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El tema LA CRISIS DEL CAPITALISMO

La paradoja mentirosa del crecimiento económico

martes 05 de julio de 2011 Hay verdades que suenan a conocidas, pero cuando se presentan de forma estructurada cobran un valor diferente. La Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico acaba de terminar su reunión en Guararema (Brasil) y ha compartido una declaración contundente sobre la crisis del capitalismo y sus implicaciones en Latinoamérica y El Caribe.

“Los datos de las cuentas nacionales hacen invisible problemas estructurales de nuestras economías. El crecimiento esconde la reprimarización, la dependencia en la determinación de los precios de las materias primas, (...) intensificación de la transnacionalización...”

Por Equipo Otramérica

La paradoja es tan evidente que puede pasar escondida: el crecimiento macroeconómico de muchos países de Latinoamérica y El Caribe no es un síntoma de que acá no diluvia, sino que, más allá, es consecuencia directa de las tormentas de la crisis económica mundial. Así lo explican los miembros de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico (SEPLA) en La Declaración de Guararema, fechada en esa ciudad brasileira el 26 de junio de 2011.

 

“La paradoja es un crecimiento económico [en América Latina y El Caribe] ajeno al disfrute de la población empobrecida, la mayoría de la sociedad”. Reza la declaración y explican los miembros de la SEPLA que esto tiene que ver con que “Nuestra región es funcional a la acumulación capitalista global, que demanda de  nuestros países recursos naturales y fuerza de trabajo barata. La crisis es económica, financiera, alimentaria, energética, ambiental, sistémica, integral, del conjunto del orden civilizatorio. América Latina y el Caribe son parte de esta crisis del orden capitalista”. Es decir, a la región le va ‘aparentemente bien’ por las alzas en los precios de las materias primas y por la necesidad de Estados Unidos y de Europa de biocombustibles y minerales, pero hay una crisis “invisible” que afecta gravemente a las cuentas nacionales que recurren a inflar la deuda interna para combatir los brotes inflacionarios: “Los datos de las cuentas nacionales hacen invisible problemas estructurales de nuestras economías. El crecimiento esconde la reprimarización, la dependencia en la determinación de los precios de las materias  primas, y el estar sometido al ciclo de los precios, intensificación de la transnacionalización por crecimiento de inversiones extranjeras e incluso por la compra de tierras”.

Para colmo, los buenos resultados exportadores de esta Latinoamérica reprimarizada no recaen en los pueblos sino que, como denuncian los intelectuales reunidos en Brasil, “el resultado en divisas sirve para la cancelación de parte de la deuda externa de nuestros países, los pagos recurrentes de intereses y una creciente cuenta de remesas de utilidades al exterior, con escasa incidencia en la mejora del la distribución del ingreso”. La falla es estructural.

Dicen en la SEPLA que la crisis del capitalismo no ha tocado fondo. Ni mucho menos.

“La crisis se procesa en olas, primero en EEUU, luego en Europa y en Japón para desarrollar un círculo vicioso de ajustes e intervenciones estatales para la continuidad del capitalismo en su etapa de transnacionalización. Esas gigantescas

intervenciones de gasto público para el salvataje inducen una imagen de solución en el imaginario social”. Es decir no sólo vivimos en la paradoja sino en la ficción de supuestas soluciones cuya implementación hunde más a las economías capitalistas en el fango de la imposibilidad.

 

¿Qué hacer?

La esperanza generada por la conversión de la crítica popular a la época de ajustes neoliberales en América Latina en gobiernos de izquierda a principio del siglo XXI se ha visto frustrada. “Los partidos clásicos del orden neoliberal fueron desplazados por proyectos políticos que impulsaron un discurso crítico a las políticas implementadas en las dos décadas previas, aunque no se han modificado esencialmente los condicionantes jurídicos institucionales que habilitaron la extranjerización de nuestras economías, la concentración y la desigualdad en la distribución del ingreso y la riqueza”.

No han cambiado las estructuras y sólo se han dado pasos a lo que se conoce como “neo desarrollismo”, unas políticas que, en teoría priman la producción sobre la especulación pero que no han logrado romper con la lógica capitalista occidental y que por tanto conviven con la especulación y con el control financiero. La reacción de las “clases dominantes” ha sido la de utilizar toda su fuerza (incluida la de los medios de comunicación) para restablecer gobiernos subordinados a su lógica. Y, en algunos casos (como Honduras o Colombia) lo han conseguido.

Sin embargo, explica la Declaración, hay una esperanza si “la lucha de los países árabes y de los indignados del viejo mundo se une a la perspectiva de lucha emancipatoria de los pueblos de nuestramérica y marcan la perspectiva de que junto a la ofensiva del capital existen los pueblos en lucha en búsqueda de un futuro diferente, donde la crisis no avance como recomposición del capitalismo, sino

alimentando la perspectiva del otro mundo posible”.

La SEPLA habla claro y utiliza términos que parecían ‘fuera de moda’ pero que, quizá, son más necesarios que nunca: “se requiere darle un carácter anticapitalista y antiimperialista a las luchas populares, al tiempo que renovar la organización social para articular una perspectiva superadora de la sociedad capitalista en crisis. Lo cual implica en esta etapa impulsar la Unidad Continental contra la Transnacionalización”.

Es decir, luchar para cambiar,  no para salvar al sistema capitalista. Una propuesta que, como mínimo, engarza con los reclamos de buena parte de los movimientos sociales en resistencia en el planeta.

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