precursora de la inclusión de personas con discapacidad mental en Medellín, lo cual se convierte en una satisfacción y en un reto para demostrar que estas personas también pueden desarrollar actividades productivas si cuentan con el apoyo y el acompañamiento necesarios.

Entidades locales e independientes como la Promotora de Empresarismo Social apoyan iniciativas de inclusión en el Valle del Aburrá. Ella propicia, fortalece y consolida el emprendimiento social tanto a nivel local como nacional e internacional, en torno a emprendimientos de inclusión, ya sean empresas sociales o negocios inclusivos que asistan a personas en contexto de exclusión y/o vulnerabilidad.

 

¿Si funciona el empresarismo social?

En Latinoamérica, como en el resto del mundo, el empresarismo social ha dado resultados en términos económicos y en el mejoramiento de calidad de vida de las personas que se incluyen socialmente. Aún así, hace falta mejorar la perspectiva del emprendimiento. Milford Bateman expone:

“No se trata de capacitar y dar recursos a las personas para que monten una chacita de manera individual. Lo realmente importante es capacitar en emprendimiento en trabajo colaborativo, establecer redes de trabajo y dar recursos para que los negocios siempre sean pensados a gran escala, no quedarse únicamente en las ventas locales, sino en convertirse en expertos para convertirse en proveedores nacionales de algún producto, eso sí, contando con un equipo de trabajo multidisciplinario, de confianza, solidario y bien estructurado”.

 Aunque las cosas van bien, falta mucho por hacer, se ha aprendido de los negocios que han fracasado como de los que han sido exitosos. “Aquí el hecho de brindar información a los otros es importante, no importa que las iniciativas sean de sectores diferentes, pero los progresos que se hagan en cualquier parte del mundo en trabajo en empresarismo social son ganancia para todos”, concluye Bateman.

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